Jeiss: Una historia de cambio de fiscales y varias irregularidades
18 de enero de 2010 (20:20 h.)
El propietario de la empresa de revestimientos Jeiss, Jaime Iriarte, le confió a su empleado Omar Domingo Velásquez Rojas la apertura de una sucursal en El Alto de La Paz. Por más de nueve años, entre el 23 de septiembre de 1997 y el 31 de julio de 2006, le envió cerámica y otros productos para la venta. El empleado le depositaba parte del dinero cada mes, pero otra gran parte se la quedaba argumentando que había entregado la cerámica a crédito a las tiendas y debía cobrarlas poco a poco.
Para hacer más creíble su versión, envió copias de procesos judiciales que supuestamente había iniciado contra los deudores morosos y como estaban firmados por jueces, el empresario no dudó de las intenciones de Velásquez. Mucho después comprobó que esos procesos eran falsos, al igual que las firmas de los jueces.
Por otro lado, la empresa tenía un gerente administrativo financiero, Gustavo Ledezma Beltrán, que se encargaba de las auditorías de todas las sucursales y él aseguraba que todo estaba en orden en El Alto.
La última auditoría reveló que la deuda de Omar Velásquez ascendía a más de 800 mil dólares. Iriarte tuvo una sospecha y pidió a unos auditores externos que hagan una nueva revisión de las cuentas. Descubrió que la deuda ascendía, en realidad, a 1.224.193,77 dólares.
El 27 de noviembre de 2007, presentó una denuncia a la Fiscalía por estafa y la fiscal de materia Ana Jiménez se hizo cargo de la investigación del caso. Ella imputó a Omar Velásquez por el delito de estafa el 5 de diciembre de 2007 y el sindicado fue detenido en la cárcel de Quillacollo. El Fiscal de Distrito cambió a la fiscal Jiménez del caso y colocó en su lugar a Moisés Chiri. El empresario Jaime Iriarte solicitó que se realicen auditorías forenses y una inspección a la tienda de El Alto, pero el fiscal Moisés Chiri le negó esos derechos.
Para hacer más creíble su versión, envió copias de procesos judiciales que supuestamente había iniciado contra los deudores morosos y como estaban firmados por jueces, el empresario no dudó de las intenciones de Velásquez. Mucho después comprobó que esos procesos eran falsos, al igual que las firmas de los jueces.
Por otro lado, la empresa tenía un gerente administrativo financiero, Gustavo Ledezma Beltrán, que se encargaba de las auditorías de todas las sucursales y él aseguraba que todo estaba en orden en El Alto.
La última auditoría reveló que la deuda de Omar Velásquez ascendía a más de 800 mil dólares. Iriarte tuvo una sospecha y pidió a unos auditores externos que hagan una nueva revisión de las cuentas. Descubrió que la deuda ascendía, en realidad, a 1.224.193,77 dólares.
El 27 de noviembre de 2007, presentó una denuncia a la Fiscalía por estafa y la fiscal de materia Ana Jiménez se hizo cargo de la investigación del caso. Ella imputó a Omar Velásquez por el delito de estafa el 5 de diciembre de 2007 y el sindicado fue detenido en la cárcel de Quillacollo. El Fiscal de Distrito cambió a la fiscal Jiménez del caso y colocó en su lugar a Moisés Chiri. El empresario Jaime Iriarte solicitó que se realicen auditorías forenses y una inspección a la tienda de El Alto, pero el fiscal Moisés Chiri le negó esos derechos.