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  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
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Los vuelos de antaño y actuales

Los vuelos de antaño y actuales

Mi primer viaje largo lo realicé en 1965 a Norteamérica, en la empresa Panagra. El vuelo salía y llegaba a Oruro, y su ruta era La Paz, Tacna, Guayaquil (donde se hacía pernocte), Bogotá, Panamá, Miami.

Las aeronaves DC3 tenían una velocidad de 334 kilómetros por hora, volaban a una altura de 6.500 metros sobre el nivel del mar y eran tripuladas por tres. La capacidad de estos aviones era de 32 pasajeros y el vuelo de Bolivia a Washington tomaba casi 48 horas. Actualmente, el mismo solo toma 9 horas. Hoy se vuela a 840 kilómetros por hora y a una altura de 11.000 metros, transportando hasta 350 pasajeros, según el tipo de aeronave, que puede operar sin escalas hasta 12 horas de vuelo con cuatro tripulantes (dos de reserva, ya que solo pueden volar 9 horas sin relevo). El Concorde volaba a 2.400 kilómetros por hora, pero era la excepción.

En 1953, un pasaje de ida y vuelta de Nueva York a Buenos Aires costaba 430 dólares, mientras que un auto nuevo de esa época, 1.699 dólares. Hoy, el pasaje cuesta entre 890 y 1.000 y un vehículo 22.000 dólares. Los servicios a bordo de antaño eran de primera clase. En el Lloyd Aéreo Boliviano se servía en vajilla Rosenthal, la más fina del mundo, y con cubiertos. Hoy todo es en plásticos. Antes de servía 6 veces por tramo; actualmente, solo 2 veces, y la mayoría cobra por los servicios (excepción hecha por Copa Airlines de Panamá).

En los vuelos de antaño, el piloto daba certificados de haber pasado el ecuador cuando se volaba de sur a norte; hoy en día, ni te enteras. Las aeronaves modernas como el Boeing 787 Dream Liner y el anterior 737/100 han revolucionado la aviación comercial. El Boeing 787 puede volar a una velocidad de crucero de 913 kilómetros por hora y tiene un alcance de hasta 14.800 kilómetros, permitiendo vuelos sin escalas entre ciudades como Santiago y Londres, teniendo un consumo bajo de combustible y más liviano que su competidor Airbus 350. En el contexto latinoamericano, la aviación ha experimentado un crecimiento significativo en las últimas décadas. Aerolíneas como Copa, que usa 737 max, y es la empresa más distinguida en América Latina y con la mayor cantidad de aeronaves que sus similares, y Avianca que tiene 787 Dream Liner, han modernizado sus flotas. Latam ha incorporado el Boeing 787 en sus rutas internacionales, mejorando la experiencia del pasajero con cabinas más cómodas y vuelos más directos. La modernización de las flotas y la mejora en la infraestructura aeroportuaria en América Latina han facilitado el incremento del turismo.

EN VUELO

CONSTANTINO KLARIC

Asesor aeronáutico

klariclab@yahoo.com