Polémica en España por el boliviano que quiere vender sus órganos

Tiene 43 años, es periodista de profesión y llegó a la península hace cinco años. A raíz de sus problemas económicos, le pidió al Defensor del Pueblo que le permitan vender los órganos que no necesita y no donarlos como obliga la ley.

La nota, que fue publicada ayer por el portal español El Mundo.es, indica que, la historia se cuenta sola: William Carrillo quiere vender su cuerpo. Las partes que no necesite para vivir. Las que le sobran. No donarlas gratuitamente, como obliga la ley.

El quiere dinero por su cuerpo. Por un riñón. Por un trozo de hígado. Por su médula. Y por eso fue a ver al Defensor del Pueblo -aunque sabe que es un brindis al Sol- a que le «ampare» en una «situación límite». Tiene deudas, apenas dos meses de empleo y «riesgo de caer en exclusión social». Dice que su cuerpo es suyo, y que por qué no puede venderlo si lo desea para salir del apuro. Dice: «Mi cuerpo es mío, no de la ley. Mío».

William, nacido en Bolivia, tiene 43 años, es periodista de profesión, llegó a España hace cinco años y mira con cierta tristeza por la ventana de su monacal casa: una habitación con poco más que una cama y un armario en el centro de Alcobendas. La tiene que dejar: «Me han pedido ya que la abandone, no puedo pagar».



Según indical diario español, Carrillo llegó a España hace cinco años, después de que su familia -mujer y dos hijos- se desintegrará. Desde entonces, ha trabajado de todo y de nada: peón avícola, camarero, reponedor, actor de doblaje... Su empleo más largo duró siete meses. Muestra a este diario su vida laboral, un listado interminable.



Hasta aquí, su historia podría parecer la de un loco, un vivales que busca protagonismo ante la inminente ola de crisis. Pero, el caso va más allá: Carrillo se ha asesorado jurídicamente con dos abogados, ha pedido consejo a una psicóloga del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, ha escudriñado en la legislación española, ha estudiado la situación en otros países, se ha hecho análisis clínicos y, lo más importante, se sabe de pe a pa qué sobra de sí mismo.



Qué podría vender: «Un riñón, parte del hígado, que se regenera, médula... Y todos los fluidos». Exhibe recortes de hace años en torno al tema. Dice: «Esto no es nuevo para mí, llevo tres años pensando en hacerlo». Otra mirada por la ventana.