Vecinos queman sillas del local Charanguitos por atender ladrones y logran cierre de dos chicherías
08 de julio de 2009 (20:30 h.)
Más de cincuenta vecinos de El Molino, ubicado en la zona Sur de la ciudad, detrás de la Facultad de Agronomía, se cansaron de solicitar la clausura del local “Charanguitos” que tiene fama de vender bebida a presuntos delincuentes que luego salen a robar, golpear e incluso matar a los habitantes del barrio. Ayer intentaron quemar el local prendiéndole fuego a las sillas y mesas.
El propietario del local, asustado, llamó a Bomberos y a la Policía. Los primeros apagaron las llamas encendidas en sillas y mesas que los habitantes lograron sacar a la puerta del local, mientras los policías evitaban que la protesta vecinal se descontrolara más.
“Queremos el cierre definitivo de este local, acá se reúnen los maleantes para planificar sus robos, salen, apuñalan, matan y nadie dice nada, el dueño sigue atendiéndoles con chicha, les protege, ya han habido hartos muertos en peleas y en atracos, no queremos más locales en esta zona”, protestaron los vecinos, cerca de la avenida Siglo XX.
El intendente Rodolfo Ferrufino llegó al lugar, constató que el local Charanguitos no tiene licencia de funcionamiento y lo clausuró. Los propietarios, que no quisieron identificarse, dijeron que no sabían porqué los vecinos reaccionaban así y que ellos sólo ofertaban un servicio y no podían controlar lo que hacen sus clientes después.
Los vecinos exigieron al Intendente una inspección sorpresa e inmediata a los demás locales de la zona, que están ubicados a una cuadra del Charanguitos. Fueron hasta el Kollasuyu, frente a la quinta Primavera, donde se elabora chicha en condiciones higiénicas lamentables. El encargado no supo responder cuando pidieron su licencia de funcionamiento y la fábrica de chicha fue clausurada al igual que otra chichería cercana sin nombre.
Los funcionarios municipales decomisaron 6 barriles de chicha, 20 cajas de cerveza, jarras, baldes y tutumas. Todas las clausuras fueron presenciadas por los vecinos, quienes advirtieron que harán un seguimiento estricto a estos locales para evitar que abran sus puertas nuevamente y causen inseguridad en la zona.
El propietario del local, asustado, llamó a Bomberos y a la Policía. Los primeros apagaron las llamas encendidas en sillas y mesas que los habitantes lograron sacar a la puerta del local, mientras los policías evitaban que la protesta vecinal se descontrolara más.
“Queremos el cierre definitivo de este local, acá se reúnen los maleantes para planificar sus robos, salen, apuñalan, matan y nadie dice nada, el dueño sigue atendiéndoles con chicha, les protege, ya han habido hartos muertos en peleas y en atracos, no queremos más locales en esta zona”, protestaron los vecinos, cerca de la avenida Siglo XX.
El intendente Rodolfo Ferrufino llegó al lugar, constató que el local Charanguitos no tiene licencia de funcionamiento y lo clausuró. Los propietarios, que no quisieron identificarse, dijeron que no sabían porqué los vecinos reaccionaban así y que ellos sólo ofertaban un servicio y no podían controlar lo que hacen sus clientes después.
Los vecinos exigieron al Intendente una inspección sorpresa e inmediata a los demás locales de la zona, que están ubicados a una cuadra del Charanguitos. Fueron hasta el Kollasuyu, frente a la quinta Primavera, donde se elabora chicha en condiciones higiénicas lamentables. El encargado no supo responder cuando pidieron su licencia de funcionamiento y la fábrica de chicha fue clausurada al igual que otra chichería cercana sin nombre.
Los funcionarios municipales decomisaron 6 barriles de chicha, 20 cajas de cerveza, jarras, baldes y tutumas. Todas las clausuras fueron presenciadas por los vecinos, quienes advirtieron que harán un seguimiento estricto a estos locales para evitar que abran sus puertas nuevamente y causen inseguridad en la zona.