Un profeta de las periferias

Después de ser elegido, se presentó en el Vaticano como el Papa “casi del fin del mundo”. Al final de su pontificado, el Papa Francisco puede considerarse como un verdadero Papa de las periferias: no solamente de las regiones marginadas y menospreciadas del planeta, sino también de lo que él mismo caracterizó como las “periferias existenciales” – las zonas abandonadas y temidas de nuestras propias vidas. 

En sus viajes y visitas pastorales lo demostró claramente: visitó centros de refugiados y migrantes, cárceles, asilos, zonas de guerra y conflicto, países pobres y relegados, tierras indígenas. Francisco vivió una preferencia por los despreciados y explicó que el motivo para hacerlo era la preferencia que Dios mismo tiene en su corazón por las personas más pobres y sufrientes. 

En el norte del planeta y en los centros económicos y de poder, muchos no comprendieron el significado profético de estos gestos de cariño y cuidado: eran prácticas de fraternidad, otro valor fundamental de las enseñanzas del Papa Francisco. Mas, la fraternidad no es fácil en un mundo cada vez más desigual e injusto. La fraternidad precisa de una preferencia explícita hacia las personas que no pueden aspirar a gozar de ella. Por esto, Francisco propuso la práctica de la misericordia como una manera de alcanzar la justicia y vivir en fraternidad. 

Desde las periferias, el Papa Francisco clamó por la paz y advirtió contra el armamentismo. Hizo escuchar el clamor de la tierra y de los pobres, los que más sufren el deterioro ambiental. Reconoció y valoró la sabiduría de los diferentes pueblos indígenas del planeta, que siguen manifestándose después de más de 500 años de subordinación. La nueva práctica eclesial de la sinodalidad, la escucha mutua y las decisiones compartidas, es otra expresión clara de la voluntad de Francisco de cambiar nuestras perspectivas hacia las periferias. 

Nos dejó el profeta, pero no calló su voz. Seguiremos escuchándola en los muchos textos y videos que nos quedan. Al mismo tiempo, Francisco nos ayudará a levantar nuestras propias voces a favor de la misericordia, la tierra, la fraternidad y la paz. Podemos recordarle al Papa Francisco imitando su cariño a la humanidad en los lugares concretos donde cada uno vivimos. 

STEFAN SILBER

Teólogo laico

stefansilber@gmx.de