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  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
  • Actualizado 22:47

Feminazi

Tarde o temprano iba a contar esto. Es un incidente que me ha seguido por años y recién ahora lo puedo entender en su magnitud. Flashback a inicios de los 90s. Camisa a cuadros, botas, Pearl Jam y Headbangers por MTV2. Es 31 de diciembre y no hay planes para Año Nuevo. Unos amigos sugieren ir al Cerro de Achumani y ver el amanecer sobre la ciudad desde allá. Plan bajo presupuesto. Unos tragos. Unas amigas. Una vez arriba y el consabido conteo de medianoche, comenzó la ronda de bebidas espirituosas, música y charla amena.

Uno de los presentes, comenzó a deshacer varios cigarrillos en una servilleta. Quería “tabaquear” a una chica. Dos vasos después, sucedió lo lamentable. Perdió la consciencia y él tomó ventaja de tal situación. La fiesta se derrumbó. La salida del sol fue eterna. Ella despertó llorando y el silencio terminó por congelar nuestras palabras. ¿Fui cómplice? ¿Culpable por no detenerlo? El destino se encarga de expiar nuestras dudas.

Al tiempo, empezaron a llenarse las paredes de la ciudad con mensajes escritos con una tipografía muy distinta al típico tag del hip hop. Esta vez, la caligrafía era elegante y la firma muy clara. Eran las Mujeres Creando. Me pareció un movimiento curioso, pero lejano a nuestra burbuja, como quien asume que la violencia contra la mujer sucede en la periferia y en el contexto de la marginalidad. Nada más equivocado.

Fueron pasando los años. Y también cambiando los contextos. Estudios. Viajes. Situaciones sentimentales. Trabajos. Proyectos de vida. En el camino, pasé de la supina ignorancia de considerar que el feminismo es lo opuesto al machismo, de reír buenamente con chistes sobre mujeres y su “lugar” en la casa, o tener presente el aspecto físico de la mujer como un atributo. Nuevamente, nada más equivocado. Hace poco, terminé escuchando y aconsejando a una alumna sobre el fuerte relato de acoso que sufre por redes sociales. Los mensajes aterradores. Pero nada lejanos a los 90s descritos previamente. He ido y voy a varios colegios para hablar del tema digital y sus implicancias. Y siento impotencia. ¿Servirá solo una charla? A mí me tomó años “despertar” de este mal sueño de “ser hombre” en tiempos actuales.

La palabra que buscas es “despatriarcalizar”. Pasé de usar palabras como “marimacho” a ser fan de María Galindo en Facebook. Me reconozco como un redimido. Por eso le puse este título a la columna. Es un excelente termómetro. Si te indigna la palabra, hay que seguir en la lucha desde donde estés. Si la usas en tu léxico y la consideras como adjetivo para las acciones que realizan los movimientos feministas...tienes camino que recorrer. Espero que tu primer sea hoy.