Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 13 de agosto de 2022
  • Actualizado 15:29

EL ENCENDIDO DE FOGATAS, EL JUEGO CON AGUA Y EL CONSUMO DE ALIMENTOS PROPIOS DE LA ZONA ES UNA TRADICIÓN QUE AÚN SE MANTIENE

Tradiciones y costumbres de la noche de San Juan

Tradiciones y costumbres de la noche de San Juan



Los jóvenes y niños de Totora comienzan a prepararse para la noche de San Juan, faltando seis o cuatro semanas antes, acopiando la ch’aphra (tallos delgados de los arbustos que sirven de combustible, que son útiles para prender fuego y hacer fogatas), de diferentes zonas aledañas a la población como la ch’akatea y el lui luí que revienta como cuetillos.

El recojo de la ch’aphra se convierte en todo un acontecimiento, porque se trata de poner a prueba la habilidad para cortar las ramas con hoz, acomodar para cargar en la espalda y trasladar la carga preciada para la gran noche.

Según las creencias populares San Juan es la noche más fría del año, razón suficiente para organizar fogatas gigantes con leña que arde sin ocasionar contaminación alguna, además relacionando las lenguas de fuego con la purificación del Espíritu Santo y el juego con agua el bautizo de Jesús.

La ceniza producida por las hogueras es aprovechada para preparar el qholly (cocinar patatas, yuca, carne, pescado y otros comestibles cubriendo con el rescoldo. Este procedimiento es sencillo: se hace un hoyo en el hogar a donde se ponen las cosas a cocerse y se cubre con la ceniza caliente agregándole brasas y si es posible, prender la lumbre con leña, procurando cubrir con pura ceniza; esto, para evitar que se quemen).

A medianoche se procede a servir el exquisito plato de San Juan, fruto de las hogueras gigantes, el ch’arki taka, que es el charque asado a las brasas que se martaja golpeando para suavizarlo, la papa yoqalla de forma cilíndrica, de hollejo rojizo, de gusto muy agradable, oca, acompañado de la chicha, ponche, té con té, cocteles de fruta que se sirven alternativamente antes de la comida. Plato rematado por la reina de la gastronomía criolla la infaltable llajjwa.

La fogata es amenizada con saltos que realizan los jóvenes haciendo alarde de su espíritu atlético, que es festejado con los aplausos de los invitados que comparten momentos agradables, con la música, la comida, la bebida, el juego con agua, la hospitalidad y amabilidad de los anfitriones.

Esta actividad es replicada en cada casa de la ciudad de Totora, iluminando el cielo azul que cubre el firmamento tachonado de estrellas brillantes, testigos de una larga noche invernal de convivencia y amistad entre los totoreños.