Confesión del sobrino del cura 'Pica': asco, miedo, necesidad de justicia y un llamado a víctimas

El sacerdote jesuita Pica (i) un grupo de estudiantes, muchos víctimas. EL PAÍS

"Mi tío está muerto y es evidente que está prescrito. Una víctima declaró desde Bolivia, aunque la asociación de antiguos alumnos, como entidad, decidió no apoyarla", fue parte de lo dicho por Fernando Pedrajas, en nota con El País.

Fue presa de la sensación de asco. Experimentó temor, decepción. Luego de su mezcla de ideas y conclusiones, rompió el silencio, hizo público el caso que involucró a su familia y ahora busca que se haga justicia en Bolivia.

Fernando Pedrajas, el sobrino del sacerdote jesuita Alfonso Pedrajas, conocido como el cura “Pica”, dio a conocer qué fue lo que lo llevó a relatar las aberraciones de su tío, acusado de abusar sexualmente de al menos 85 niños en Bolivia.

“Descubrí que Pica fue un pederasta y que la orden lo protegió. Sentí miedo, asco. Me llevé un chasco, un desencuentro absoluto”, narró Fernando, en entrevista con El País de España, medio informativo que fue la punta de lanza de las investigaciones en torno al caso escandaloso, pues tuvo acceso directo al diario íntimo en el que Pica dio rienda suelta a sus relatos.

En la nota, Fernando contó que una de las primeras personas a la que recurrió para denunciar a su tío -muerto en 2009- fue Luis Carrasco, director del colegio Juan XXIII de Cochabamba. Fue en ese establecimiento educativo donde el sacerdote violador cometió las vejaciones de forma recurrente. Sin embargo, se encontró con una respuesta negativa.

El director le habría contestado que no tenía conocimiento sobre la historia y que, por ende, no podría prestarle ayuda, sumarse a la causa.

Fernando también habría hablado con el jesuita Osvaldo Chirveches, director de la delegación de ambientes seguros de la orden. Esta persona le habría pedido, de forma insistente según recalca Erbol, que le enviara el contenido del diario de "Pica".

El sobrino del sacerdote abusador no confió.

REPUGNANTE

“No sé ni cómo llamarlo de lo repugnante que es. No se pueden escudar en el secreto de confesión”, repudió el español, en cuanto al presunto encubrimiento tejido alrededor del abuso sexual.

“Marco R. (a quien identifica como uno de los supuestos encubridores) tiene que ser juzgado. Y si se demuestra que tenía conocimiento, debe asumir las consecuencias. El silencio de la Iglesia es lamentable. Conocía desde hace décadas los abusos cometidos por 'Pica' y de otros jesuitas. Lo ocultó con mentiras y continúa mintiendo sobre el caso”.

Si bien es consciente de que su tío ya no puede ser juzgado por las leyes terrenales, puesto que está muerto, confía en que aquellos que taparon sus crímenes sexuales tienen que recibir una pena.

En su país, su denuncia no prosperó y ha sido archivada. Ahora, su esperanza está puesta en Bolivia.

“Mi tío está muerto y es evidente que está prescrito. Una víctima declaró desde Bolivia, aunque la asociación de antiguos alumnos, como entidad, decidió no apoyarla”, citó Erbol, tomando parte de lo dicho por Fernando en El País.

LLAMADO A LAS VÍCTIMAS

El español aprovechó para dirigirse a las víctimas del jesuita. Les pidió mandar correos electrónicos testimoniales a la dirección asociacionvictimasj23@gmail.com.