Paramos y marchamos
Las mujeres islandesas marcaron en octubre de 1975 la ruta que más tarde seguiríamos miles de mujeres, al protagonizar una huelga que fue bautizada como "El Día Libre de las Mujeres", con el objetivo de visibilizar su papel en la sociedad, especialmente el trabajo doméstico no remunerado y la exigencia de mayor representación política. Esa medida marcó en los años posteriores los logros y avances hacia la igualdad de ese país.
Más tarde en 2016, en Polonia, las mujeres realizaron una huelga de un día contra la ley que penalizaba el aborto, esta movilización conocida como “Lunes Negro”, logró cambiar esa normativa. El mismo año, las argentinas, a raíz de una cadena de seis feminicidios en una semana, tomaron las calles y convocaron a feministas de otros países a sumarse a una movilización a la que se adscribieron más de 70 países y que más tarde daría origen al Paro Internacional de Mujeres.
El Paro Internacional de Mujeres o Huelga Internacional Feminista del 8M es una movilización global a la que se han sumado más de 170 países y que se realiza en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y que demanda que las mujeres dejen de realizar sus actividades cotidianas, con el propósito de mostrar que cuando las mujeres paran, el mundo para con ellas. Un espacio para diversas reivindicaciones, para llamar la atención sobre la desigualdad en la que viven las mujeres.
En Bolivia desde el 2018, diferentes organizaciones de mujeres y feministas en diferentes departamentos se autoconvocan para unirse al paro y a movilizaciones para recordar los asuntos pendientes: expresiones de violencia, feminicidio, violencia sexual, explotación, brechas en el ámbito laboral, los derechos sexuales y derechos reproductivos, entre muchos otros pendientes. Este año, las organizaciones feministas han salido a las calles para denunciar la complicidad de los sistemas de opresión capitalista, colonial y patriarcal, la violencia estatal.
No cabe duda sobre el carácter internacionalista del movimiento feminista, de su carácter político, de su potencialidad para interpelar, de su creatividad y diversidad. Pañuelos verdes, pañuelos lilas, pancartas, lemas, cánticos, apropiación de la calle… son solo algunas muestras de que el feminismo, como corriente de pensamiento y movimiento político, crece y avanza. Expresiones - en todo el país – de que paramos y marchamos.