La inmadurez política del vicepresidente

Han transcurrido cinco semanas de gestión del nuevo gobierno  y una de las debilidades y riesgos de desestabilización continúa siendo las impredecibles actitudes y declaraciones públicas del vicepresidente Edmand Lara.

Para los seguidores, y quizás admiradores del vicepresidente, seguramente todo lo que dice y hace Edmand Lara está bien; pero, según la percepción ciudadana, existe un creciente malestar y descontento generalizado por lo que en las redes sociales no hay día en que la población tenga que exteriorizar su hartazgo y  sus burlas en contra del segundo mandatario del país.

Es así, por ejemplo, que el vicepresidente Lara se ha atribuido la detención y encarcelamiento del expresidente Luis Arce Catacora, porque supuestamente era parte de su propuesta electoral. Otra actitud bochornosa ha sido el haberse atribuido una potestad  irracional e inconstitucional, al haberse atrevido a “ordenar” a las Fuerzas Armadas para que, inmediatamente, acudan en auxilio a los damnificados de las inundaciones en el departamento de Santa Cruz.    

Probablemente, el segundo mandatario del país tiene el denominado “síndrome de Hubris”, que es el trastorno del ego de las personas o que se define también como el ego sobredimensionado. En términos políticos, el síndrome de Hubris se considera como el enceguecimiento  y la enfermedad por ostentar el poder a cualquier precio.

Los actores políticos que caen en la tentación del poder sin medir consecuencias e inclusive hasta pueden  poner de cabeza a todo un país con tal de tener “poder político” a toda costa, se convierten en un verdadero peligro para la democracia y para la convivencia pacífica de la población en su conjunto.

A propósito de esta temática, conviene recordar que el ahora presidente de la república Argentina, durante su campaña electoral, al referirse al papa Francisco le dijo que era un “imbécil” y que era el representante del maligno en la tierra. Posteriormente, y cuando Javier Milei fue elegido como primer mandatario, tuvo que retractarse de los insultos que había proferido en contra del Papa, de quien dijo después que era el argentino más notable de la historia de su país e inclusive fue a visitarle  a la Santa Sede en Roma.

De lo que se trata es de comprender que para ingresar en el siempre escabroso terreno de la política, los líderes y mucho más las autoridades en función de gobierno están obligados a actuar con mucha responsabilidad, con cautela y pisando tierra, sin protagonismos baratos porque nuestro sufrido país requiere hoy más que nunca de verdadero patriotismo, de trabajo honesto y de renunciamientos personales o de simple “figuración”.

Es de esperar que el vicepresidente Edmand Lara termine por entender su verdadero rol y que pueda recapacitar no solo por su propio bien y su futuro político, sino fundamentalmente por Bolivia y nuestra democracia.



TEMÁTICA

GUIDO ROMAY R.


Periodista, profesor y escritor
 

gromay66@hotmail.com