El dolor y luto llegó hasta Yacuiba tras el accidente de la flota
07 de enero de 2010 (20:05 h.)
Rocío Cazón Zuleta (14 años), Carla Cassap Unzuátegui (29) y Guido Franco (32) partieron de Yacuiba con fe, seguros de llegar a La Paz para asistir a un encuentro de la Iglesia católica, pero nunca se imaginaron que el destino les jugaría una mala pasada.
Los tres era muy religiosos: Franco era novicio en la Iglesia de San Francisco de su natal Yacuiba, Rocío siempre hablaba de Dios pese a su corta edad y Carla también tenía al Todo Poderoso junto a ella, como certificaron sus familiares y el equipaje que portaban donde se encontraron biblias y estatuillas religiosas que el pasado martes habían adquirido en Quillacollo.
“Yo estaba camino a La Paz, luego de visitar Potosí, porque estoy de vacaciones. De pronto tuve que volver a Cochabamba, porque mis familiares me avisaron que mi sobrina habría sufrido un accidente. No sabía nada, apenas llegué hoy (por ayer) a las 6 de la mañana y me encuentro con que ella está muerta”, comentó Cristina Solis, tía de Rocío, quien no pudo ver el cuerpo de la niña, porque ya estaba camino a Yacuiba, en una combinación aérea privada.
Doña Cristina recordó a su sobrina como una niña que hablada de Dios con mucho respeto y mucha claridad. “Tenía unos discursos muy claros para su edad”, señaló mientras esperaba recoger el equipaje de Cristina en la Terminal de Buses.
“Yo vivo en Cochabamba y no pensé volver a ver a mi prima de esta forma, muerta. Para colmo nadie ayudó el miércoles, los de la flota brillaron por su ausencia, tambien de la Policia y del seguro ni aparecieron”, contó Julio Dacio Unzuátegui, primo hermano de Carla Cassap.
“Somos familias que no tenemos mucho dinero, todos tuvimos que prestarnos para pagar el alquiler de la avioneta. Cómo estará sufriendo esta gente humilde que tiene poco dinero”, expresó antes de recoger el equipaje de Carla.
El flete de la avioneta tuvo un costo de dos mil dólares, que Seguros Illimani devolverá previo a los descargos respectivos.
Los familiares de Guido Franco no pudieron viajar a Cochabamba y sólo aguardaron en Yacuiba el cuerpo de su ser querido.
En cuanto al equipaje de los tres infortunados, los familiares recuperaron el 99 por ciento, sólo se perdieron una cámara fotográfica digital y un par de joyas de oro, que llevaban las dos damas.
Los tres era muy religiosos: Franco era novicio en la Iglesia de San Francisco de su natal Yacuiba, Rocío siempre hablaba de Dios pese a su corta edad y Carla también tenía al Todo Poderoso junto a ella, como certificaron sus familiares y el equipaje que portaban donde se encontraron biblias y estatuillas religiosas que el pasado martes habían adquirido en Quillacollo.
“Yo estaba camino a La Paz, luego de visitar Potosí, porque estoy de vacaciones. De pronto tuve que volver a Cochabamba, porque mis familiares me avisaron que mi sobrina habría sufrido un accidente. No sabía nada, apenas llegué hoy (por ayer) a las 6 de la mañana y me encuentro con que ella está muerta”, comentó Cristina Solis, tía de Rocío, quien no pudo ver el cuerpo de la niña, porque ya estaba camino a Yacuiba, en una combinación aérea privada.
Doña Cristina recordó a su sobrina como una niña que hablada de Dios con mucho respeto y mucha claridad. “Tenía unos discursos muy claros para su edad”, señaló mientras esperaba recoger el equipaje de Cristina en la Terminal de Buses.
“Yo vivo en Cochabamba y no pensé volver a ver a mi prima de esta forma, muerta. Para colmo nadie ayudó el miércoles, los de la flota brillaron por su ausencia, tambien de la Policia y del seguro ni aparecieron”, contó Julio Dacio Unzuátegui, primo hermano de Carla Cassap.
“Somos familias que no tenemos mucho dinero, todos tuvimos que prestarnos para pagar el alquiler de la avioneta. Cómo estará sufriendo esta gente humilde que tiene poco dinero”, expresó antes de recoger el equipaje de Carla.
El flete de la avioneta tuvo un costo de dos mil dólares, que Seguros Illimani devolverá previo a los descargos respectivos.
Los familiares de Guido Franco no pudieron viajar a Cochabamba y sólo aguardaron en Yacuiba el cuerpo de su ser querido.
En cuanto al equipaje de los tres infortunados, los familiares recuperaron el 99 por ciento, sólo se perdieron una cámara fotográfica digital y un par de joyas de oro, que llevaban las dos damas.