Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 03 de julio de 2022
  • Actualizado 00:25

Petro y Hernández, los dos candidatos que quieren gobernar Colombia

Gustavo Petro y Rodolfo Hernández disputarán la presidencia del país caribeño el 19 de junio. El primero es un exguerrillero de izquierda que promete paralizar proyectos petroleros. El segundo, un político, de 77 años, de derecha que plantea su programa basado en la lucha contra la corrupción. 
FORBES/ LA TERCERA/ ALAMY
FORBES/ LA TERCERA/ ALAMY
Petro y Hernández, los dos candidatos que quieren gobernar Colombia

Gustavo Petro y Rodolfo Hernández se disputarán la presidencia de Colombia el 19 de junio tras unos resultados que mostraron un giro histórico en la política del país. Según el preconteo de las mesas informadas, Petro sumó el 40.32% de apoyo; Hernández obtuvo un 28.15%, y Federico "Fico" Gutiérrez, un 23.91%. 

La elección se dio en medio de una profunda polarización por el descontento social derivado de la inequidad y la pobreza, además de demandas para reducir la inseguridad en las ciudades y la    violencia en las zonas rurales donde operan grupos armados ilegales dedicados al narcotráfico. 

Por ello, todos los candidatos ofrecían un cambio, aunque no de la misma dimensión. Las propuestas de Petro y Hernández, dos políticos que están en contra de los partidos que gobernaron Colombia las últimas décadas, fueron las más convincentes, según los resultados.

Ya antes de las elecciones, el candidato del partido izquierdista Pacto Histórico, Gustavo Petro, un economista de 62 años que fue alcalde de Bogotá y perteneció a la guerrilla del M-19, era el   favorito, pero quedó lejos del 50% de apoyo necesario para evitar la segunda vuelta.

Hernández, su rival, es un empresario de la                construcción y exalcalde de Bucaramanga, de 77 años, que se presenta como candidato independiente. Es la gran sorpresa electoral y ganó reconocimiento por sus excéntricos videos en las redes sociales, en los que aparece cantando y montando en patineta eléctrica, así como por su discurso contra la corrupción.

Pero, además de esto, ¿quiénes son y qué cambios ofrecen los dos candidatos que buscan gobernar Colombia?

GUSTAVO PETRO

Como hace cuatro años, cuando perdió la segunda vuelta ante Iván Duque, Petro vuelve a estar a un paso -el más difícil- de convertirse en el primer presidente de izquierda de Colombia.

El país es una excepción en América Latina ya que, pese a que ha habido presidentes progresistas, nunca uno de origen popular, sin el apoyo de los partidos tradicionales y con una agenda de cambio radical respecto al modelo económico que siguió en las últimas décadas.

Eso, entre otras cosas, encarna Petro quien, sin embargo, no es un outsider de la política colombiana puesto que además de segundo en las presidenciales de 2018, fue alcalde de Bogotá (2012-2016) y ahora es senador.

Pero a diferencia de 2018, ahora Petro parece tener a su favor una voluntad de cambio mayor en Colombia que hace  cuatro años, como lo demuestra el hecho de que haya sido el candidato más votado en primera vuelta con más del 40%, como anticipaban las encuestas.

Los estallidos sociales de 2019 y 2021; la pandemia, que puso de manifiesto aún con más claridad las desigualdades del país; y la fuerza de una nueva generación de votantes que cambiaron el foco de los temas de discusión -de la guerra a asuntos más sociales y progresistas- son factores que ayudan a entender que Petro sea el favorito para llegar al palacio presidencial.

Buena parte de Colombia busca cambio y Petro quizás sea el candidato que lo representa de manera más radical en un país donde gobernaron "los de siempre", como él mismo suele decir.

Petro ha sabido aglutinar con su alianza del Pacto Histórico a muchos seguidores con políticas identitarias que para los jóvenes urbanos, parte de su base, resultan atractivas en 2022. Se ha acercado a la comunidad LGBTIQ+; la agenda verde es una de las estrellas de su programa; y la candidata a vicepresidenta, Francia Márquez, es mujer, negra y activista por los derechos ambientales.

Aunque ha reunido a las fuerzas de izquierda, ahora en segunda vuelta los del centro y la derecha lo temen. Y este temor se funda entre otras cosas en su pasado guerrillero con el M-19, que en los años 90 depuso las armas y llegó a un acuerdo de paz con el Estado. Petro se unió al grupo a finales de los 70 y fue arrestado en 1985. Pasó dos años en la cárcel. Operaba bajo el alias de "Aureliano".

A los que le achacan su pasado armado, Petro responde con su rehabilitación    en el mundo de la política desde hace décadas y diciendo que fue él quien promovió el desarme del grupo.

Otro factor negativo con el que se enfrenta es su cercanía con Hugo Chávez y la Venezuela chavista en un momento en el que del país vecino han emigrado a Colombia unos dos millones de personas por la severa crisis política, económica y social.

Aunque se ha desmarcado de Nicolás Maduro, sucesor de Chávez, asegura que si vuelve a la presidencia restablecerá relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela.

Aunque ha sido calificado como populista, Petro no posee el carisma de líderes que portan esa etiqueta. Es un académico, un intelectual que puede llegar a ser autoritario, según él mismo reconoció en el pasado, y que se cree llamado para una misión histórica que efectivamente podría enfrentar si finalmente alcanza la presidencia en junio.

Quizás su propuesta más ambiciosa es la de paralizar todos los proyectos petroleros e iniciar una transición energética, una tarea compleja en un país en el que el crudo supone casi el 50% de las exportaciones y el 10% de los ingresos del Estado.

En su primer intento por llegar a la presidencia en 2010 logró 1.3 millones de votos. Para 2018 dio un salto importante al alcanzar los ocho millones, una cifra similar a la que obtuvo este año. Ahora espera dar el paso definitivo a la presidencia.

RODOLFO HERNÁNDEZ

Pese a haber sido alcalde de Bucaramanga, norte de Colombia, (2016-2019), Rodolfo Hernández simboliza mejor que ningún candidato el voto antisistema que lleva tiempo triunfando en otros países y que ahora se consolida en Colombia con su avance a la segunda vuelta con un 28% de apoyo.

Hernández, un político independiente, dio la sorpresa en su primer intento por la presidencia al batir a candidatos con estructuras más consolidadas gracias a su discurso antisistema de denuncia contra la corrupción de la clase política y propuestas populistas de derecha.

A pesar de su edad, ha sido el candidato más activo en la red social TikTok, donde se ha dado a conocer. Renunció, por ejemplo, a participar en los debates electorales quizás como estrategia para mantener distancia con los políticos clásicos.

En la primera vuelta, el empresario de la construcción no quiso encasillarse en derecha o izquierda, pero sus ideas apuntan a rebajar gastos de políticos o reducir las embajadas y a una lucha frontal contra la corrupción, una de las grandes preocupaciones de los colombianos, pese a que él mismo está involucrado en un caso de contratación ilegal durante su gestión como alcalde que está aún por dirimirse en los juzgados.

Fue además suspendido temporalmente en dos ocasiones: por presunta participación en política en la campaña para su sucesión en Bucaramanga y por golpear a un concejal.

Es posible que sí busque una etiqueta de derecha ahora que debe confrontar al izquierdista Petro en busca del antivoto que genera el exguerrillero, el favorito y el ganador de la primera vuelta.

Pero Hernández deberá moderar también su discurso en busca del respaldo del centro. De hecho, ha mostrado simpatía y cercanía hacia Petro, que, como él, también se presenta como adalid contra la corrupción. Incluso dijo esta semana que Petro le ofreció hace dos años ser su compañero de fórmula como vicepresidente. La supuesta afinidad cambiará ahora que son rivales por la presidencia.

Hernández es un personaje polémico. En campaña reflotó una frase que dijo sobre Adolfo Hitler en una entrevista radial en 2016. "Soy seguidor de un gran pensador alemán que se llama Adolfo Hitler". Luego se disculpó y dijo que fue un lapsus. 

No se acaban ahí las polémicas del exalcalde, que ha hecho comentarios homófobos contra los migrantes venezolanos y ha asegurado que restablecerá relaciones con Venezuela.

En su biografía destaca que su padre fue secuestrado por las FARC y que su hija Juliana fue secuestrada y asesinada en 2004. Varias investigaciones señalan a otra guerrilla, el ELN, como responsable de este secuestro.

Ambos candidatos se plantean como una alternativa de cambio, pero tienen diferencias en sus formas de encarar el camino. Ahora la decisión está en los votantes. l