Día Mundial del Braille
Cada 4 de enero se celebra el Día Mundial del Braille —declarado por las Naciones Unidas—, con los objetivos de que se reconozca la importancia de este sistema de lectura y escritura táctil, y se cree una mayor conciencia sobre la necesidad de que las personas que tienen discapacidad visual se desenvuelvan en igualdad de condiciones, sin ningún tipo de discriminación.
Hace dos décadas, en noviembre del año 2000, la Unión Mundial de Ciegos (UMC) logró que se reconozca este día, haciéndolo coincidir con la fecha de nacimiento de Louis Braille, creador de este alfabeto con el que se puede representar las letras, los signos de puntuación, los números, la grafía científica, los símbolos matemáticos y la música.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay unos 36 millones de personas con ceguera en el mundo y 216 millones sufren discapacidad visual moderada o grave. En Bolivia, los registros del Instituto Boliviano de la Ceguera (IBC) muestran que, actualmente, hay 6.090 personas con esas condiciones físicas. Casi todas tienen más probabilidad de vivir en la pobreza, ante la dificultad de acceder a la educación y al empleo.
Ante esta situación, y en conmemoración del Día Mundial del Braille, la UMC aboga por su permanente uso como un medio que hace accesible la información, especialmente en el marco de la estructura educacional, e insta a los países que ratifiquen y cumplan el "Tratado de Marrakech" —adoptado en Marruecos, el 27 de junio de 2013— que facilita el acceso a textos impresos a las personas con discapacidad visual y posibilita el intercambio transfronterizo de ejemplares de obras publicadas en formato accesible.
En nuestro país, tras un proceso impulsado por la Defensoría del Pueblo y el Instituto Boliviano de la Ceguera (IBC), el 26 de diciembre de 2018 se aprobó la Ley 1137, ratificando su adhesión a este tratado. No obstante, a más de un año de su promulgación, poco o nada se hizo para su cumplimiento.
Es necesario que el Estado asuma los retos que implican el uso de este sistema de lectura y escritura, así como su aprendizaje. Se debe poner en práctica marcos de política administrativa y legislativa que impulsen la implementación de la alfabetización Braille, tanto para maestros como para alumnos del sistema educativo boliviano.
Finalmente, debe poner en práctica la publicación de obras escritas en este sistema, previendo excepciones legales respecto a los derechos de autor, para que se mejore el acceso a la información de las personas con discapacidad visual.