Monumento en homenaje a los caídos en enero fue destruido
16 de julio de 2007 (20:18 h.)
Cuatro días estuvo erigido el monumento que tenía una cruz andina, que había sido levantado en homenaje a los caídos del 11 de enero de 2007, por algunos grupos de universitarios trotskistas y otros grupos sociales, frente a la plaza de Las Banderas de El Prado. Ayer amaneció destruido y una vez más, las opiniones divididas sobre este hecho, evidenciaron el grado de rivalidad y oposición que existe en Cochabamba.
Mientras el presidente del Concejo Municipal, Víctor Calderón y el alcalde Gonzalo Terceros, lamentaron la intolerancia demostrada por quienes ven en este tipo de expresiones, una amenaza o un atentado, el prefecto Manfred Reyes Villa dijo que no se había enterado de la destrucción, pero que en todo caso, la edificación de cualquier tipo de monumento debe cumplir con las normas municipales en vigencia, para que su preservación esté garantizada.
Calderón dijo que si bien estaba sorprendido porque en ningún momento se pidió autorización al Órgano Deliberante para levantar el monumento a los caídos, tampoco en el caso de la columna conmemorativa construida en memoria de Christian Urresti, se solicitó permiso alguno y que lo más correcto sería que ambas edificaciones desaparezcan, para evitar que se generen más odios o enfrentamientos.
El alcalde Gonzalo Terceros opinó que el retiro violento del monumento, es una muestra más de la intolerancia que pervive en Cochabamba desde el 11 de enero.
“Es lamentable, pero Cochabamba ya no es más la ciudad que conocíamos, desde el 11 de enero, no es más el crisol de la cultura ni de la nacionalidad boliviana”, sostuvo.
Mientras el presidente del Concejo Municipal, Víctor Calderón y el alcalde Gonzalo Terceros, lamentaron la intolerancia demostrada por quienes ven en este tipo de expresiones, una amenaza o un atentado, el prefecto Manfred Reyes Villa dijo que no se había enterado de la destrucción, pero que en todo caso, la edificación de cualquier tipo de monumento debe cumplir con las normas municipales en vigencia, para que su preservación esté garantizada.
Calderón dijo que si bien estaba sorprendido porque en ningún momento se pidió autorización al Órgano Deliberante para levantar el monumento a los caídos, tampoco en el caso de la columna conmemorativa construida en memoria de Christian Urresti, se solicitó permiso alguno y que lo más correcto sería que ambas edificaciones desaparezcan, para evitar que se generen más odios o enfrentamientos.
El alcalde Gonzalo Terceros opinó que el retiro violento del monumento, es una muestra más de la intolerancia que pervive en Cochabamba desde el 11 de enero.
“Es lamentable, pero Cochabamba ya no es más la ciudad que conocíamos, desde el 11 de enero, no es más el crisol de la cultura ni de la nacionalidad boliviana”, sostuvo.