Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 15 de junio de 2024
  • Actualizado 12:57

Semana negra: niños y mujeres, las víctimas fatales de la violencia en Bolivia

El feminicidio, infanticidio y parricidio son considerados delitos graves en Bolivia, castigados con la pena máxima de 30 años de prisión, sin posibilidad de indulto.

Dan el último adiós a la niña Tamy, víctima de violación e infanticidio en Cochabamba, el 20 de abril./  DICO SOLÍS
Dan el último adiós a la niña Tamy, víctima de violación e infanticidio en Cochabamba, el 20 de abril./ DICO SOLÍS
Semana negra: niños y mujeres, las víctimas fatales de la violencia en Bolivia

Bolivia se ha visto envuelta en una semana trágica con tres infanticidios, cinco feminicidios y dos parricidios, que han cobrado la vida de un total de 10 personas entre el 18 y el 26 de abril.

Los niños Tamy, Saraí y Juan Carlos fueron víctimas de infanticidio, con Tamy siendo asesinada en Cochabamba y los otros dos en Santa Cruz. Por otro lado, Carla Patricia y Viviana fueron víctimas de Cristian Franco Condori, quien ganó su confianza para luego acabar con sus vidas en diferentes momentos. Además, Aurelia y Remigia perdieron la vida en Cochabamba, con Aurelia siendo asesinada por su concubino Simeón Jiménez Quinto en Capinota, y Remigia en Pocona, en un crimen atribuido a un adolescente de 17 años, posiblemente acompañado por otras dos personas. También, una joven de 19 años en Potosí fue victimada. Eliodoro fue asesinado por su hija Gissel en Santa Cruz y Lucila por su hijo en Cochabamba.

De estos lamentables casos, cinco crímenes tuvieron lugar en Santa Cruz, cuatro en Cochabamba y uno en Potosí. Cuatro de los perpetradores han admitido su culpabilidad y han sido condenados a la pena máxima de 30 años de cárcel.

TAMY, VIOLACIÓN E INFANTICIDIO 

Tamara, conocida cariñosamente como Tamy, tenía tan solo dos años y 10 meses de edad y padecía una discapacidad que le dificultaba caminar y hablar bien. Este caso conmocionó a la sociedad, ya que la niña fue víctima de violación por parte de su padrastro, Romario Soria Fajardo, antes de fallecer.

El trágico hecho tuvo lugar el 18 de abril en Punata, municipio del Valle Alto de Cochabamba. La madre de Tamara, una joven de 25 años, estaba trabajando en una pensión y pidió a su pareja, Romario de 24 años, que cuidara a su hija por un par de horas. Al regresar, encontró a la niña gravemente herida y la trasladó de inmediato al Hospital Manuel Ascencio Villarroel de Punata, donde falleció tras cinco horas de agonía. 

Tras el ingreso de Tamy al hospital, el personal médico alertó a la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) sobre el caso de una menor de edad que había sido ingresada con graves heridas de violencia física y sexual. 

Posteriormente, Romario fue aprehendido y llevado al Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) de Coña Coña para rendir su declaración informativa y someterse a diversas pericias. 

Romario reconoció su culpabilidad y se sometió a un juicio abreviado, en el cual el Juzgado Público Mixto, Civil, Comercial e Instrucción Penal No. 1 de Anzaldo lo condenó con la pena máxima, 30 años de cárcel, por los delitos de violación de infante, niña, niño o adolescente e infanticidio.

Tamy falleció a causa de diversas lesiones graves que incluyeron compresión de centros nerviosos superiores, hematoma subdural, traumatismo craneoencefálico cerrado, policontusión y trauma genital.

Sus padres, sumidos en un profundo dolor, no encuentran consuelo ante la pérdida de su hija. Ellos tuvieron dos hijos (el otro es hombre y tiene cuatro años) y vivían en Chimoré, en el Trópico de Cochabamba. Tras la separación en octubre de 2023, el mayor quedó al cuidado de su padre, mientras que la niña se fue con su madre a Punata en busca de nuevas oportunidades laborales.

Hace siete meses, la joven conoció a Romario y comenzaron una relación sentimental. Decidieron irse a vivir juntos, sin imaginar en ningún momento que este hombre sería capaz de cometer un acto tan cruel.

DOS CRÍMENES, UN AUTOR

El autor de dos crímenes, Cristian Franco Condori, de 23 años, fue capturado el lunes 22 de abril mientras intentaba esconder el cuerpo de su segunda víctima en un inmueble del barrio La Morita de Santa Cruz.

Cristian, al igual que vecinos, llamó a la Policía para reportar el crimen. La gente que vive a su alrededor comunicó sobre el fuerte olor proveniente de la vivienda, donde encontraron los cuerpos de Carla Patricia D. de 26 años, y de Viviana C.G., de 21. 

Al verse acorralado por la policía, confesó haber asesinado a otra mujer, Viviana, 10 días antes. Cristian era conocido por acercarse a sus víctimas bajo la apariencia de ser una persona amable para ganarse su confianza, luego las agredía sexualmente y les quitaba la vida. Según las investigaciones, este hombre planeaba un tercer crimen. 

Al día siguiente, el martes 23 de abril, Cristian aceptó un juicio abreviado y fue condenado a 30 años de prisión en Palmasola, sin derecho a indulto

La madrugada del lunes 22 de abril, Aurelia C.V. falleció a causa de las 25 puñaladas propinadas por su pareja, Simeón Jiménez Quinto. El trágico suceso tuvo lugar mientras dormía junto a su hijo de seis años, quien también resultó herido en la cabeza. Al día siguiente, Simeón fue sentenciado a 30 años de prisión en El Abra por el crimen de feminicidio, sin posibilidad de indulto, tras someterse a un juicio abreviado.

Según el informe del fiscal departamental de Cochabamba, Osvaldo Tejerina, el día del crimen, Simeón, de 38 años, regresó a su hogar alrededor de las 04:00 en un presunto estado de ebriedad. En ese momento, Aurelia estaba durmiendo con su hijo menor cuando fue atacada por su esposo. Durante el violento episodio, el niño sufrió una herida cortopunzante en la cabeza.

Los otros hijos, de 13 y 16 años, se percataron de lo que estaba ocurriendo y salieron de la casa en busca de ayuda. Aprovechando la confusión, Simeón logró escapar, pero fue capturado por la Policía en Capinota una hora y media después.

Aurelia falleció a causa de una hemorragia, una laceración pulmonar izquierda y un traumatismo torácico penetrante por arma blanca. ​

REMIGIA: MUERTE EN EL CAMPO

Cochabamba se encontraba sumida en luto debido a los crímenes de las niñas Tamy y de Aurelia, cuando otro caso de feminicidio sacudió a la comunidad. Remigia P.M., una mujer de 62 años, fue hallada sin vida en la comunidad de Mataral de Pocona, convirtiéndose en la quinta víctima de feminicidio en lo que va del año en el departamento. Un adolescente, de 17 años, se perfila como el principal sospechoso del crimen, en complicidad con otras dos personas. Él y su padre se encuentran con detención preventiva.

Remigia salió de su casa el domingo 21 de abril para pastear sus ovejas en la zona de Mataral de Pocona, a 135 kilómetros de la ciudad. No volvió a su hogar y sus familiares iniciaron su búsqueda. La madrugada del 23 de abril, los vecinos alertaron a la Policía sobre el hallazgo del cuerpo de Remigia en una zanja de un terreno baldío, cubierto con ramas de árboles y un aguayo. El cuerpo presentaba signos de violencia física y sexual.

Los familiares de la víctima se sorprendieron al encontrarla en circunstancias que no parecían ser producto de una caída o muerte natural, por lo que decidieron solicitar una autopsia médico legal para determinar con exactitud la causa del fallecimiento. El caso se calificó como feminicidio. Según el informe del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), la mujer murió a causa de anoxia anóxica, compresión extrínseca cervical, asfixia mecánica por estrangulación y politraumatismo, con un lapso de 24 a 36 horas desde su muerte.

ELIODORO, ASESINADO POR SU HIJA 

El miércoles 24 de abril, Gissel Beltrán I., de 18 años, fue condenada a 30 años de cárcel por el asesinato de su padre Eliodoro, además de haber incendiado su cuerpo. La joven admitió el crimen y aceptó un juicio abreviado, por lo que cumplirá su sentencia por parricidio en el penal de Palmasola, en Santa Cruz, sin posibilidad de indulto.

El crimen ocurrió el martes 22 de abril en el barrio Bobosi. De acuerdo con el fiscal especializado en Delitos Contra la Vida, Daniel Ortuño, el crimen tuvo lugar en la vivienda de la víctima, de 49 años. Según las investigaciones, Eliodoro sorprendió a su hija manteniendo relaciones sexuales con su novio en su habitación, lo que provocó una confrontación. Más tarde, en plena madrugada, la joven habría empleado un cuchillo para apuñalar a su padre hasta causarle la muerte.

Después del crimen, Gissel habría llevado el cuerpo de su padre al patio, junto con su colchón, y lo habría incendiado. Luego, al ver que el cuerpo estaba completamente quemado, se habría cambiado de ropa y quemado la que llevaba puesta, además de esconder el cuchillo utilizado en el crimen. Posteriormente, la joven informó a su madre, exesposa de Eliodoro, sobre lo sucedido, quien a su vez llamó a la Policía para denunciar el crimen.

SARAÍ: DESAPARECIÓ Y LA HALLARON SIN VIDA 

El martes 23 de abril, la niña Saraí, de dos años, fue reportada como desaparecida en Montero, Santa Cruz. Tras unas horas de intensa búsqueda, su cuerpo sin vida fue encontrado en una poza de agua cercana a su hogar. En un principio se pensó que su fallecimiento fue accidental por una caída, sin embargo, la autopsia reveló que su muerte fue causada por asfixia por sofocación. 

Ante este terrible suceso, el Ministerio Público ha iniciado una investigación en contra de autor o autores. El jueves 25 de abril, un hombre de 40 años, con discapacidad, fue detenido por su presunta implicación en el infanticidio de Saraí. El caso continúa bajo investigación para esclarecer lo sucedido.

JUAN CARLOS: AUTOPSIA REVELA CRIMEN 

El niño Juan Carlos E.G., de un año y cuatro meses, fue víctima de infanticidio en Yapacaní, Santa Cruz. Su padrastro, Benjamín C.M. de 18 años, fue detenido con fines investigativos.  

La verdad sobre el infanticidio de Juan Carlos salió a la luz en Yapacaní, donde el niño falleció el martes 23 de abril en la comunidad de Porvenir. El padrastro y la madre, de 17, se preparaban para enterrar al menor de edad, pero se les impidió al no contar con el certificado de defunción. Esto los llevó a llevar el cuerpo a un hospital, donde la autopsia reveló que la causa de muerte del niño fue asfixia mecánica, descartando que haya sido por alguna condición de salud. Ante este atroz descubrimiento, el personal médico informó a la Policía y a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia (DNA).

Familiares del niño se trasladaron hasta Yapacaní, donde se vieron impactados por los resultados de la autopsia.

ASESINADA MIENTRAS CUIDABA SUS OVEJAS 

Una joven, de 19 años, se convirtió en la tercera víctima de feminicidio en Potosí. El trágico suceso ocurrió el domingo 21 de abril, cuando la mujer salió a pastorear sus ovejas y fue asesinada en una comunidad del municipio de Tinguipaya.

El cuerpo de la víctima fue sometido a un análisis forense que determinó que la causa de su muerte fue asfixia mecánica por estrangulamiento. A pesar de la intervención de un equipo multidisciplinario que acudió al lugar para realizar el levantamiento legal del cadáver, este ya había sido trasladado a una vivienda por los comunarios.

Inicialmente, los habitantes de la comunidad se negaron a entregar el cuerpo, pero tras insistencia finalmente accedieron. El informe del equipo forense confirmó que la muerte de la joven fue violenta, sumando así una nueva víctima de feminicidio en Potosí.

LUCILA MUERE A MANOS DE SU HIJO

En Cochabamba se registró un trágico caso de parricidio en Vacas, un municipio del Valle Alto. Según los informes, Lucila M.Ch. perdió la vida a manos de su propio hijo, quien se encuentra actualmente bajo custodia policial, junto con su padre, para llevar a cabo investigaciones.

De acuerdo con la información preliminar, el miércoles 24 de abril Lucila había mantenido una reunión con su esposo, su hijo y el corregidor del lugar, debido a acusaciones de mantener una relación extramatrimonial, las cuales la mujer negó. Horas más tarde, el cuerpo sin vida de Lucila fue encontrado, aparentemente por su hijo, quien se negó a que el cuerpo fuera trasladado al Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) para la autopsia, afirmando que ella se había quitado la vida y que no era necesario investigar más.

La autopsia realizada el viernes determinó que Lucila murió de forma violenta, por asfixia mecánica por estrangulamiento. El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) de Cochabamba, Rubén Cornejo, informó que se llevaba a cabo una investigación coordinada, pero que el caso ahora está en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC). Conoció que dos hombres, padre e hijo, han sido aprehendidos por el crimen. Además, confirmó que el hecho es investigado como parricidio.

Estos crímenes han provocado una alerta a nivel nacional, especialmente debido a que mujeres y niños han sido las víctimas. Familias han quedado destrozadas, con menores de edad en la orfandad. La población está exigiendo mayor seguridad en los barrios y escuelas.

Gissel Beltrán I., sentenciada por parricidio./ POLICÍA DE SANTA CRUZ
Gissel Beltrán I., sentenciada por parricidio./ POLICÍA DE SANTA CRUZ