Abogado, docente e historiador del Derecho

Dos personajes que embebieron de bolivianidad toda una vida, adentrándose en la esencia misma de la nacionalidad, trabajando en el país para el país, fueron conocidos mundialmente por su inmensa riqueza. En la actualidad, esa pareja indisolublemente unida en matrimonio es recordada en una obra magníficamente elaborada. En tal obra, se plasma la personalidad, los triunfos, fracasos, en fin, la vida y la muerte de Simón Patiño y Albina Rodríguez y de su estirpe.

Michela Pentimalli, italiana de Asti, con estudios superiores en Padua, gestora cultural, historiadora y crítica de arte, luego de dos años de constante y permanente trabajo investigativo, que en total reúne más de setecientas páginas, plasma en dos tomos, 18 trabajos especializados de autores que escudriñan los diferentes aspectos que conforman la triada conocida como barones del Estaño, quienes marcaron momentos decisivos en la historia nacional y a quienes se atribuye el destino nacional, tanto para el bien como para el mal, dependiendo el cristal con los que se los observa.

El texto escrito se halla engalanado con la obra gráfica fotográfica del célebre y entrañable Vassil Anastasov, búlgaro de nacimiento, con estudios en Suecia y que en diferentes exposiciones deslumbró con sus imágenes el acontecer de nuestra realidad, captadas con maestría del genio diferentes aconteceres. Anastasov es también reconocido internacionalmente por su presencia en bienales artística que se celebran en diferentes partes del mundo.

En la parte introductoria del libro, la licenciada Pentimalli es sentenciosa al afirmar que la indómita pareja se hallaba cimentada “por valores compartidos, que encauzaron sus esfuerzos en hacer realidad el proyecto de vida que habían imaginado, juntos emprendieron la conquista del mundo, superando barreras lingüísticas, culturales y sociales. Fundaron una estirpe y un negocio, una institución para Bolivia, cuyo legado perdura todavía”.

Esta es una obra que no se la puede ignorar, sobre todo por quienes se dedican a la investigación histórica o más aún por los políticos, ya que sus páginas permiten enderezar aquellos adjetivos infundados y de mala fe, que predominaron en relación a la fortuna inmensa de la pareja Patiño y que, con desdén propio de la demagogia, desconocieron sus aportes científicos, tecnológicos, artísticos y un largo sin fin que beneficiaron al país, y que persisten como testimonios evidentes de esa dinastía que se preció de su esencia y su origen boliviano.