Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 19 de abril de 2024
  • Actualizado 13:26

Los propietarios de la granja cuantifican por miles las pérdidas tras el aluvión

El rescate de pertenencias de un galpón de la granja, este 27 de febrero./ DICO SOLÍS
El rescate de pertenencias de un galpón de la granja, este 27 de febrero./ DICO SOLÍS
Los propietarios de la granja cuantifican por miles las pérdidas tras el aluvión

Los miembros de la familia propietaria de la granja, sus parientes, los trabajadores y vecinos continuaron el trabajo este martes en el sector hasta donde la mazamorra arrastró objetos que estaban en los galpones.

“Necesitamos recuperar lo que se pueda”, comentó Lisbeth Santana, quien aseguró que continuarán con la granja porque es el sustento económico familiar.

Ayer, cuantificaban por miles las pérdidas que registraron entre su vivienda y los galpones de la granja.

Trabajaron hasta altas horas de la noche y desde las seis de la mañana. Lograron sacar el vehículo que fue arrastrado más de 200 metros y que estaba en el lodo. Hicieron una salida improvisada y con maquinaria pesada y grúa rescataron el motorizado.

LAS PÉRDIDAS

Además de su casa enterrada, daños a vehículos y la muerte de sus mascotas, la familia propietaria de la granja perdió 6 mil pollos, lo que equivale a alrededor de 20 mil dólares.

En los galpones perdieron todo el equipamiento, bebederos, comederos y más. La infraestructura les había demandado alrededor de 15 mil dólares

En el molino había alimento para aves, que descargaron hace pocos días de un camión.

“Pero, todo ha quedado enterrado, habíamos descargado más de 600 quintales para sustentar a los pollos”.

Cada quintal cuesta entre 60 y 80 bolivianos, montos que están adeudados a su proveedor.

DEUDAS CON HOSPITAL

A esta familia los momentos duros les tocaron seguido. Hace pocas semanas, la mamá de Lisbeth resultó herida en un accidente de tránsito; y aunque ya tiene el alta médica, en el hospital les dieron la posibilidad de que pueda quedarse más tiempo, porque no tienen dónde llevarle.

La cuenta que deben pagar al hospital también se cuenta por miles.

“Teníamos ese dinero para sacar a mi mamá, y eso se ha perdido con el barro también. Eran como 30 mil. Estamos en deuda con el hospital y con las personas que nos han facilitado para pagar”.

Ellos pasan la noche en las casas de los miembros de la iglesia cristiana a la que pertenecen.

“En la iglesia se están quedando las cosas que estamos recuperando. Nos están ayudando con la alimentación y ropa, también”.