La fiesta del Aya Marka o de los difuntos
En pasados años, estuvimos en Málaga España brindando una conferencia sobre esta festividad, de cuyo trabajo extractamos lo que sigue: La fiesta del Aya Marka o fiesta de los difuntos, formaba parte del calendario festivo de los incas; consistía en honrar la memoria de los seres queridos que han partido al otro mundo. Todos los años regresan en noviembre para convivir y alimentarse con la familia; regresan a casa, al mundo de los vivos, que les ofrecen en los altares puestos en su honor, todo lo que les gustaba en vida.
Cuando llegan los españoles se da paso a un sincretismo religioso, fusionándose con la religión católica que, por estas mismas fechas celebraban la festividad de Todos Los Santos. La celebración en el Tawantinsuyo, reflejaba la magia de un mundo holístico y complementario, donde el dar y recibir era parte de su cotidianidad, incluyendo a los que dejaron la tierra y habitaban ahora el espacio de los dioses. Para entender este evento, es importante asimilar que, para casi todos los pueblos de estas regiones, la muerte significa un momento de transición de la vida no a la muerte, sino el paso a otro nivel superior.
La influencia de la religión católica, no pudo cambiar la esencia y el simbolismo de la religión nativa. “...a pesar de los 500 años de presencia dominadora del conquistador y de los objetivos de la cristianización, transculturación, modernización y [nacionalización] que han guiado sin interrupción los originarios...mantuvieron en muchos aspectos su identidad religiosa y cultural.” (Van Kessel. 1992)
Cada familia, no se rige por una regla estricta en el armado de la mesa, tumba, altar o mast’aku, pero, si sigue aquel patrón ancestral, al momento del armado de la tumba, aquello de las tres dimensiones. Por lo general, en el plano terrenal, lo más común son las t’anta wawas, que representa al alma del difunto, cuyo tamaño depende de los dolientes (grandes, medianos o pequeños), se añade en la actualidad una fotografía del difunto, que, junto a las velas, flores, las tradicionales masas, su plato de comida preferida. En el segundo nivel se ubican dulces y las bebidas que más le gustaban. En el tercer nivel, se prioriza una escalera de pan que simboliza la ayuda para que puedan bajar y subir al cielo los difuntos.
En el altiplano termina la fiesta en el tercer día con el “alma Kacharpaya” (fiesta de despedida), en los valles, se procede a la Wallunka, que es otra fiesta donde se arma un columpio, tirado por personas, amanera de vincular los espacios tierra-cielo (kay Pacha- Janaj Pacha).
CULTURA Y PATRIMONIO
FRANZ GUSTAVO MORALES MÉNDEZ
Docente investigador UMSS
gusmora_@hotmail.com