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  • Diario Digital | miércoles, 27 de octubre de 2021
  • Actualizado 06:16

FINAL DE WIMBLEDON RAFAEL NADAL Y NOVAK DJOKOVIC SE ENFRENTAN HOY POR QUINTA VEZ EN ESTA TEMPORADA, DONDE EL ESPAÑOL DEFENDERÁ POR PRIMERA VEZ SU CORONA

Duelo de grandes en la final

Duelo de grandes en la final



Por quinta vez esta temporada, los más grandes del momento, Rafael Nadal y Novak Djokovic, se miden hoy en un pulso con infinidad de retos en juego, donde el español tratará de defender por primera vez su corona.

Pese al susto que ocasionó Nadal en los octavos de final ante Juan Martín del Potro, cuando se sintió acusado por un agudo dolor en el pie izquierdo, el mallorquín salió a flote y buscó remedio para continuar el torneo.

Una dosis de anestésicos suministrada antes de cada partido le ha ayudado a no sentir las molestias causadas por la inflamación de los tendones peroneos para moverse a su antojo en la pista y colocarse en su quinta final de Wimbledon en seis años, tras deshacerse de Mardy Fish y de Andy Murray, en cuartos y semifinales.

Nadal volverá a jugar infiltrado el domingo. Ningún problema para él, que considera el episodio de sus tendones agua pasada o al menos un tema digno de aparcar hasta que resuelva el torneo.

Quiere ser el decimonoveno hombre en ganar Wimbledon como primer cabeza de serie, después de Roger Federer, que lo hizo el último en 2007. Es un mérito que pretender anotarse, ya que en 2009 no tuvo siquiera la oportunidad de intentarlo al ausentarse de la competición por su problema en las rodillas.

Firmaría su tercer Wimbledon si lograra sobre la hierba de esa ´Catedral´ imponerse a Djokovic, algo que esta temporada se le ha escapado en cuatro ocasiones. Igualaría así a Boris Becker y John McEnroe en la cuarta plaza de la lista de tenistas con más títulos de Wimbledon.

En busca de esa categoría, Nadal se entrenó durante una hora en la pista 16 del All England Club, abarrotada de aficionados que esperaban impacientes el final de la sesión para conseguir un autógrafo del manacorense.

A nadie le importa que haya perdido el número uno, privilegio que pasará a manos de Djokovic el próximo lunes. La marea de curiosos que atrae es la misma, o más, que cada día.