Periodistas: precariedad laboral
Los periodistas en Bolivia se encuentran en una situación de vulnerabilidad, no solo debido a que son víctimas de agresiones (verbales y físicas) cuando realizan cobertura en determinados escenarios, sino también porque tienen bajos salarios y, en muchos casos, no perciben siquiera sus sueldos como corresponde.
Trabajadores de la prensa se han visto obligados a recurrir ante el Ministerio de Trabajo para exigir el pago de sus salarios adeudados, que en algunos casos suman más de 12 meses, lo que afecta sobremanera a sus familias porque no cuentan con los ingresos mínimos para, por lo menos, garantizar el abastecimiento de alimentos.
El investigador en temas laborales Bruno Rojas advierte que la precariedad laboral en la que trabajan los periodistas aumentará, debido a que los medios de comunicación, en su mayor parte, optan por contratar personal por tiempo definido o producto realizado, dejando de lado los contratos indefinidos.
El objetivo de la parte patronal, al optar por los contratos temporales o producto entregado, es liberarse del pago de beneficios sociales com la antigüedad, quinquenios, vacaciones, subsidio de lactancia, entre otros.
Muchos trabajadores de la prensa, de medios pequeños, medianos o grandes, aceptaron la reducción de sus salarios, hasta casi el mínimo, para evitar la pérdida de sus fuente de empleo; pero aún así no perciben sus salarios durante meses.
Una situación aún más delicada atraviesan los periodistas que, tras el cierre de las empresas en las que trabajaban, no perciben aún sus sueldos adeudados, pese a que recurrieron al Ministerio de Trabajo y al juzgado laboral.
En estos casos, la parte patronal recurre a todas las chicanas posibles para dilatar el pago de los sueldos y beneficios sociales adeudados con el fin de cansar a los litigantes para que estos acepten montos menores a los que se les debe.
Cuando hay denuncias por incumplimiento en el pago de salarios (de periodistas y trabajadores de otros sectores), el Ministerio de Trabajo y los juzgados laborales deben priorizar estos casos, porque se trata de la vulneración a uno de los derechos fundamentales de las personas, de recibir una remuneración justa y oportuna.
Pero, además de la precariedad salarial en la que trabajan, los periodistas son víctimas de agresiones por parte de grupos que se sienten afectados por alguna información, personas que reaccionan en turba y no miden las consecuencias de sus actos.
Ante estas dificultades, los periodistas reclaman, a pocas horas de recordar su día, mejores condiciones laborales, el pago de sus sueldos en forma oportuna y el derecho a realizar coberturas sin ser blanco de agresiones por parte de grupos iracundos que se incomodan con la información que difunde la prensa.