Nosiglia hace historia y se vuelve el rey de la fiesta 0


Y si el pecho se infló y el corazón estalló y las emociones tomaron no solo Potosí sino el país entero, fue por algo. O por mucho, siendo más acertados.

Definitivamente no ha sido un día más. El sabor de la conquista reciente (que ahora devino en el recuerdo más fresco de la proeza nunca antes acariciada) es degustado en cada rincón de los nueve departamentos. De Ushuaia a La Quiaca sería en el mapa de los argentinos. De Villazón a Pando, en el de los bolivianos.

Wálter Nosiglia (Honda), aquel que hace dos años regalaba un tercer lugar significativo en el podio del Rally Dakar 2015 (cuadriciclos) y se encargaba de poner lágrimas dispersas en los rostros de los ancianos y pintar sonrisas en los más pequeños, ha superado ayer sus propios registros y el de la historia absoluta del país en materia dakariana con el primer lugar que consiguió durante la etapa 4 (San Salvador de Jujuy-Tupiza), cuando marcó 6 horas con 6 minutos y 22 segundos.

Fue generoso en demasía su gesto, uno que llegó tan solo 24 horas después de su cumpleaños. En una suerte de situación paradójica, el Lobo del Desierto le obsequió la hazaña a Bolivia, cuando el Dakar 2017 ingresaba ayer a nuestro territorio.

La secuencia aproximada de lo acontecido en el día de su conquista (recta final) fue, más o menos, la siguiente: Nosiglia apareció en escena alrededor de las 13:00. Las cámaras de televisión captaron sus movimientos y también divisaron aquel casco lleno de barro que se acercaba a la muchedumbre entre los cerros colorados, cerca del Cruce San Antonio, lugar en el que se dispuso la tarima de recepción.

En la transmisión en vivo del canal estatal Bolivia TV no faltó el típico “Viva mi patria Bolivia”, las estrofas entonadas que ya son parte de la identidad nacional, si de Dakar se habla.

Minutos después de superar el tramo de la serranía, Nosiglia se reencontró con la gente, con su gente. Cruzó la meta, bajó el ritmo y paró. Se retiró el casco, se liberó de esa masa sólida que lo cuidó durante más de seis horas de cualquier eventualidad en el recorrido pero que, en el momento del festejo final, le supo poco menos que un estorbo.

Se produjo la celebración. La muchedumbre potosina lo abrazó, lo llenó de elogios.

“Nunca me imaginé ganar una etapa, pero acá estamos. Es una emoción gigantesca. A ratos me desconcentraba”, contó.

Luego, el Lobo capitalino se dirigió a la tarima en la que se encontraba el presidente del Estado, Evo Morales. El Mandatario le entregó un papel (que luego se supo era el decreto supremo excepcional mediante el que se autorizaron nuevas velocidades en las rutas).

Con la victoria en el bolsillo, Nosiglia subió al cuarto peldaño de la clasificación general, con un total de 16 horas con 22 minutos y 12 segundos.



EL CHAVO VA BIEN Juan Carlos el Chavo Salvatierra (moto KTM) también experimentó una notable mejora en la etapa 4. Logró el puesto 13, luego de 5 horas con 22 minutos y 43 segundos.

Daniel Nosiglia (moto KTM), hijo menor del Lobo (22 años), tuvo un buen día y acabó en la casilla 26, con un tiempo de 5 horas con 47 minutos y 54 segundos. El chaqueño Fabricio Fuentes ocupó el lugar 28 y detalló que su vehículo, la Bolivianita, le respondió a cabalidad. “Me siento muy bien. Empezamos una nueva ruta del Dakar. Tuve muchos incidentes, pero así es esto. Hoy (por ayer) hice una buena especial. Acá en Bolivia será algo espectacular”.

Wálter Jager, también hijo de Nosiglia, culminó el tramo en el escalón número 40. Estuvo a 1 hora con 9 minutos y 54 segundos del ganador, el motociclista austríaco Matthias Walkner.



BULACIA ASCIENDE Marco Bulacia no falló. Se posicionó en el puesto 19 de la categoría coches y, a bordo de su Ford, marcó 5 horas con 50 minutos y 46 segundos. Fue el primero de los pilotos bolivianos en cruzar la meta en la especialidad. El segundo fue el también oriental Eduardo Happy Peredo, quien debutó oficialmente en la presente edición del Dakar. El corredor de la línea Toyota terminó el tramo previsto (416 kilómetros de especial) en el puesto 36.

Las dunas y los problemas en la navegación fueron los aspectos que condicionaron el desempeño de los competidores. Muchos de ellos se perdieron, como es el caso del “cachorro” Daniel Nosiglia. “Estuvo bastante duro.

No puedo explicar la emoción que siento”, comentó quien fue uno de los nacionales que ha sido aclamado por la multitud potosina que se dio cita en el punto de llegada, en la ciudad de Tupiza.