Miércoles de Ceniza inicia la celebración de la Cuaresma
07 de febrero de 2008 (19:48 h.)
Ayer, en las diferentes iglesias y parroquias de la ciudad se celebró la misa de Miércoles de Ceniza para recordar que la vida en la tierra es pasajera.
El párroco de la Catedral, Mons. Walter Rosales, impuso en la frente a los católicos la señal de la cruz con la ceniza para recordarles que “son polvo y en polvo se convertirán” o “arrepiéntete y cree en el Evangelio”.
“Nos preparamos para la entrada triunfal de Cristo, por lo que el mensaje es de paz, unión, amor, hermandad que es como nuestro Padre quiere que vivamos, no como adversarios”, manifestó.
La imposición de la ceniza es una costumbre que recuerda que algún día llega la muerte y el cuerpo se convierte en polvo. Enseña que todo lo material que se tiene acaba, en cambio todo el bien que se tiene en el alma se llevará hasta la eternidad y final de la vida.
La Cuaresma y el perdón
Para la Cuaresma se pidió a la población vivir las tres grandes dimensiones de la Cuaresma que son la penitencia, oración y la limosna que ayudarán a entrar en la dinámica del cambio y la conversión.
Según el padre Gregorio Iriarte, debe reinar la política del perdón que ve como muy urgente en el escenario político de la Bolivia actual.
“Todos necesitamos el perdón de Dios, el perdonarnos a nosotros mismos y el dar y recibir el perdón de los demás. Es decir, necesitamos la reconciliación con Dios, con nosotros mismos y con nuestros hermanos”, refirió.
Dijo, también, que todo buen político sabe que tiene que perdonar a sus adversarios, consciente de que tiene que ser un constructor de unidad y que, para lograr una unidad estable, es necesario el perdón político.
“El perdón llega allí donde no llega la justicia. La justicia se queda en la sanción de aquellos actos que, de uno o de otro modo, la han violado. Pero el perdón trata de superar los resentimientos, los odios, las envidias, los instintos de venganza… La justicia, cuando llega, se queda dentro de la normatividad jurídica. El perdón logra la sanación del corazón y de los sentimientos heridos”, acotó en su mensaje.
La Cuaresma significa los 40 días que Cristo estuvo en el desierto ayunando y comienza con el Miércoles de Ceniza en busca de la conversión del corazón.
El párroco de la Catedral, Mons. Walter Rosales, impuso en la frente a los católicos la señal de la cruz con la ceniza para recordarles que “son polvo y en polvo se convertirán” o “arrepiéntete y cree en el Evangelio”.
“Nos preparamos para la entrada triunfal de Cristo, por lo que el mensaje es de paz, unión, amor, hermandad que es como nuestro Padre quiere que vivamos, no como adversarios”, manifestó.
La imposición de la ceniza es una costumbre que recuerda que algún día llega la muerte y el cuerpo se convierte en polvo. Enseña que todo lo material que se tiene acaba, en cambio todo el bien que se tiene en el alma se llevará hasta la eternidad y final de la vida.
La Cuaresma y el perdón
Para la Cuaresma se pidió a la población vivir las tres grandes dimensiones de la Cuaresma que son la penitencia, oración y la limosna que ayudarán a entrar en la dinámica del cambio y la conversión.
Según el padre Gregorio Iriarte, debe reinar la política del perdón que ve como muy urgente en el escenario político de la Bolivia actual.
“Todos necesitamos el perdón de Dios, el perdonarnos a nosotros mismos y el dar y recibir el perdón de los demás. Es decir, necesitamos la reconciliación con Dios, con nosotros mismos y con nuestros hermanos”, refirió.
Dijo, también, que todo buen político sabe que tiene que perdonar a sus adversarios, consciente de que tiene que ser un constructor de unidad y que, para lograr una unidad estable, es necesario el perdón político.
“El perdón llega allí donde no llega la justicia. La justicia se queda en la sanción de aquellos actos que, de uno o de otro modo, la han violado. Pero el perdón trata de superar los resentimientos, los odios, las envidias, los instintos de venganza… La justicia, cuando llega, se queda dentro de la normatividad jurídica. El perdón logra la sanación del corazón y de los sentimientos heridos”, acotó en su mensaje.
La Cuaresma significa los 40 días que Cristo estuvo en el desierto ayunando y comienza con el Miércoles de Ceniza en busca de la conversión del corazón.