Creer en los políticos
Decir “yo creo más de lo que sé”: ¿Establecerá una expresión correcta y qué se entiende por creer?, creer es la estructura mental más importante de toda posición “yo creo pero no sé lo que es”.
¿Por qué creo en la información? Se cree en la información de un periódico o de una emisora, sea esta correcta o falsa, porque tengo fe en la persona que lo escribió; lo que infiere que no es creer a ciegas sino que se cree porque se lee frecuentemente al periódico, emisora o persona que lo escribe y se la conoce por los antecedentes y actividades, siendo la entidad o la persona que me transmite los hechos y yo los creo debido a que tiene un contenido de verdad, esos hechos deben ser sometidos al análisis con mis saberes, sensatez y sentido común.
Creer y saber engendra una dificultad pues es complicado creer algo a alguien si los hechos no contienen la verdad y si constato su existencia cierro el círculo de creer. Naturalmente en el creer existe una diferencia entre el sentir y lo cognitivo; ejemplificando: a medida que experimento se desprenden mis sentimientos sobre cualquier persona, cosa mueble o inmueble.
Una pregunta útil es: ¿Cuál es la frontera entre el creer y el saber? un saber sobre los hechos transmitidos depende de la confianza que se dispensa al que los escribe o relata. “Yo no creo en lo que me dices” ¿Cómo se puede actuar o reaccionar ante esta categórica sentencia? Es un mensaje negativo que solo se puede modificar argumentando la verdad.
Con respecto a los políticos, en general, se debe asumir la posición prudente del análisis, pues usualmente utilizan el discurso enunciativo y farisaico. Al respecto, existe un ejemplo actual: los seguidores de Donald Trump saben que les miente, sin embargo, le creen, pues no han sometido los hechos al proceso de la prueba; el sentimiento es subjetivo y para consolidarlo debe consultarse con la sensatez.
Un ejemplo conmovedor es el de la Virgen María, que con su imbatible fe sin resquicios de dudas y, pese a las circunstancias sociales que imperaban ese tiempo (deslealtades, prejuicios y exacerbado dogmatismo), creyó en la concepción que le anunciaban. También sin parangón la fe de su esposo que la apoyó y no dudó.
Otro ejemplo paradigmático que nos trae la historia es el de Moisés: deja a todo su rebaño salvado de las aguas del Mar Rojo y por su fe sigue su convicción aun no conociendo a ese Dios que lo guía, empero, asciende a la montaña; eso es creer (...).
¿Es sensato creer? La sensatez edifica a mujeres y hombres y nos ayuda eficazmente a sobrevivir, ejemplificando: Ulises ordena que se lo encadene para escuchar a las sirenas y evita con ello lanzarse al mar que era la estrategia de aquéllas.
En la religión, sobre todo en las monoteístas cuando surgen dudas sobre los dogmas, éstos deben resolverse ante la máxima autoridad y quien duda siempre encuentra la verdad. Por esa razón no se puede decir que uno comprende a Dios; Dios es incomprensible.
Creer es un acto de conocimiento profundo y a través de la confianza de otros puedo afirmarme como persona pues, como decíamos, no hay creencia firme sin duda y esta se supera con el conocimiento, entonces, nos damos cuenta que se debe saber con el estudio, conocer por la experiencia e investigar con el sacrificio que ello implica.
SAPERE AUDE
RAÚL PINO - ICHAZO TERRAZAS
Abogado, posgrados en Derecho Aeronáutico,
Arbitraje y Conciliación; Filosofía y Política
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