Vecinos de la Perú ven afectación a negocios, árboles y seguridad
La Alcaldía de Cochabamba impulsa la construcción de un distribuidor vehicular en la intersección de la venida Perú y Blanco Galindo. Se trata de una obra con vías subterráneas, a nivel cero y dos pasos elevados. Sin embargo, existen vecinos que se oponen a la ejecución. Argumentan que existiría afectación a 36 casas porque existen negocios; además, aseguran que habría inseguridad ciudadana y perjuicio al medio ambiente por tala de árboles y contaminación acústica y visual.
Este es uno de los puntos más conflictivos en la ciudad de Cochabamba por el congestionamiento vehicular. Según las autoridades, por ahí circulan, en promedio, 2.800 vehículos por hora. Prevén un distribuidor de 86 millones de bolivianos. Aseguran que ultiman detalles presupuestarios para lanzar la licitación.
Uno de ellos, Javier Ibáñez, es arquitecto; informó que hicieron los estudios para sustentar sus observaciones.
AFECTACIÓN
Jorge Amurrio, uno de los representantes de este grupo de vecinos, dijo que habrá inseguridad ciudadana.
La Municipalidad expuso que se mantendrá la rotonda como un área apta para los peatones, de esparcimiento. Pero, para los vecinos, se convertiría en un lugar peligroso, donde, “como en otros puentes”, sería ocupado por personas que delinquen.
Ibáñez hizo referencia al medio ambiente. Dijo que con seguridad habrá tala de árboles, y que están en riesgo especies como los molles (protegidos por ley) y otras que tendrán hasta más de 30 años.
Sobre estos temas, la Alcaldía explicó antes que se promueve el medio ambiente y, con este proyecto, en el caso de necesitar mover árboles, se harían los traslados correspondientes. Las autoridades garantizaron, además, la habilitación de espacios verdes.
Ibáñez agregó que los vecinos de la zona también sufrirían contaminación, debido a las rampas, “a mayor aceleración, mayor emisión de gases”.
Añadió la contaminación acústica y visual, por las bocinas de los vehículos y los bloques de cemento que harán a las rampas, respectivamente.
Los vecinos movilizados reconocieron que la obra también afecta a sus negocios. En esa zona hay tiendas de barrio, peluquerías, tiendas de repuestos, de motocicletas, muebles y otros.
Dijeron que, de las 36 casas afectadas, un 50% tendría actividad económica. “Ya no solamente se ha convertido en una ayuda familiar, sino en una necesidad económica”, expresó Ibáñez.
A LA OBRA
Por otro lado, los vecinos cuestionan que la ejecución del proyecto no resolverá el problema del congestionamiento vehicular. Ven que lo que se desfogue en ese punto, provocará caos más allá por el ingreso de vehículos a pocos carriles.
Ibáñez expresó que las rampas a altura empezarían dos cuadras antes de la Blanco Galindo; pero, eso no garantizaría el buen tránsito de los vehículos, debido a la altura de esos pasos aéreos. Además, el espacio que considera la posibilidad de un motorizado que se arruine, habría eliminado el espacio peatonal, entre otros aspectos.
En días recientes, cuando la Alcaldía explicó el proyecto, aseguró que se cumple con normativa internacional.
Amurrio cuestionó que no se haya hecho la socialización a tiempo. Agregó que en las reuniones de socialización no tuvieron la oportunidad de exponer su postura.
Denunciaron también que las firmas de los vecinos que habrían consentido la obra (porque la Alcaldía manifestó que existen actas de aceptación); en realidad, fueron registros de asistencia.
ALTERNATIVA
Este grupo de vecinos propone un proyecto alternativo. Se trata de la implementación de dos rotondas más, además de la que ya existe en la avenida Perú y de ejecutar los pasos subterráneos (de este a oeste y viceversa en la avenida Blanco Galindo), que plantea la Alcaldía.
La primera rotonda estaría en la Perú y Blanco Galindo, “que se debe mantener como tal”. La segunda sería en la avenida Confederación (que va al sur hacia el parque Acuático) y la Blanco Galindo. La tercera tendría que estar en la calle Daniel Campos y Blanco Galindo. Aseguraron que así habría desfogues a sur y norte.

