Estudios extranjeros rodaron producciones sobre el conflicto



La velocidad con la que se suceden los hechos, y el inmenso derramamiento de sangre que implica para ambos países el desarrollo de la guerra, hacen que nada sea más importante en la vida de ambas sociedades que la lucha misma en el campo de batalla, ya sea desde una posición de apoyo o de rechazo absoluto al enfrentamiento. El centro de los debates y las acciones gravitan alrededor de lo que sucede en el Chaco. Todas las energías están puestas en la guerra, es así que queda muy poco tiempo para pensar en la coyuntura y la cotidianeidad si no se está en la línea de fuego o en alguno de los campamentos militares. De esta manera es que la mayor parte de la población masculina boliviana termina enrolada al ejército boliviano, y quienes se quedan en las ciudades lo hacen para brindar otro tipo de apoyos a los soldados combatientes y elevar el sentido patriótico y nacionalista del pueblo boliviano. (...)

Entonces, no encontramos en el cine boliviano, entre los años 1932 y 1935, ningún título de película alguna que deje de hacer referencia a la Guerra del Chaco como tema común y es en estos largometrajes que los aviones brillan como figura central de los diferentes argumentos. Ahí están: “Hacia la gloria” (1932), “La campaña del Chaco” (1933) y “La Guerra del Chaco” (1933). Desde 1933, con el estreno de la película “Historia de la decadencia aymara”, la producción boliviana se ve en una crisis de realización que lleva al país a una etapa de total sequía en lo cinematográfico hasta la siguiente década (...).

La Guerra del Chaco había hecho de los hombres simplemente números que servían a la estadística de un conflicto ajeno. Prisioneros, heridos y muertos; viudas, huérfanos y desolados paisajes eran los personajes y el escenario de los ejercicios de potencias bélicas que probaron la efectividad del nuevo armamento y de los aviones en una contienda bélica. (...)

Los estudios cinematográficos extranjeros se vieron interesadas en mostrar el conflicto y fue el general Hans Kundt quien, a su vez, se vio interesado en que las productoras mostraran la confrontación internacional. Los mandos militares y el Gobierno nacional buscaban entonces que el pueblo sintiera la efervescencia de la contienda, querían una mirada y un mensaje propagandístico para que el pueblo se identificara con la guerra. Sugirieron así que la Paramount Pictures se hiciera cargo de ésta tarea. La recomendación que Kundt hiciera no fue tomada en cuenta. Sin embargo, la Paramount -que en aquellos años ya se interesaba en América del Sur y estrenaba las películas de Carlos Gardel que se filmaban en los estudios de la Productora en Astoria, Nueva York- decide hacer una película ambientada en la guerra. Es así que la empresa norteamericana recibe un permiso del Gobierno boliviano para realizar filmaciones en la zona de guerra, mas no hay mayores registros de que Paramount hubiera trabajado en la zona del Chaco, ni con intenciones documentales y menos aún argumentales de ficción. Queda, sin embargo, la referencia que hace en su libro “Historia del cine en Bolivia” el historiador del cine boliviano Alfonso Gumucio a unas exhibiciones en La Paz:

“En octubre de 1935, por ejemplo, un noticiero de la Paramount exhibido en el Teatro Princesa presentaba vistas de la guerra, en las que, según El Diario, se veía un ataque de los soldados bolivianos sobre un pajonal ‘apoyado con nutrido fuego de stokes’, y se mostraba imágenes del servicio de sanidad, ‘el Dr. Delgadillo atendiendo el traslado de los heridos a un carro ambulancia’, y de una batería antiaérea abriendo fuego sobre un avión paraguayo”.

Valga decir que años después, en 1935, la compañía estadounidense productora y distribuidora de cine Universal realizó la película que originalmente se llamó Storm over the Andes, que contaba con una versión en español que llevaba por título “Alas sobre el Chaco”. (...)

Esta película forma ya parte del cine sonoro y fue distribuida en muchos países, así da cuenta el diario español La Vanguardia. También los reconocidos actores españoles Julio Peña y José Crespo, que por aquellos años trabajaban en Hollywood, participaron de este film dirigido por William Christy Cabanne en 1935.

En el libro “Memorias de un actor”, Crespo recuerda así la película:

“Esta (Alas sobre el Chaco”) la hice para la Universal. Aquí hacía el papel de un aviador aventurero que se vende al mejor postor en la Guerra del Chaco, que enfrentaba a Bolivia con Paraguay. De nuevo se volvió a intentar rodar una doble versión. Se simultanearon al mismo tiempo la versión inglesa y la española. Fue un producto que salió bastante bien. La hice junto a Lupita Tovar y Antonio Moreno en sus principales papeles”.

Del documental a la ficción, con ciertos tonos grises que van tiñendo la propaganda, lo cierto es que el conflicto entre Bolivia y Paraguay fue un escenario donde las banderas no solo fueron puestas por las naciones que participaron, sino que también se sucedieron hechos donde las nacionalidades fueron tan extranjeras como los intereses y las cuestiones que aquí se jugaron.

*Fragmento del libro “Los aviones en el cine silente boliviano” (La Paz, editorial 3600, 2013).