Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 08 de diciembre de 2023
  • Actualizado 20:57

Crisis del agua: del rebalse a la emergencia por falta del recurso

Se intensifican campañas para el uso racional. En riego, apuntan a lo tecnificado. Mientras, para el saneamiento hay alternativas de baños ecológicos.
Los efectos de la sequía en una laguna del Valle Alto de Cochabamba./  DICO SOLÍS
Los efectos de la sequía en una laguna del Valle Alto de Cochabamba./ DICO SOLÍS
Crisis del agua: del rebalse a la emergencia por falta del recurso

En años, décadas, anteriores, había agua suficiente para regar los campos por rebalse; las siembras eran en surcos que conducían el agua por todo el cultivo y, así, iba recorriendo comunidad por comunidad. En lo referido al consumo humano, aunque había campañas para el uso responsable del recurso hídrico, la situación actual obliga a intensificar esa situación; hay municipios que encaminan la siembra de agua. Mientras, en el saneamiento, también hay quienes apuestan incluso por baños ecológicos que permiten menor consumo de agua, además de su reciclaje.

Hace pocos días, se desarrolló la Cumbre del Agua, Saneamiento y Gestión de Recursos Hídricos en Cochabamba. Ahí se abordaron alternativas y acciones para enfrentar la crisis por falta de agua que se da en el departamento.

En la actualidad, existe una declaratoria de emergencia departamental por falta de agua. Además, hay al menos 26 municipios declarados en desastre, según datos del Viceministerio de Defensa Civil.

GANADO Y RIEGO

La región del Cono Sur es una de las más afectadas por la sequía.

El director Ejecutivo de la Mancomunidad de Municipios del Cono Sur, Guery García, informó en días recientes que, por la falta de agua, el ganado empieza a fallecer en municipios como Pasorapa.

Es uno de los efectos de la sequía.

Recordó que como hace 10 años existían buenos caudales y recarga hídrica.

“Se manejaba, para el tema de riego, la forma de rebalse. Se hacían las zanjas de filtración. El agua rebalsaba y seguía pasando a la siguiente comunidad y, por día, se iban cerrando los ingresos a cada sector. Posteriormente entre las comunidades daban un horario para poder racionar el agua. Pero, ahora ya no podemos hacer eso, debido a la escasez de agua”.

Expresó que, en la actualidad se impulsa el uso de riego tecnificado, a goteo.

Detalló que cuentan con algunas inversiones, a través de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ya ingresaron al Ministerio de Medio Ambiente y Agua. existen seis municipios de esa región beneficiados con 3.7 millones de bolivianos para riego tecnificado y capacitación a comunarios.

Sin embargo, García reconoce que en el Cono Sur todavía existen lugares como Tiraque, donde existen muchos vasos de agua, y continúan con prácticas anteriores.

Acotó que, como región, buscan cambiar esa situación.

CONSUMO HUMANO

En días recientes se lanzó una campaña de concientización para el uso racional del agua. Si bien el tema se aborda desde hace décadas, el problema se ahonda.

Según la Dirección de Recursos Hídricos y Riego de la Gobernación, en el departamento hay alrededor de 500 represas. En 2022, tenían entre 40% y 50% de embalse, en la actualidad, el volumen es de entre 15% y 30%.

En los municipios asumen distintas acciones para encarar la baja de los caudales.

El alcalde de Arani, Edwin Rojas Rioja, dijo que la sequía afecta a 46 de las 64 comunidades que tiene.

“Los pozos se están secando. Estamos habilitando los pozos que eran para riego, para que puedan utilizar como agua potable; pero, eso también nos trae problemas, porque no hay agua para los animales, para las plantas”, lamentó.

Años atrás, en este municipio existían piletas públicas. La autoridad recordó que la cooperativa a cargo de la administración del agua potable de Arani entró en quiebra y no pudo continuar con el servicio.

Frente a esa situación, la Alcaldía de entonces coordinó con instancias del Gobierno nacional para buscar un proyecto grande, que fue la perforación de pozos; se hicieron cuatro.

“Pero, ese sistema está durando muy poco”, dijo Rojas.

Detalló que los pozos se utilizaron durante siete años. Pero, debido a la sequía, se secaron dos de esos cuatro pozos.

“Ya estamos entrando también en algunas restricciones. Seguramente vamos a ver cómo retomamos esos dos pozos, de dónde sacamos los recursos para garantizar el líquido elemento. Es bastante preocupante”.

Acotó que hace décadas los pozos en Arani “eran superficiales”. Cavando entre 15 y 20 metros, ya se encontraba agua.

“Ahora, los niveles freáticos bajaron bastante. El último pozo que hemos perforado está sobre los 120 metros lineales de profundidad (…). Quiere decir que el agua sigue disminuyendo”.

Añadió que la perforación de pozos implica estudios, socialización y erogación de recursos económicos.

SIEMBRA DE AGUA

Como en otros municipios, Arani busca garantizar el agua a largo plazo. Ven en la “siembra de agua” una alternativa.

El Alcalde de Arani manifestó que de manera paralela a las acciones inmediatas, trabajan en la forestación.

Describió que, en 2022, en la comunidad de Phuyu Phuyu Chico plantaron 20 mil plantines de pino. “Hemos tenido un buen porcentaje de rendimiento. Un 80% se ha prendido”.

Reconoció que aún resta sensibilidad en torno al tema en algunas comunidades, y lamentó que continúen registrándose quemas indiscriminadas.

“Eso provoca la sequía, se están perdiendo los ojos de agua”.

Prevén normativa para sancionar a responsables.

BAÑOS ECOLÓGICOS, CAMBIO DE TECNOLOGÍA

El saneamiento básico también tiene alternativas para el ahorro del agua. En algunas comunidades de la región Andina y del municipio de Tiquipaya, como ejemplo, instalaron baños ecológicos, una tecnología que también se utiliza en países como México y Japón, que no es solo para áreas rurales, sino que se puede implementar incluso en edificios y otros domicilios.

El consultor de Medio Ambiente y Saneamiento Remy Russel explicó que se trata de un sistema separativo de líquidos y sólidos, el orín y las excretas, en diferentes contenedores que una vez llenos son cambiados por unos vacíos, y se llevan a las plantas de tratamiento.

Describió que las excretas ingresan a un horno solar, donde a 120 grados centígrados se destruyen los agentes patógenos que puedan estar presentes en las heces; ahí, mueren bacterias, virus, ascariasis, todo tipo de parásitos, incluso los quistes.

Una vez inocuo, se retira y pueden ser aplicados directamente en cultivos de plantas de tallo largo (frutales o forestales), no en hortalizas ni tubérculos.

Los orines se almacenas durante dos meses. Se va nivelando el PH. Una vez que está neutro, se cosecha y se mezclan cinco litros de agua con uno de orín, y se aplica directamente en los cultivos también de tallo largo, “devolviendo a la tierra en una suerte de sistema circular”.

Russel explico, así, que se siembra, se cosecha, se consume, se va a l baño, se generan desechos, se hace el tratamiento y se devuelve al suelo como nutrientes para hacer ese círculo infinito. Lo que es contrario al sistema lineal en el que se siembra, se cosecha, se consume, se va al baño, se jala la cadena o se aprieta el botón y el problema llega incluso a los ríos, donde desfogan conexiones clandestinas de alcantarillado.

“El ahorro del consumo de agua de una familia es significativo. Por cada descarga, en un baño convencional, se gastan cinco litros; si es más antiguo el inodoro, hasta 10 litros”.

El baño ecológico es el más optimo, porque cada vez hay menos agua.

Son inversiones mínimas, según Russel.

Un prototipo de baño ecológico expuesto en la Cumbre del Agua./ NOÉ PORTUGAL
Un prototipo de baño ecológico expuesto en la Cumbre del Agua./ NOÉ PORTUGAL

Cinco municipios del Eje reportan un promedio de 36% de pérdida de agua

El presidente de la Empresa Misicuni, Oscar Zelada, informó que la norma a nivel nacional e internacional establece que puede haber un máximo de 25% de pérdidas de agua en la distribución del recurso.

Sin embargo, en cinco municipios del Eje Metropolitano hay, en promedio, 36% de pérdidas.

Detalló que, en la ciudad de Cochabamba, en el caso del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa), hay 46% de distribución efectiva y 54% de pérdida, “por sus redes, conexiones clandestinas, conexiones cruzadas y otras”.

Agregó que Misicuni entrega aproximadamente 732 litros por segundo a Semapa. De ese volumen, se hace la distribución efectiva de 337 litros por segundo, y las pérdidas son 395 litros por segundo.

“Esta cantidad de agua que se está perdiendo por las redes es todo lo que necesita actualmente el municipio de Sacaba, que se ha declarado en emergencia”.

La Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado Sacaba (Emapas) tiene 79% de distribución y pérdidas de 21%.

La Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado Quillacollo (Emapaq) registra un 65% de distribución efectiva y 35% de pérdida.

Por su lado, en Tiquipaya hay 64% de distribución y 36% de pérdidas.

Mientras, Colcapirhua registra 65% de distribución y 35% de pérdidas.

Hay 80% de probabilidad de otro año seco en 2024

El investigador de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) Mauricio Villazón dio a conocer durante la Cumbre del Agua la oscilación, variabilidad y tendencia del clima ante eventos extremos en Bolivia. Dijo que existe un 80% de probabilidad de año seco en 2024 en Cochabamba.

Entre otros datos, dijo que en los años 40 se instalaron las estaciones de registro de lluvia, pluviómetros, en áreas de aeropuertos en Bolivia.

Con base en los datos de hace más de 60 años, dijo que se logró conocer a partir de cuántos milímetros que caen de agua en Cochabamba se puede decir que es un año seco o un año húmedo.

“Para Cochabamba, cuando llueve menos de 400 milímetros, podemos decir que es un año seco. Cuando llueve más de 533 es un año húmedo. Y, por lo general, 460 milímetros ya nos dan un año promedio de lluvia en Cochabamba”.

Tomando en cuenta las oscilaciones, Villazón explicó que el fenómeno del Niño, en Cochabamba, generó los años más secos en 1983, 1992, 2014 - 2015.

Agregó que, para el próximo año, “Cochabamba tiene un 80% de probabilidad de tener un año seco, menos de 399 milímetros de precipitación”.