Candidatos a nuevos legisladores

A escasos días del cierre de inscripción de candidatos, la ciudadanía está pendiente no solamente de los aspirantes a presidente y vicepresidente del país, sino también de los candidatos a senadores y diputados. Los partidos y alianzas políticas ojalá que no se equivoquen en la nominación de sus candidatos a legisladores porque  los nombres de candidatos a asambleístas nacionales también cuentan  y suman para ganar o restar votos.

Existen sobradas razones para que las fuerzas políticas que están en carrera hacia las elecciones generales del 17 de agosto, tengan  que “reivindicar” o recuperar la confianza y credibilidad en los nuevos senadores y diputados porque los actuales han mostrado una pobre e inoperante gestión y acción parlamentaria, porque se trata de una de las peores etapas legislativas en la vida democrática del país.

A propósito de la nominación de candidatos a senadores y diputados, al parecer aún se mantiene el procedimiento de nombrar candidatos a parlamentarios “condicionado” al aporte económico del interesado y lo digo por experiencia propia porque hace algún tiempo, cuando los periodistas nos habíamos convertido en un referente para formar parte de las planchas de candidatos a parlamentarios, tuve el privilegio de ser invitado por algunos partidos políticos; pero  tuve que desestimar precisamente por el prerrequisito del aporte económico.

A partir del 10 de octubre del año 1982 que fue cuando Bolivia recuperó la democracia, en los diferentes gobiernos  constitucionales, hubieron  excelentes senadores y diputados que eran dignos representantes nacionales, a quienes con todo merecimiento se los denominaba padres de la patria.    

Cuando el canal estatal de televisión transmitía las deliberaciones desde el Parlamento nacional, los bolivianos disfrutábamos de magistrales discursos de senadores y diputados como por ejemplo del  entonces líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz e indudablemente también de parlamentarios de otros partidos políticos porque en esos tiempos en el país teníamos senadores y diputados de lujo tanto en el oficialismo como en la oposición. 

 Lamentablemente, ahora ocurre todo lo contrario porque en las legislaturas de los últimos 20 años, el Poder Legislativo fue desprestigiándose cada vez peor y, por tanto, debemos insistir para que los partidos y alianzas políticas nominen candidatos a senadores y diputados realmente representativos que sumen y no les resten votos el próximo 17 de agosto.

GUIDO ROMAY R.

Periodista, profesor y escritor

gromay66@hotmail.com