Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 02 de diciembre de 2022
  • Actualizado 22:41

El Pilisto, la misteriosa ave endémica de Bolivia se refugia en el Tipnis

 Los indígenas yuracarés no solamente cuidan el bosque, sino que también se han convertido en los guardianes del último refugio del Pilisto.
Imagen del Pilisto, que fue captada por una cámara trampa en el Tipnis. ARMONIA
Imagen del Pilisto, que fue captada por una cámara trampa en el Tipnis. ARMONIA
El Pilisto, la misteriosa ave endémica de Bolivia se refugia en el Tipnis

El Pilisto, la misteriosa ave boliviana endémica y en peligro crítico de extinción, se refugia en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis). Con profunda alegría y emoción, un equipo de expertos de la Asociación Civil Armonía y comunidades indígenas yuracarés dieron la noticia que se creía imposible: el Pilisto (Pauxi unicornis) o Pava Copete de Piedra fue visto y escuchado nuevamente al interior de este bosque amazónico.

La expedición al Tipnis y el hallazgo de esta ave fue realizada por un equipo de la Asociación Civil Armonía, conformado por Teodoro Camacho y el biólogo holandés Tjalle Boorsma, director del programa de conservación en dicha institución. El financiamiento, de cerca de 20 mil dólares para este estudio poblacional, derivó de la sueca Rädda Regnskog, la Mohamed Bin Zayed Species y Conservation Fund y Neotropical Bird Club.

La búsqueda del Pilisto inició en agosto y se extendió hasta noviembre de 2021. No fue fácil encontrarla; sin embargo, el apoyo del pueblo yuracaré y la instalación de equipos que registraron el canto de las aves y cámaras trampa fue de vital importancia para confirmar su presencia.

El ave parece extraída de un cuento. Porta un cuerno azul sobre su cabeza, tiene un pico con punta naranja y un cuerpo emplumado azabache. Su canto es único e indescriptible y su caminar delicado. 

Los yuracarés creen que el Pilisto es la “ave más hermosa” que pisa su bosque. Y los biólogos y ornitólogos o especialistas en aves consideran que es todo un misterio. Poco se sabe de ella, sus registros son escasos. Por ello avistarla se convierte en todo un privilegio.

HABITABAN EL AMBORÓ, CARRASCO y TIPNIS

El director ejecutivo de Armonía, Rodrigo Wilber Soria Auza, informó que esta ave solía habitar el Parque Nacional Carrasco en la década de los 70 y 80. Luego se descubrió que vivía en el Parque Nacional Amboró. Cerca de 2003, los estudios de Soria revelaron que el ave también habitaba el Tipnis. Sin embargo, cuando la Asociación Civil Armonía trató de realizar un nuevo estudio poblacional de esta ave en los primeros dos parques, fue difícil encontrarla.

“Nos dimos cuenta que las poblaciones en estos dos parques de estas áreas protegidas disminuyeron bastante desde los años 90, cuando se conocían, y era mucho más raro y difícil de encontrarlas. Entonces, de ese modo nos animamos a realizar una o varias expediciones al Tipnis”, explicó el también biólogo. La fundación lleva trabajando más de 15 años en la conservación de esta especie.

De estos estudios, Soria comenta que la misteriosa pava se alimenta de frutos e insectos. Su canto es parecido al de un murmuro. A simple vista no se diferencia su sexo. Aunque se conoce muy poco sobre ella, se sabe que se reproduce entre agosto y octubre en el Tipnis. Sin embargo, esto ocurre a mediados de septiembre a diciembre en los parques Amboró y Carrasco.

Soria fue el que realizó la primera evaluación de esta especie en el parque Amboró y Carrasco. También fue uno de los pocos privilegiados en avistarla.

El experto lamenta que se sepa muy poco sobre esta ave, de ahí el adjetivo que se le atribuye: misteriosa, porque es una de las menos conocidas y más raras de Bolivia.  De hecho, no existe estimaciones poblacionales basadas en hechos reales.

AMENAZAS

La cacería y la destrucción de su hábitat son dos de las amenazas más fuertes de esta especie, explicó Soria. El Pilisto necesita un hogar muy bien conservado y libre de personas para vivir, de ahí que hoy se refugia en considerables cantidades en el Tipnis.

Soria explicó que Armonía se encuentra feliz porque verificaron que existe una población relativamente abundante en el Tipnis; sin embargo, la institución dedicada a la conservación de aves, también se encuentra preocupada porque este parque, al igual que el Amboró y Carrasco, sufre de bastantes amenazas.

“Si en el futuro próximo hay alguna especie que se va a extinguir, la más probable en extinguirse va ser esta especie”, lamentó.

Salvar esta ave y su hábitat también dependerá de un trabajo que se encare con el bosque y los indígenas yuracarés. Al cuidar el bosque, se cuida a la pava. Es por ello que el trabajo de la búsqueda del Pilisto también contempló el mejoramiento de las condiciones de vida de los yuracarés. Esto pasa por implementar un trabajo con las comunidades indígenas que incluya un aprovechamiento sostenible del bosque a través de la recolección de frutos silvestres y las plantaciones de café de sombra y chocolate. De esa manera, también se protege el hábitat de la misteriosa ave.

Entre tanto, el corazón del Tipnis seguirá siendo el hogar del Pilisto.