Opinión Bolivia El País

  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
  • Actualizado 17:26

Pederasta: niños que 'rompían el silencio' eran echados; hablaban del cura en pasillos

El sacerdote Alfonso Pedrajas escribió un diario donde confiesa haber agredido a al menos 85 niños y adolescentes. Denuncian presunto encubrimiento de la Compañía de Jesús. 

Representante de exalumnos del Colegio Juan XXIII condena los hechos de pederastia ocurridos en ese establecimiento en los años 1972 – 1987./ NOÉ PORTUGAL
Representante de exalumnos del Colegio Juan XXIII condena los hechos de pederastia ocurridos en ese establecimiento en los años 1972 – 1987./ NOÉ PORTUGAL
Pederasta: niños que 'rompían el silencio' eran echados; hablaban del cura en pasillos

Los casos de violencia sexual en la unidad educativa Juan XXIII, ubicada antiguamente en la zona de Villa Granado de Cochabamba, eran un “secreto a voces”. En los pasillos de ese establecimiento, donde el sacerdote jesuita Alfonso Pedrajas Moreno perpetró vejámenes contra estudiantes, ya circulaban comentarios, sin pruebas suficientes, que daban cuenta de un comportamiento “anómalo” y pederasta. Las víctimas que “rompían el silencio” y se animaban a denunciar al cura pederasta eran expulsadas.

Pedrajas, sacerdote español conocido como el padre Pica que falleció en 2009, cumplía funciones como director y profesor de varias materias como ética, cultura religiosa y psicología (1972-1987). Escribió un diario de 383 páginas, donde confiesa haber agredido sexualmente a al menos 85 niños y adolescentes y que la Iglesia y la Compañía de Jesús, de la que era miembro, encubrió los delitos. El documento llegó al periódico El País de España que publicó el fin de semana un amplio reportaje sobre el caso. El “secreto” salió a la luz y consternó a la población. Los exalumnos del Juan XXIII se reunieron y decidieron hablar.

CURA SE MOSTRABA CARIÑOSO

El presidente de la directiva de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio Juan XXIII de la Compañía de Jesús, Hilarión Valdiviezo, que llegó hasta Cochabamba para manifestar la postura nacional de los exestudiantes ante todo lo ocurrido, informó a OPINIÓN que “ya se sabía que había un cierto comportamiento anómalo de parte del sacerdote”, quien se caracterizaba porque era bastante "cariñoso", entre comillas.

“En esa época, nosotros éramos adolescentes y, en muchos casos, de familias empobrecidas con una indefensión total frente a la Justicia y lo que te podías ganar era la expulsión de la institución del colegio. Frente a esa encrucijada solamente había comentarios entre pasillos y no existía pruebas suficientes y pertinentes respecto a todo cuanto ha ocurrido”, contó Valdiviezo.

Con un nudo en la garganta, frases quebradas y lágrimas contenidas, Valdiviezo, quien se refirió a los exalumnos de dicho centro como “hermanos” y miembros de una familia, aseguró que la comunidad se encuentra “consternada” y siente profundo “dolor por quien ha sufrido este tipo de atropellos”.

Se estima que entre 1972 y 1987 se incorporaban cerca de 30 estudiantes nuevos por año al colegio Juan XXII, existiendo un total aproximado de entre 120 y 150 por gestión.

A las aulas de la unidad educativa Juan XXIII llegaban becados de todo el país los mejores, tras un riguroso proceso de selección que incluía entrevistas, exámenes de competencia y estudios socioeconómicos.

Los estudiantes del colegio Juan XXIII se destacaron en diferentes áreas a nivel nacional, producto de su formación académica.  

DENUNCIAS ESCRITAS

Consultado sobre si tiene conocimiento de la existencia de alguna denuncia oficial contra el cura abusador, informó: “Hay escritos, pero estamos en la recolección de la información”. Aseguró que mandaron reiteradas cartas a la Compañía de Jesús.

PRONUNCIAMIENTO

Luego de que el caso saliera a la luz y conmocionara a Bolivia entera, la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio Juan XXIII condenó “enérgicamente” los hechos de pederastia ocurrido al interior de la unidad educativa durante los años 1972 y 1987.

Desde esta instancia se denunció el encubrimiento de la Compañía de Jesús, la cual -aseguran- “tendría pleno conocimiento” de los actos del cura abusador. Asimismo, expresaron su solidaridad y apoyo incondicional a los compañeros que fueron víctimas del pederasta.

La organización enfatizó que los provinciales catalanes y sacerdotes de la congregación religiosa tenían conocimiento de los abusos. Las denuncias fueron realizadas en diferentes momentos por los mismos estudiantes, quienes fueron acallados e incluso expulsados del colegio. 

En el marco de este pronunciamiento, los exalumnos exigen a la Conferencia Episcopal de Bolivia y al Estado las investigaciones que amerita el caso, “para que no quede en la impunidad”. 

Para los exalumnos es insuficiente que sacerdotes de la Compañía de Jesús de la época en la cual se reportaron los vejámenes hayan sido suspendidos e instaron a iniciar procesos penales contra los provinciales.

Asimismo, demandan ampliar las investigaciones a otros denunciados y sospechosos dentro de la congregación Jesuita.

Valdiviezo se dirigió a todas los estudiantes víctimas y les aseguró que la asociación hará un “seguimiento” estricto al caso, para que no quede en la “impunidad”, se sancione a los “depredadores sexuales” y para que este atroz hecho “no se repita en la historia de Bolivia”.

A la fecha, existen más de dos mil exalumnos del colegio Juan XXIII distribuidos en todo el territorio nacional. 

FELCC NO RECIBIÓ DENUNCIAS

Consultado sobre el caso, el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Cochabamba, Freddy Medinacelli, informó que esa dependencia no se apersonaron víctimas del cura pederasta.

“En la FELCC no tenemos denuncia (contra Alfonso Pedrajas Moreno) y debo recordar que con la muerte de una persona prescriben los delitos, sin embargo, a fin de estar más empapados en este tema ya se ha ordenado desde la dirección de la FELCC que se haga un informe para verificar si existe denuncias de víctimas. En primera instancia y, por información de personal que ya trabaja años en la unidad, se nos ha indicado que no se tiene demandas”, manifestó el jefe policial. 

ACLARACIÓN

Respecto a la unidad educativa Juan XXIII, hoy emplazada en Sipe Sipe, los exalumnos aclararon que esta “no tiene nada que ver” con lo ocurrido en aquellos tiempos, cuando se reportaron los abusos. “No hay por qué amedrentar a los estudiantes ni a los padres de familia. Tampoco estigmatizar la situación”, enfatizó el presidente de la directiva de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio Juan XXIII.