El tiempo que se perdió la cordura
La cordura se pierde frecuentemente en la política, sobre todo en nuestro país; el partido gobernante la perdió cuando interpretó sesgadamente el socialismo puro que, aplicado diáfanamente, es beneficioso para la población en general, por el socialismo de una plutocracia, impregnada de corrupción y el ostensible abandono a la integridad social de Bolivia.
Se perdió la cordura, insistiendo a porfía postularse a unas próximas elecciones con esos desaprobados antecedentes avalados por la mayoría de la población. Las posibilidades, ante esa terquedad que decanta en la ausencia de sano raciocinio, son escasas, lo cual es esperanzador para un nuevo comienzo político con las virtudes de la honestidad y la buena gestión para todos; no se pide más. El candidato que obtenga la mayoría y lo haga pasará a la historia.
Ceñirse a la sentencia de Aristóteles que no varía un ápice pese a los siglos transcurridos: “el buen gobernante solo sirve al pueblo”, es un positivo derrotero del buen gobernante.
Perdió la cordura este gobierno en sus diferentes periodos, por la inequívoca negligencia de no provisionar el futuro de la juventud y gastar las reservas de Bolivia a manos llenas.
Perdieron la cordura los que dirigieron y dirigen a la principal empresa hidrocarburífera de Bolivia que, tozudamente, cuando el sentido común aconsejaba, no invirtieron en exploraciones; obedeciendo sumisamente la demencial subvención de los carburantes, por decisión política. Lo sensato, para no perder totalmente la cordura hubiese sido reducir progresivamente este pernicioso subsidio para la macroeconomía del país, que ahora, en el tiempo actual ya no existiría. Irresponsable y demagógica fue la determinación y vigencia del malhadado subsidio; el caos generado lo sufre y lo paga la población.
Se perdió la cordura en no integrar al país a la red ferroviaria, con trenes de alta velocidad; no hubo una política diplomática, menos una acción de gobierno para convencer a los países que deciden y al inversor que deciden el trazo ferroviario, la inclusión definitiva de Bolivia en la red, con el incuestionable argumento de atenuar la mediterraneidad.
Se perdió la cordura con los movimientos sociales que, en lugar de convertirse en interlocutores válidos para lograr la equidad y la justicia para todos los bolivianos, trastocaron ese noble propósito por la prepotencia y la coacción, interviniendo en decisiones para las cuales no disponían ni disponen de un mínimo de conocimiento; apoyan al gobierno
con condiciones y exigencias, aceptando el vil metal y la prebenda eventual, sin la filosofía hacia el bien de todos.
Se perdió la cordura con la potencial riqueza del litio, eligiendo a empresas que establecen la infraestructura y la técnica en explotación, no por la mejor técnica sino por ideología, consecuentemente se eligió lo mediocre. Países limítrofes que comenzaron después nos adelantan.
Se perdió la cordura en la aeronáutica desestructurando a una línea aérea establecida con el valor intrínseco del prestigio internacional y local, que es harto difícil de obtener, como el Lloyd Aéreo, por decisión de líderes megalómanos que aspiraban crear una nueva línea aérea y, lo hicieron, sin el debido conocimiento técnico y estudio, ahora está vigente un monopolio y una errática conducción de las autoridades aeronáuticas que decanta en una deprimente conectividad de Bolivia y una negligente atención a las poblaciones intermedias con aeropuertos; fundamental para dar vigencia a la condición de sector estratégico de la aeronáutica.
Se perdió la cordura, también en el tema precedente, por las autoridades aeronáuticas, que no obedecieron lo dispuesto en el Amparo Constitucional impetrado por la línea aérea Amaszonas, Ahora, está en proceso el arbitraje en Nueva York y puede costarle una considerable suma al Estado, o sea a los bolivianos y, ¿las autoridades aeronáuticas involucradas quedaran impunes por su negligente gestión?
Se perdió la cordura, en el ámbito internacional, cuando la principal potencia de Occidente, trastocando la esencia del comercio internacional, a voluntad prepotente, impone aranceles desproporcionados a la actividad.
Perdió la cordura el líder israelí que, sin el basamento sustentable en méritos, propone el premio Nobel de la Paz para el dictador de Norteamérica.
Perdieron la cordura ambos lideres citados precedentemente, desde el momento que son idólatras del proverbio latino” Si quieres la Paz prepárate para la guerra”.
SAPERE AUDE
RAÚL PINO-ICHAZO T.
Abogado, posgrados en Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación; Filosofía y Política
lawfirm_46@hotmail.com