Cambio climático, poco avance en las acciones
21 de septiembre de 2018 (20:44 h.)
Este mes se han realizado al menos dos encuentros “cruciales” para enfrentar el cambio climático. El primero, la precumbre climática COP 24 se realizó en Bangkok, entre el 5 y 9 de septiembre. Pese a que en su inicio la secretaria ejecutiva de la ONU para el Cambio Climático, Patricia Espinosa, les recordó a los asistentes (unos 400 representantes de más de 180 países) que el mundo está en una carrera contra el tiempo y “debemos lograr avances significativos rápidamente”, el evento cerró con pocos avances en los puntos más importantes para enfrentar el impacto del cambio climático: principalmente el tema de financiamiento para la mitigación y adaptación.
No es novedad que a los países desarrollados les falte voluntad política para cumplir con su compromiso de aportar -en conjunto, desde 2020- 100.000 millones de dólares anuales para las naciones más desfavorecidas. Tienen nuevas condiciones para hacerlo.
La ONU para el Cambio Climático reconoció que hubo un progreso desigual para la adopción de mecanismos de implementación del Acuerdo de París de 2015, cuyo principal objetivo es mantener la temperatura global por debajo de los 2 ºC y hacer esfuerzos para limitar ese aumento a 1.5ºC.
Estas directrices, cuya negociación comenzó en 2016, guiarán a los países en la implementación del acuerdo y son clave para hacer avanzar las medidas concretas de acción climática de manera transparente. Se espera que sean aprobadas en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP 24, que se realizará en Katowice (Polonia), en diciembre.
La segunda, la Cumbre Global de Acción Climática, que se realizó en San Francisco, entre el 12 y 14 de este mes, congregó a líderes de todos los sectores de la sociedad, quienes mostraron las acciones que realizan para enfrentar el cambio climático.
Según los reportes de la ONU, hay un aumento de las acciones y compromisos climáticos de las regiones, ciudades, empresas, inversores y la sociedad civil que podría traducirse –lo digo solo como un dato- en la generación de 65 millones de nuevos empleos verdes para el año 2030. Al cierre del evento, estos actores pidieron a los gobiernos de todo el mundo que intensifiquen sus esfuerzos para luchar contra el cambio climático, es decir, que avancen en la implementación del Acuerdo de París.
Estas acciones son una señal que envían a los gobiernos para que aumenten la acción para 2020, cuando las emisiones globales deben llegar a su punto máximo para empezar a disminuir rápidamente, hacia una economía baja en carbono. Se les ha recordado también que los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes y que en 2018 se han manifestado en las olas de calor, incendios, tormentas e inundaciones.
Parece que pocos escuchan las alertas como la que deriva del informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, cuya última investigación muestra cómo el cambio climático ya socava los esfuerzos mundiales para erradicar el hambre. Señalan como principales causas los fenómenos meteorológicos extremos, la degradación de la tierra y la desertificación, la escasez de agua y el aumento del nivel del mar.
Mientras, en Bolivia se inició la producción de etanol, lo que implica la ampliación de la frontera agrícola, deforestación, para producir combustible, no alimentos.
No es novedad que a los países desarrollados les falte voluntad política para cumplir con su compromiso de aportar -en conjunto, desde 2020- 100.000 millones de dólares anuales para las naciones más desfavorecidas. Tienen nuevas condiciones para hacerlo.
La ONU para el Cambio Climático reconoció que hubo un progreso desigual para la adopción de mecanismos de implementación del Acuerdo de París de 2015, cuyo principal objetivo es mantener la temperatura global por debajo de los 2 ºC y hacer esfuerzos para limitar ese aumento a 1.5ºC.
Estas directrices, cuya negociación comenzó en 2016, guiarán a los países en la implementación del acuerdo y son clave para hacer avanzar las medidas concretas de acción climática de manera transparente. Se espera que sean aprobadas en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP 24, que se realizará en Katowice (Polonia), en diciembre.
La segunda, la Cumbre Global de Acción Climática, que se realizó en San Francisco, entre el 12 y 14 de este mes, congregó a líderes de todos los sectores de la sociedad, quienes mostraron las acciones que realizan para enfrentar el cambio climático.
Según los reportes de la ONU, hay un aumento de las acciones y compromisos climáticos de las regiones, ciudades, empresas, inversores y la sociedad civil que podría traducirse –lo digo solo como un dato- en la generación de 65 millones de nuevos empleos verdes para el año 2030. Al cierre del evento, estos actores pidieron a los gobiernos de todo el mundo que intensifiquen sus esfuerzos para luchar contra el cambio climático, es decir, que avancen en la implementación del Acuerdo de París.
Estas acciones son una señal que envían a los gobiernos para que aumenten la acción para 2020, cuando las emisiones globales deben llegar a su punto máximo para empezar a disminuir rápidamente, hacia una economía baja en carbono. Se les ha recordado también que los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes y que en 2018 se han manifestado en las olas de calor, incendios, tormentas e inundaciones.
Parece que pocos escuchan las alertas como la que deriva del informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, cuya última investigación muestra cómo el cambio climático ya socava los esfuerzos mundiales para erradicar el hambre. Señalan como principales causas los fenómenos meteorológicos extremos, la degradación de la tierra y la desertificación, la escasez de agua y el aumento del nivel del mar.
Mientras, en Bolivia se inició la producción de etanol, lo que implica la ampliación de la frontera agrícola, deforestación, para producir combustible, no alimentos.