Si hay rendición de la media luna será después de un enfrentamiento
31 de agosto de 2008 (20:12 h.)
O.: ¿Enfrentamiento o rendición, serían las posibilidades de la oposición hacia delante?
J.L.: No creo que haya rendición, sin antes un enfrentamiento. Antes de llegar a esa situación extrema van a haber fases intermedias que pueden tensionar muy fuertemente al país, pueden haber situaciones de enfrentamiento muy localizado, lo que está pasando ya, y ponga al país al filo de la navaja.
En ese momento, podría ser que los sectores más moderados de ambos lados, o por lo menos realistas, sin ser moderados, pueda ser mejor ponerse de acuerdo, porque pueden perderlo todo. Sería arriesgar demasiado.
O.: La media luna ya había decidido que no iba a permitir ningún sufragio sin antes revisar la credibilidad del sistema. ¿Es crítico lo del Padrón Electoral?
J.L.: Es uno de los problemas que el Gobierno debiera interesarse en resolver si quiere tener un referendo revocatorio, que sea aceptable para las partes. Más allí de la legalidad o no del proceso, el Padrón Electoral ha sido muy fuertemente criticado desde todos los lados y la revelación que han hecho los vocales de la Corte Departamental de Santa Cruz, de haber encontrado en su padrón 150.000 registros que no tienen base en el Registro Civil, pero que están en el Padrón de la Corte Electoral, es demasiado.
Es más del 10 por ciento del Padrón. Y no se puede entrar a ningún proceso de referendo o de cualquier naturaleza, si no se garantiza que haya un Padrón donde figuran los ciudadanos legalmente existentes y que puedan votar. Está en el interés del Gobierno, si está seguro de que va a ganar el referendo constitucional, asegurar que esto va a pasar en condiciones mínimas. Y una condición mínima es que ese Padrón Electoral pudiera entrar en un proceso de auditoría, pero también el Registro de Identificación Personal y el Registro Civil.
La misma Corte Nacional ha decidido hacerlo y la OEA recomendó que se haga. Este apuro del Gobierno puede terminar perjudicándole al propio Gobierno.
O.: En dos años y medio hemos tenido cuatro procesos electorales. Desde la Iglesia Católica se advirtió que no es lo mejor que pueda pasar...
J.L.: En un sentido es insano. Son problemas que pudieran haberse resuelto de otra manera si hubiera un poco más de cordura. Pero, eso es lo que se ha perdido.
Para evitar el camino de la violencia se acude al referendo que no es lo más aconsejable. Ningún país medianamente organizado entra a una avalancha de referendos que, en nuestro caso, no significa fortaleza del sistema democrático, sino que el sistema no está pudiendo funcionar, porque quienes deben hacerlo funcionar, que son los líderes políticos, no cumplen con su obligación política y legal.
Esta carrera por los referendos es preocupante, no solamente por su número, sino porque muchos de ellos pudieron haberse evitado si mínimamente, no sólo se cumplía la ley, sino si hubiera cierta racionalidad en los actores protagónicos de ese proceso y se encontraran caminos menos costosos para resolver los problemas del país.
Ahora, está claro que otros componentes de la vida del país están siendo descuidados como el de la economía, que no podrá funcionar de manera apropiada si las condiciones políticas no le permiten hacerlo. El país está en crisis, hace muchos años, es una necesidad vital resolver la crisis política para asegurar ciertas condiciones mínimas y certeza que le permitan funcionar, sabiendo que la política es la garantía para que las reglas se cumplan.
Mientras no se resuelva el problema político las demás actividades van a ser terriblemente afectadas.
Se está haciendo mucho daño al país, no solamente a corto plazo por lo que puede pasar en los próximos meses, sino a mediano plazo. Va a salir muy dañado el país de este proceso.
J.L.: No creo que haya rendición, sin antes un enfrentamiento. Antes de llegar a esa situación extrema van a haber fases intermedias que pueden tensionar muy fuertemente al país, pueden haber situaciones de enfrentamiento muy localizado, lo que está pasando ya, y ponga al país al filo de la navaja.
En ese momento, podría ser que los sectores más moderados de ambos lados, o por lo menos realistas, sin ser moderados, pueda ser mejor ponerse de acuerdo, porque pueden perderlo todo. Sería arriesgar demasiado.
O.: La media luna ya había decidido que no iba a permitir ningún sufragio sin antes revisar la credibilidad del sistema. ¿Es crítico lo del Padrón Electoral?
J.L.: Es uno de los problemas que el Gobierno debiera interesarse en resolver si quiere tener un referendo revocatorio, que sea aceptable para las partes. Más allí de la legalidad o no del proceso, el Padrón Electoral ha sido muy fuertemente criticado desde todos los lados y la revelación que han hecho los vocales de la Corte Departamental de Santa Cruz, de haber encontrado en su padrón 150.000 registros que no tienen base en el Registro Civil, pero que están en el Padrón de la Corte Electoral, es demasiado.
Es más del 10 por ciento del Padrón. Y no se puede entrar a ningún proceso de referendo o de cualquier naturaleza, si no se garantiza que haya un Padrón donde figuran los ciudadanos legalmente existentes y que puedan votar. Está en el interés del Gobierno, si está seguro de que va a ganar el referendo constitucional, asegurar que esto va a pasar en condiciones mínimas. Y una condición mínima es que ese Padrón Electoral pudiera entrar en un proceso de auditoría, pero también el Registro de Identificación Personal y el Registro Civil.
La misma Corte Nacional ha decidido hacerlo y la OEA recomendó que se haga. Este apuro del Gobierno puede terminar perjudicándole al propio Gobierno.
O.: En dos años y medio hemos tenido cuatro procesos electorales. Desde la Iglesia Católica se advirtió que no es lo mejor que pueda pasar...
J.L.: En un sentido es insano. Son problemas que pudieran haberse resuelto de otra manera si hubiera un poco más de cordura. Pero, eso es lo que se ha perdido.
Para evitar el camino de la violencia se acude al referendo que no es lo más aconsejable. Ningún país medianamente organizado entra a una avalancha de referendos que, en nuestro caso, no significa fortaleza del sistema democrático, sino que el sistema no está pudiendo funcionar, porque quienes deben hacerlo funcionar, que son los líderes políticos, no cumplen con su obligación política y legal.
Esta carrera por los referendos es preocupante, no solamente por su número, sino porque muchos de ellos pudieron haberse evitado si mínimamente, no sólo se cumplía la ley, sino si hubiera cierta racionalidad en los actores protagónicos de ese proceso y se encontraran caminos menos costosos para resolver los problemas del país.
Ahora, está claro que otros componentes de la vida del país están siendo descuidados como el de la economía, que no podrá funcionar de manera apropiada si las condiciones políticas no le permiten hacerlo. El país está en crisis, hace muchos años, es una necesidad vital resolver la crisis política para asegurar ciertas condiciones mínimas y certeza que le permitan funcionar, sabiendo que la política es la garantía para que las reglas se cumplan.
Mientras no se resuelva el problema político las demás actividades van a ser terriblemente afectadas.
Se está haciendo mucho daño al país, no solamente a corto plazo por lo que puede pasar en los próximos meses, sino a mediano plazo. Va a salir muy dañado el país de este proceso.