Morales ahora acusa a dueños de medios de ser pagados por EEUU
24 de junio de 2016 (20:01 h.)
El presidente Evo Morales acusó a los periodistas de escribir lo que les indican sus dueños y la gente de la Embajada de Estados Unidos solo por preservar su fuente de trabajo.
"Algunos por no perder su fuente de trabajo, obligado a decir lo que le dicen los dueños y gente de la Embajada de EEUU, dirigido, pagado", señaló en conferencia de prensa, para luego aclarar que el supuesto pago no llega a los periodistas de base, sino a los propietarios de los medios de comunicación.
Hizo estas afirmaciones cuando se refería al caso Zapata, del que dijo que se ha inventado una mentira "montada desde EEUU" para perjudicarlo en el referendo del 21 de febrero.
A propósito del tema, señaló que la cadena internacional CNN ha cometido delitos al filmar a un niño al que hacían pasar como si fuera su hijo. Sin embargo, la cadena no difundió ningún material al respecto.
"CNN, yo diría, en mi forma de interpretar, ha cometido delitos en mi forma de interpretar, sobre el niño falso", indicó el Mandatario.
En su criterio, en Bolivia "sobra libertad de prensa". Explicó que, si bien el Gobierno no comparte con algunas opiniones, "eso no significa que estemos coartando la libertad de prensa".
Pero no solo apuntó a los medios, sino también a los opositores, a los que acusó a haber pagado miles de dólares para el montaje del caso Zapata. "Ahora me están informando que la derecha pagó para montar esto miles de dólares y algunos se escaparon después de cometer error o un delito", dijo.
En el último mes, el Gobierno cuestionó de manera más incisiva a la prensa, particularmente a los dueños de medios de comunicación.
El 26 de mayo, Morales acusó a medios de la Iglesia católica de humillarlo. Después, afirmó que hay una “mafia informática” que ataca a su Gobierno.
En la misma línea, el vicepresidente Álvaro García Linera, el 15 de junio, afirmó que hay una “mafia mediática-política” conformada por medios, abogados y políticos y aseguró que se “perseguirá” a todos los responsables, para que vayan a la cárcel.
Nombró a medios de comunicación como Erbol, Los Tiempos, El Deber, ANF y Página Siete que supuestamente realizaron un "ataque despiadado” en contra del Jefe de Estado.
Por su parte, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, el 19 de mayo, en su interpelación en la Asamblea Legislativa, por el caso Zapata, afirmó que hay un “cartel mediático” con fines golpistas.
Todas esas acusaciones, y otras, fueron rechazadas por la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) y por sindicatos de periodistas. La ANP denunció ante la ONU las constantes amenazas del Gobierno que ponen en riesgo la libertad de expresión en el país.
"Algunos por no perder su fuente de trabajo, obligado a decir lo que le dicen los dueños y gente de la Embajada de EEUU, dirigido, pagado", señaló en conferencia de prensa, para luego aclarar que el supuesto pago no llega a los periodistas de base, sino a los propietarios de los medios de comunicación.
Hizo estas afirmaciones cuando se refería al caso Zapata, del que dijo que se ha inventado una mentira "montada desde EEUU" para perjudicarlo en el referendo del 21 de febrero.
A propósito del tema, señaló que la cadena internacional CNN ha cometido delitos al filmar a un niño al que hacían pasar como si fuera su hijo. Sin embargo, la cadena no difundió ningún material al respecto.
"CNN, yo diría, en mi forma de interpretar, ha cometido delitos en mi forma de interpretar, sobre el niño falso", indicó el Mandatario.
En su criterio, en Bolivia "sobra libertad de prensa". Explicó que, si bien el Gobierno no comparte con algunas opiniones, "eso no significa que estemos coartando la libertad de prensa".
Pero no solo apuntó a los medios, sino también a los opositores, a los que acusó a haber pagado miles de dólares para el montaje del caso Zapata. "Ahora me están informando que la derecha pagó para montar esto miles de dólares y algunos se escaparon después de cometer error o un delito", dijo.
En el último mes, el Gobierno cuestionó de manera más incisiva a la prensa, particularmente a los dueños de medios de comunicación.
El 26 de mayo, Morales acusó a medios de la Iglesia católica de humillarlo. Después, afirmó que hay una “mafia informática” que ataca a su Gobierno.
En la misma línea, el vicepresidente Álvaro García Linera, el 15 de junio, afirmó que hay una “mafia mediática-política” conformada por medios, abogados y políticos y aseguró que se “perseguirá” a todos los responsables, para que vayan a la cárcel.
Nombró a medios de comunicación como Erbol, Los Tiempos, El Deber, ANF y Página Siete que supuestamente realizaron un "ataque despiadado” en contra del Jefe de Estado.
Por su parte, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, el 19 de mayo, en su interpelación en la Asamblea Legislativa, por el caso Zapata, afirmó que hay un “cartel mediático” con fines golpistas.
Todas esas acusaciones, y otras, fueron rechazadas por la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) y por sindicatos de periodistas. La ANP denunció ante la ONU las constantes amenazas del Gobierno que ponen en riesgo la libertad de expresión en el país.