En Cochabamba, la droga acecha en los baños escolares. Estudiantes y padres dan testimonio del drama

La marihuana invade Cochabambamba y 20 colegios piden auxilio a la semana



La línea gratuita de la fuerza antidrogas, el 800-10-1114 suena a menudo. Son directores, profesores de unidades educativas o padres de familia que con un tono preocupado informan del hallazgo de marihuana, pipas u otras sustancias ilegales en los colegios. El consumo de marihuana se ha disparado entre estudiantes de Cochabamba. En la zona sur el microtráfico y el hallazgo de drogas en colegios aumentó en un 45 por ciento . Las otras zonas de la ciudad, Sacaba y Quillacollo también están en el ojo de la tormenta.

A la semana, al menos 20 directores o profesores de diversas unidades educativas de Cochabamba llaman a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) para solicitar que una patrulla acuda hasta sus establecimientos a requisar cursos donde se hallaron pipas, sobres o residuos de marihuana y otras drogas.

El dato fue confirmado por el director de la FELCN de Cochabamba, teniente coronel Marco Antonio Ballón, que convocó a una cruzada, junto a otras instituciones de la sociedad, para frenar el consumo y venta de drogas a estudiantes dentro de los colegios.

La marihuana y otras drogas han irrumpido en muchos colegios fiscales y particulares de Cochabamba, desde hace un tiempo. Éste era un secreto a voces del que no se hablaba en voz alta, pero sí era un tema de conversación en varios círculos sociales e institucionales porque todas las familias conocen a alguien que cayó en las garras de la drogadicción.

Sin embargo, nadie había dicho las cosas de frente ni había convocado a una lucha conjunta contra uno de los vicios que más vidas y familias destruye en el mundo entero.

La semana pasada, en tan solo una hora de permanencia de esta periodista en las oficinas de la FELCN, los directores de dos unidades educativas, una del Cercado y otra de Sacaba, llamaron para solicitar que una patrulla acudiera hasta esos colegios para requisar las mochilas de sus estudiantes. En un curso, el sexto de secundaria de un colegio particular de Sacaba, un adolescente de 17 años fue arrestado porque lo hallaron en posesión de una bolsa con marihuana.

En otro colegio de la zona oeste de la ciudad, del sistema fiscal, dos estudiantes de 14 y 15 años fumaban una pipa de marihuana en un baño de su unidad, cuando el director entró y los sorprendió.

Dependiendo de su edad y de la cantidad de droga que lleven, los colegiales son entrevistados en su centro educativo o son llevados a la FELCN de la calle Benjamín Blanco y Beni, en La Recoleta, para que sus padres los recojan de allí, en presencia de la Defensoría de la Niñez.  

Estas escenas se repiten a diario y preocupan a las autoridades que afirman que el consumo de marihuana se disparó entre estudiantes de Cochabamba en los últimos meses.

En principio, la estadística general de venta, consumo, distribución y posesión de drogas en los colegios está alrededor del 70 por ciento en relación al año pasado, afirma el director de la FELCN.

“A la semana recibimos unas 20 llamadas de colegios, como mínimo, alertando sobre la sospecha de posesión de drogas o porque los maestros y directores han detectado sustancias controladas”, afirma Ballón.

La investigación de estos casos ha revelado que existen al menos cuatro formas de llevar las drogas a los colegios. Una de ellas es a través de líderes de pandillas que acechan a los colegiales y reparten gratis sobres con droga a los chicos más populares o a quienes tienen interés en entrar en esas agrupaciones. Otra forma es la venta directa en las afueras de las unidades educativas.

A veces se disfrazan de comerciantes de golosinas u otro producto o de una pareja que simula esperar a alguien a bordo de una moto o de un carro.

Otro modo de ingresar las drogas en los colegios es utilizando a los mismos estudiantes.

“Los microtraficantes abordan a algunos colegiales, los más populares, les invitan la marihuana, los vuelven adictos y para que ellos puedan costear su consumo posterior tienen que convertirse en vendedores y abrir mercado para la droga entre sus compañeros”, describe Ballón.

Los llamados de auxilio de directores y profesores provienen de colegios de todas las zonas de la ciudad, de establecimientos fiscales y particulares. Antes, la zona norte estaba estigmatizada porque se creía que los chicos de familias acomodadas podían comprar las drogas con facilidad.

Este año, si bien las estadísticas revelan un ligero aumento en el microtráfico de la zona norte, el mayor incremento se registró en la zona sur. “De enero a mayo, de los 49 microtraficantes que sacamos de circulación, la mayoría fue aprehendida en la zona sur. Y donde mayor cantidad de estudiantes hallamos, en posesión de drogas, también fue en la zona sur", reveló.

Hace unas semanas, la FELCN convocó a todas las instituciones de la sociedad a una cruzada en contra del consumo de drogas en colegios. A esta reunión fueron juntas distritales de padres de familia del sistema fiscal, de convenio, Fiscalía, Policía, representantes municipales y de la Gobernación , pero ningún representante de los colegios particulares (Andecop).

DATOS PARA TOMAR EN  CUENTA

49

Microtraficantes

que vendían drogas a estudiantes y universitarios fueron capturados por la FELCN en 2014, según datos estadísticos de esta unidad.

45 por ciento

es el porcentaje

de aumento del microtráfico de marihuana y pasta base de cocaína, en la zona sur. Coincide con la aparición de fábricas de droga en casas del sector.