Economía del Tercer Mundo

La economía del tercer mundo, a la que indudablemente pertenece la República Plurinacional Boliviana, sigue el mismo camino de productor de materias primas, dependiente de los grandes mercados internacionales manejados por los intereses de los dos poderosos grupos capitalistas de Londres y Nueva York, donde están asentados el manejo de las grandes industrias de los países industrializados al máximo como son los Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña, la Unión Europea, China y Rusia increíblemente. Este estado de cosas no permite que los países proveedores de materia prima salgan de su dependencia económica por la sencilla razón de que los llamados países del Tercer Mundo no tienen acceso a grandes capitales para su industrialización. En el caso de Bolivia, gracias a los yacimientos de gas existentes y en actual explotación que se venden al Brasil y Argentina, la Nación Plurinacional ha tenido hasta no hace mucho tiempo: índices económicos muy buenos como nunca, pero ese estado de disponibilidad de grandes recursos no ha servido para industrializar el país, sino más bien para hacer un gran derroche de recursos en medidas económicas para solventar el prestigio económico nacional, descuidando la gran oportunidad de invertir todo ese dinero excedente en la verdadera creación de industria nacional que nos libere de la tiranía económica y acaso política de los tradicionales mercados de Londres, Nueva York y China actual; de modo que seguimos el mismo camino fácil de exportar nuestras materia primas tradicionales como son los minerales y otros de procedencia agrícola, como la soja, por ejemplo.

Hemos dicho que se ha perdido la gran oportunidad de industrializar Bolivia usando el excelente precio de las materias primas exportadas. La explicación de la pérdida de esa oportunidad es por la sencilla razón de que ahora la cotización internacional de esa materia está en plena baja y ya no tendremos remanentes económicos para disponerlos en la industrialización. Para industrializar un país, la primera medida es la creación de una gran industria del acero, pues si eso no existe en un país como el nuestro, nunca llegaremos a industrializarlo, siendo la gran paradoja que Bolivia posee el mayor yacimiento de óxidos de acero del mundo. La facilidad que existe en nuestra Nación para realizar esa industrialización a gran escala es la existencia de varias caídas formidables de agua como la del Bala, para producir electricidad que no solo sirva para los hornos de fundición del Mutún, si no para exportar energía eléctrica a nuestros vecinos y construir una red de ferrocarriles eléctricos de trocha internacional conectando a todo el país y a países limítrofes.

Bolivia tiene yacimientos fabulosos no solo como los del Mutún, si no yacimientos de litio considerados los mayores del mundo que industrializándolos nos proporcionarían un verdadero salto a ser un país del primer mundo dejando de ser simples abastecedores de materia prima sin agregado alguno.