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  • Diario Digital | sábado, 22 de junio de 2024
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Takoloma: Vecinos rellenan grietas y huecos para evitar que casas caigan

Hay calles que estaban asfaltadas y por ahí ingresaban los carros cisterna. Desde hace unos días colapsaron y ya no se puede pasar.
Marcelo Troncoso rellena los huecos que aparecieron en el terreno de ingreso a su casa, este 19 de febrero./ DICO SOLÍS
Marcelo Troncoso rellena los huecos que aparecieron en el terreno de ingreso a su casa, este 19 de febrero./ DICO SOLÍS
Takoloma: Vecinos rellenan grietas y huecos para evitar que casas caigan

Marcelo Troncoso, vecino de Lomas de Santa Bárbara, en Takoloma, estima que las casas en la zona más afectada deslizan un centímetro cada día. Ayer, él, pala en mano, rellenaba los huecos que aparecieron en el terreno de ingreso a su vivienda.

Lomas de Santa Bárbara está al lado del barrio Libertad y a poco de la zona Japón, en Takoloma, al sur de la ciudad de Cochabamba. Ahí, existe una falla geológica que se manifestó en 2023 y que, en los meses recientes, se acentuó, provocando la caída de construcciones, rajaduras y más.

Desde hace pocos días, una de las calles, por donde transitaban hace un mes vehículos motorizados, incluidos los carros cisterna que abastecen a los vecinos de agua para el consumo humano, está cerrada. El asfalto va despareciendo, se hunde y es imposible transitar incluso en motocicleta; hay quienes se dan modos con cierto riesgo. Otros pasan en bicicletas, incluidos los niños del barrio.

El asfalto que hace pocas semanas solamente tenía grietas, ayer tenía buena parte de su plataforma hundida y otra cubierta por la tierra que fue cediendo a la plataforma.

Hay casas donde, también en estas semanas, desaparecieron paredes y puertas.

Estos días, con las lluvias persistentes, aparecieron más huecos.

Marcela, desde hace días adquirió una rutina, para rellenar las grietas. Lo hace cada que aparecen huecos de alrededor de 10 centímetros.

“Tenemos miedo de que siga avanzando hacia adentro, porque parece que está jalando hacia abajo”.

En su casa viven cinco personas. En la construcción no tienen rajaduras, pero aparecieron algunos huecos en el suelo.

“Hay temor, porque avanza. Antes, estaba todo bien, estaba sanito. Pero, han empezado a aparecer grietas delgaditas”.

Él ve difícil dejar su vivienda y trasladarse con su familia.

“Es nuestra casa propia. Mi papá se ha comprado hace 20 años”.

Juan Ortega es uno de sus vecinos.

“No tenemos transporte. No tenemos agua”, se quejó por el cierre de la calle asfaltada que antes tenían.

Siente que escuchar que “desalojen”, no es tan fácil de cumplir, porque no tienen dónde irse.

En su casa, las grietas aparecieron recién, aunque aseguró que “hay que tener paciencia”, porque “esto va a parar”.

Entre los vecinos, ayer veían la forma de acomodar cunetas. Invirtieron en agregados.

Debido a la imposibilidad de ingreso de los carros cisterna, los pobladores del lugar, empezaron a acumular agua de lluvia para su consumo.

Ortega, como varios de sus vecinos, enfatizó que habita la zona hace más de 20 años.

“Desde el inicio, vivo aquí. Los papeles los hemos terminado recién, el año pasado, y mire lo que está pasando”.

Sus vecinos de al lado de su casa se fueron. Ahí, hace un mes, todavía atendían en una tienda de barrio. Ayer, la casa estaba vacía, con los muros caídos expuestos, sin puertas ni paredes exteriores.

Algunas casas parecen intactas, pero cedieron enteras en los terrenos como si recorrieron hacia abajo, como cajas de cartón.

Otras casas afectadas continúan con habitantes que desafían al peligro pasando las noches ahí, también porque no ven posible ir a otro lugar.

LA ATENCIÓN

Ayer en la mañana, trabajaban en puntos cercanos funcionarios del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa). También llegó personal de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE).

Al ingreso al barrio, por las lluvias de días recientes, uno d ellos postes de una empresa de telecomunicaciones cedió sobre una pared. Los habitantes del sector esperaban que lleguen pronto los encargados.

De llegada a la zona, hay un letrero que alerta sobre el sector el peligro: “Vía cerrada, zona inestable”.

EN NÚMEROS

Las autoridades municipales manifestaron antes que ahí hay una falla geológica que repercute sobre todo en 35 viviendas, aunque la amenaza sería para más. Los vecinos estimaban que la afectación llega a 150 construcciones.

Desde la Subalcaldía Alejo Calatayud se informó que los habitantes de la zona conocen del riesgo, pero se oponen a salir de ahí; e incluso firmaron documentos para continuar viviendo así.

Llegar a la zona es como llegar a un lugar donde hubo un terremoto.