Incluirlos porque contribuyen

Dos guardias municipales con discapacidad auditiva, Sarah Nina, de Seguridad Ciudadana, y Juan Pablo Arispe, de la Intendencia, contribuyen con su trabajo al municipio de Cochabamba. Ambos están protegidos por leyes que “obligan” a las empresas públicas y privadas a incluir en sus planillas a personas con discapacidad.

Por citar algunos ejemplos, la Ley 1678, de 1995, y la Ley 223, de 2012, enfatizan en que se debe incluir a las personas con diferentes tipos de discapacidad en los ámbitos económico, político, cultural, social, educativo, deportivo y recreacional, en igualdad de condiciones y de forma plena y efectiva, y no solo para cumplir con la ley.

La norma señala que tanto las empresas públicas como privadas deben contar en sus planillas con al menos 4% de personas con discapacidad, física o mental, como una forma efectiva de incluirlas.

Empero, si una empresa o entidad pública va a cumplir la ley, no debería ser solo por obligación o por alcanzar el porcentaje mínimo exigido, sino porque realmente esa persona puede contribuir en el trabajo que se le asigna.

Las personas con discapacidad tienen derecho a las mismas oportunidades, o por lo menos a ejercer sus derechos en todos los campos en igualdad de condiciones, sin discriminación.

El deporte, el estudio y las oportunidades laborales, además del arte y la recreación, deben estar al alcance de todos y, en el caso de las personas con discapacidad, es necesario implementar las condiciones más adecuadas para facilitarles el acceso a las mismas, es decir, eliminando las barreras arquitectónicas, por ejemplo, y, sobre todo, las barreras mentales.

Y así como las personas en general tienen destrezas para algún área específica, sucede algo similar con las personas que tienen una discapacidad, por lo que es importante, si se trata de trabajo, ubicarlas en empleos en los que puedan contribuir y no encargarles cualquier tarea solo por cumplir una ley.

En el caso de los dos guardias municipales, Sarah y Juan Pablo, ambos accedieron a trabajar en esta entidad pública tras rendir exámenes teóricos y prácticos, y demostraron que son aptos para estos puestos, sin recibir el favor o una consideración especial de persona alguna.

En sus áreas de trabajo, ambos se comunican por medio de mensajes de texto, lo que les permite cumplir con sus tareas al igual que sus compañeros.

La inclusión es importante para todas las personas, pero es fundamental evaluar en qué área pueden contribuir, de acuerdo a sus destrezas, para que no sientan que se les permite hacer algo solo por lástima, sino porque son necesarias para la sociedad.