Inversiones empezaron cuando culminó la bonanza económica
El Gobierno no supo aprovechar la bonanza económica que vivió el país durante al menos una década, por la exportación de hidrocarburos, para diversificar la economía, y recién se anima a invertir, coinciden en afirmar dos economistas y los empresarios privados.
En la otra orilla, las organizaciones sociales afines al gubernamental Movimiento Al Socialismo (MAS) destacan la estabilidad y aseguran que la economía se ha democratizado, es decir, que ahora los recursos económicos que percibe el país por la exportación de los hidrocarburos llegan a todos los municipios y a la población mediante programas.
El economista Óscar Heredia Vargas afirma que “lo grave es que no se han realizado inversiones para la exploración, a su debido tiempo. Se empezó recién cuando se acabó la bonanza económica y con unos 10 años de atraso”.
Heredia, docente emérito de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, precisa que el país tiene tres problemas por resolver: cumplimiento de contratos, declinación de los campos por falta de exploración y una economía dependiente de las materias primas.
En lo que coinciden los economistas y representantes de las organizaciones sociales es en que se debe diversificar la matriz productiva, es decir, dejar la dependencia de las exportaciones de gas natural.
DESACELERACIÓN Heredia señala que el país vive una desaceleración económica por falta de desarrollo productivo, debido a que el Gobierno “no supo dar un uso y destino prioritario y pertinente” a los recursos generados por el gas. “El crecimiento en 2013 era de 6.8 por ciento y este porcentaje cayó a 4.2 por ciento en 2017”.
“Al mismo tiempo, nos encontramos con un déficit fiscal proyectado para este año de 8.3 por ciento del Producto Interno Bruto, mientras que en 2013 había un superávit de 0.7 por ciento ”.
“Cabe aclarar, que este año, y hasta la fecha, según datos oficiales, existe un superávit de 214 millones de dólares, por obra y gracia del precio del petróleo. Otra fuente menciona que a junio de 2018 tenemos un déficit de 116 millones de dólares”.
INDUSTRIALIZACIÓN El economista apunta que la decisión de industrialización del gas y la explotación del litio es una necesidad, pero “tal vez ahora se han convertido en publicidad política y en empresas, sin resultados para el país”.
Estos proyectos tienen, según el economista, problemas de planificación, logística, mercado y de gestión productiva.
Afirma que la planta de urea y amoniaco ha sido construida en un lugar no adecuado y se ha inaugurado con mucho atraso.
“La empresa del litio tampoco tiene resultados satisfactorios y reales para el país”.
CONSTRUCCIÓN Este rubro aporta al Producto Interno Bruto (PIB) en un 5.7 por ciento . Esta actividad ha sido favorecida por la bonanza económica del país que ha generado mayor demanda de bienes y servicios.
Las políticas de incentivos a la vivienda y al sector privado han permitido mayor dinamización de la economía. “Sin embargo, hoy está en riesgo por la desaceleración de la economía”. Los últimos estudios nos demuestran que en algunas ciudades ha tenido un descenso en su demanda.
En el sector público se han intensificado las construcciones, financiadas con dineros de la deuda pública y de las reservas internacionales, en su mayoría. “Esto podrá ser sostenible si nos seguimos endeudando y utilizando los ahorros”, afirma.
Los últimos proyectos de construcción de hospitales están, básicamente, financiados por la deuda externa.
MICROECONOMÍA En el aspecto microeconómico, el docente universitario señala que se pueden identificar, de manera fáctica, varias canastas familiares: clase pudiente, media media, media vulnerable, media empobrecida y pobre.
Añade que, sin hacer un estudio profundo, sino recurriendo a “la observación y entrevistas”, se puede afirmar que la situación económica que vivimos difiere para cada clase. “Los efectos, por supuesto, son para la clase media vulnerable y clase media empobrecida, clase pobre, pues su canasta familiar está compuesta por bienes y servicios que mayor efecto inflacionario tuvieron”.
Para mantener o mejorar su nivel de vida, estas clases vulnerables recurren a préstamos, a trabajos informales y precarios o a tener dos empleos.
Otros, según Heredia, dejan de consumir un producto o servicio determinado para comprar otro sustituto de menor calidad y precio.
40.000
Millones de dólares
El país recibió entre 35.000 y 40.000 millones de dólares, “por lo que teníamos la esperanza de que con este negocio gasífero -el gas representa el 60 por ciento de las exportaciones- podíamos transformar la economía de nuestro país”, afirma el economista Óscar Heredia.
“La economía se mantiene sólida”
El país “ha pasado de tener en 2005 una economía mendiga a una con soberanía”. “Ahora el Estado cuenta con recursos para mejorar las condiciones de vida de la población, y eso se evidencia en el trabajo que se realiza en los municipios, en los departamentos y en el país”, afirma el presidente de la Asociación de Municipios de Cochabamba, Héctor Arce.
Agrega que actualmente se ejecutan proyectos de gran impacto en los municipios, en riego, educación e infraestructura caminera.
“Tenemos una economía sólida, en los últimos 12 años, lo que no sucede en los otros países de América Latina”.
Destaca la democratización de la economía en el país, es decir, todos los bolivianos acceden a los recursos y a los excedentes, que se convierten en proyectos y programas.
DIVERSIFICACIÓN Arce señala que el país debe diversificar su economía y no depender solamente de los hidrocarburos.
Afirma que se debería fortalecer la producción agropecuaria y las empresas públicas que generan economía, como lo está haciendo el Gobierno.
“Si nosotros solo dependemos de un rubro, ante cualquier baja del precio del producto, podemos caer tremendamente. Lo de bueno es que ahora no solo vivimos de YPFB, sino también de los recursos que generan ENTEL y otras empresas estratégicas”.
Bolivia, entre la ilusión y el declive económico
Luis Pablo Cuba Rojas
Economista
Bolivia contó con un entorno muy favorable en la última década, que caracterizó el desenvolvimiento de la economía señalada como positiva, medida a través del Producto Interno Bruto (PIB), que muestra a un país en permanente crecimiento. Sin embargo, otros indicadores muestran un declive paulatino de ese crecimiento que se refleja, por ejemplo, en el indicador de la balanza comercial negativa y el déficit fiscal que provocó la disminución de 388 millones de dólares en sus Reservas Internacionales Netas (RIN) en pocos meses.
Las reservas disminuyeron de 10.261 millones de dólares, en diciembre de 2017, a 9.873 millones de dólares, en marzo de este año, según datos del Banco Central de Bolivia. La caída de ingresos provenientes del gas y del endeudamiento externo, principalmente bilateral, fue otra de las características a pesar de que la política económica del Gobierno continuó impulsando la inversión pública y manteniendo la política social.
Si bien el segundo trimestre de 2018 el precio de gas natural que exporta Bolivia al mercado argentino registró un alza de 9 por ciento , respecto al primer trimestre, es decir, de 5,5725 dólares a 6,0771 dólares el millar de BTU, según los analistas hay un problema de retraso en el pago de esos envíos, lo que pone de manifiesto la dependencia con ese país en relación a la exportación de gas natural.
Otros proyectos tienen menos perspectivas que la exportación de gas natural, por ejemplo, la puesta en marcha de la planta de litio, con la idea de producir cloruro de potasio y carbonato de litio y, posteriormente, de baterías de litio. Según la información que se tiene al respecto, el Gobierno habría gastado 450 millones de dólares en los estudios de prefactibilidad y factibilidad del proyecto, pero el proceso de producción y exportación casi no ha avanzado.