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  • Diario Digital | jueves, 04 de junio de 2026
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Crisis económica y deterioro de los DDHH

Crisis económica y deterioro de los DDHH

Entre las crisis económicas y el mayor deterioro de los DDHH suele darse una relación directa. En 2013, en el contexto de la recesión económica europea, el Comisario para los DDHH del Consejo de Europa publicó un interesante documento (https://n9.cl/1sqltu) alertando que las medidas que se asumían para enfrentar la crisis no contemplaban la protección efectiva de los DDHH. En sus 12 recomendaciones, el documento apuntalaba un conjunto de medidas de protección de derechos, que no solo involucraba la protección de grupos vulnerables, sino la ampliación proactiva de todos los derechos, enfocada a fortalecer una sociedad civil crítica y activa. Entre estas recomendaciones destacaban, por ejemplo, la institucionalización de la transparencia, la participación y la rendición pública de cuentas; asimismo, la garantía de la libertad de expresión, reunión y asociación.

En Bolivia estamos envueltos ya en una crisis económica negada y soterrada por el gobierno, por ello mismo, asociada a una profunda crisis política. Los actores políticos ostentan posiciones desprovistas de una comprensión integral de los hechos y enormes carencias en la consideración de soluciones posibles fundadas en la protección integral de los DDHH. Gobernados todavía por un régimen que no ha terminado de despertar de una larga noche de parrandas, las decisiones de política pública persisten en incrementar extractivismos desaforados, desatar un alocado endeudamiento, cerrar más los espacios de acceso a información y participación social y deteriorar aún más las instituciones democráticas.

Estamos a años luz de una política coherente con los DDHH. Así, está a la vista un escenario de mayor deterioro de derechos, no solo por las medidas de ajuste, sino por las previsibles medidas represivas para imponerlo. Y en este tipo de propuestas cavernarias, convergen no solo los actores políticos del MAS sino también los de la oposición.

Que los actores políticos vigentes no den la talla en estas circunstancias no significa que no haya alternativas. Es importante reconocer que existe un horizonte de alternativas orientadas a enfocar las propuestas de salida de la crisis hacia versiones más coherentes con el Bien Común y la no regresión, sino más bien protección de derechos.

UN POCO DE SAL

MIGUEL ÁNGEL MIRANDA H.

Filósofo y teólogo laico

miguel6706@gmail.com