“Pentecosteses” y “pentecostales” se agarran a puñetes por colegio cristiano

Padres de familia se enfrentaron, anoche, a puñete y patada por la administración de la infraestructura de un colegio religioso, llamado inicialmente Peniel, que se ha dividido por cuestiones económicas en dos unidades, una correspondiente a la iglesia “pentecostés” y la otra a la “pentecostal”.

Acusaciones mutuas señalan que ninguna de las dos unidades educativas (divididas) tienen resolución administrativa del Servicio Departamental de Educación (Seduca).

Ayer por la tarde, los padres de familia trataron de retomar una parte de la edificación del colegio, llamado Pentecostal desde la separación, con una notario de fe pública, horas más tarde, el otro grupo de padres de familia reingresó al recinto y comenzó la pelea corporal.

La Policía tuvo que intervenir y evitar que continúe la pela, debido a que los padres de familia enfrentados alistaban piedras, palos y otros objetos contundentes.

Tras la pela, los pastores (directores) y padres de familia de las dos unidades educativas se reunieron para encontrar solución al conflicto que se inició el año pasado, hasta muy tarde no podían llegar a un acuerdo que frene los enfrentamientos.

Según uno de los padres de familia del colegio Pentecostal, que funciona desde este año de manera independiente de la unidad educativa Peniel de la Iglesia Pentecostés, Ernesto Canaviri, el problema se originó por el reclamo de la infraestructura, la contratación de docentes titulados y otros detalles que disgustaron al ex director y pastor de la Iglesia.

Peniel dejó de funcionar como colegio, aunque sigue teniendo alumnos, y se habilitó la unidad educativa Pentecostal con la mitad de la construcción que realizó la Iglesia. La otra mitad era utilizada y administrada por la Iglesia Pentecostés.

“Como se ha dividido la Iglesia y han formado otra, querían administrar la infraestructura, pero en los registros de Derechos Reales está a nombre de la Iglesia Pentecostal”, indicó Canaviri.

La otra parte de la Iglesia no permitió que los medios de comunicación participen de la reunión, tampoco quisieron emitir declaraciones sobre el conflicto.