Viviendas compartidas, autónomos pero acompañados
Lo habitual es que una vivienda compartida sea habitada por jóvenes estudiantes, pero lo cierto es que el alza de los alquileres y el deseo de vivir independientemente propician los alojamientos con varios inquilinos.
Compartir gastos y compañía son algunas de las razones que invitan a convivir junto a otras personas que no son familiares. Traslados de trabajo y estudios imponen nuevas constumbres que impulsan a que nos adaptemos a estilos de vida diferentes.
CASA PARA TODOS
Para llevarlo a cabo, nada como proyectar con tiempo un espacio, explica Joan Llongueras, arquitecto y socio fundador de Coblonal Interiorismo, una empresa que ha realizado un proyecto de reforma en una finca vieja en Barcelona, que puede adaptarse a cualquier otra ciudad del mundo.
Se trata de un piso para estudiantes, que también se puede acomodar como vivienda para gente que pasa tiempo en una ciudad por motivos de trabajo y no quiere ni vivir en un hotel ni solo en un apartamento.
Llongueras explica que han conseguido dotar a la vivienda, que cuenta con unas dimensiones generosas —390 metros cuadrados, distribuidos en cuatro plantas— de un “aire juvenil y desenfadado”, conteniendo los costes de producción.
DISTRIBUIR EL ESPACIO EN OCHO
Ocho personas pueden convivir en este lugar, con habitaciones suite y numerosos espacios comunes, en el que se ha optado por dejar gran parte de las paredes de obra vista, para crear ese aspecto informal, aprovechando los pavimentos originales. Además, se diseñó mobiliario a medida, con madera de pino, para el almacenamiento, camas y escritorios de las habitaciones privadas y áreas comunes.
“De este modo, se pudo distribuir y maximizar el espacio disponible sin tener que ceñirnos a los tamaños de muebles de compra”, explica el arquitecto y técnico interiorista.
Los techos se muestran en su estados natural y otros se han pintado de blanco para generar mayor luminosidad.
FUNCIONAL Y CÓMODO
En estos casos el espacio privado debe ser funcional, práctico y sencillo, pero cómodo, con un amplio escritorio y baño propio. Lo aconsejable es que tenga un diseño interior neutro, para que todo el mundo pueda estar confortable y adaptarlo con los complementos adecuados para sentir ese lugar como propio.
Una estética juvenil que todo el mundo puede sentir como suyo, donde el mobiliario, los armarios y las puertas son de madera de pino. En el caso de los baños, se utiliza azulejos blancos para ganar más luz en el lugar.
ZONAS COMUNES
Los lugares compartidos intentan fomentar la interrelación entre los habitantes de la vivienda, “más allá del establecimiento de turno y responsabilidades compartidas”, acorde con el estilo de vida de la generación millenial.
Una razón por la que se ha creado una sala polivalente donde todos utilizan el mismo estudio o pueden disfrutar una partida con algún juego de mesa, junto a la que se ha habilitado otro espacio con un gran televisor para ver desde la última serie de éxito hasta el partido de fútbol más importante de la temporada.
En la cocina, el mobiliario está realizado también en mandera de pino natural y cuenta con una pared cuya altura permite “dividir el espacio” sin cerrarlo a la zona de comedor que cuenta con una gran mesa para 12 comensales.
Para este número de personas conviviendo, es vital una zona de almacenamiento. En esta vivienda se ha aprovechado un hueco en la pared que, en armonía con todo el proyecto, se ha realizado a medida en madera de pico natural.
Una opción de vida y de convivencia cómoda que se adapta a las circunstancias del mundo actual. l