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  • Diario Digital | lunes, 26 de septiembre de 2022
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Virtualidad y adolescencias: entre YouTube y Free Fire

Miguel Ramírez Arrázola, Psicólogo Clínico.
Miguel Ramírez Arrázola, Psicólogo Clínico.
Virtualidad y adolescencias: entre YouTube y Free Fire

Encontré un pequeño recorte del escritor español Antonio Gala en su libro “Dedicado a Tobías”, donde, en relación al encuentro de una persona con la adolescencia, señala: “La pubertad te va cambiando el cuerpo; la adolescencia el alma. Y tú sobrecogido te preguntas quién fuiste, y quién eres, y en quién te vas a convertir. Dos sillas tienes -la infantil y la adulta-, y te sorprendes sentado en el suelo”. 

La adolescencia es ese delicado tránsito entre el mundo familiar y el mundo social que genera una dificultad propia. Los adolescentes están sumergidos en una época que se caracteriza por promover la inmediatez y la prisa, que no da cabida a un tiempo de comprender u obstaculiza el tiempo para el duelo, por ende hay dificultad en cómo lidiar con la frustración.

La pandemia trajo consigo el aislamiento, esto para los adolescentes generó un quiebre en su lazo social y ante todo una hiperconexión con lo virtual; uno me decía: “A mi mamá le molesta que juegue con el celular, me dice que me voy a dañar los ojos o que soy un adicto, pero por qué no me dice lo mismo cuando paso clases o hago tareas frente a la compu, y en eso a veces paso más horas”. 

Escuchamos constantemente las etiquetas planteadas a estos adolescentes como “adictos a lo virtual”, “aislados”, “agresivos”, etc. Y como consecuencia se constata que ellos vienen agarrados y atrapados por estos nombres que ya son parte de nuestro saber popular y que de alguna manera organiza la presentación de los malestares en nuestra época.

El tema será ubicar la funcionalidad que le dan ellos a estas problemáticas que percibimos. Es decir, eso que llamamos adicción o agresividad no es el problema de fondo, pues estas conductas llegan a ser una solución, una herramienta, una reacción que se brinda el adolescente para hacer frente a esta transición. Pensemos qué función le dan algunos adolescentes a ciertos elementos de esta época que generan malestar.

Un adolescente me comentaba que pasaba horas viendo YouTube porque sentía la compañía de alguien mientras ese personaje realizaba viajes por el mundo, así mismo, otro me decía que encontraba guía y consejo en un youtuber que admiraba. En algunos casos, estos youtubers se han vuelto referentes identificatorios para su audiencia, incluso es un opción  laboral que algunas personas optan por seguir.

Antiguamente, acudir a casas de arcade o ‘tilines’ constituían jugar con cierto límite, con un game over  marcado. Un buen ejemplo es Mario Bross. En la actualidad, esto no sucede de la misma forma, Free Fire o League of Legends son juegos vía internet, estos implican estar conectados muchas horas diarias, caso contrario se  interrumpe el juego y es posible que uno sea sobrepasado por otro usuario; son juegos sin fin, porque aunque uno pierda puede continuar desde donde se quedó o jugar para recuperar lo perdido. Son un espacio donde el exceso se hace parte del éxito, es decir, hay que quedarse en un mismo lugar, volviendo a sus usuarios  prisioneros del imperativo superyoico “juega sin parar”. Sin embargo, un adolescente me decía que es por medio de ese juego que lograba reunirse y hablar con sus amigos, un punto de reunión ante la imposibilidad que nos trajo esta época. Por otro lado, habrán esos adolescentes solitarios, en sus cuartos, teniendo la pantalla como único punto de conexión. 

Y ni qué decir de Facebook o demás redes sociales que se vuelven un punto en el que el adolescente va rodeando y armando algo dentro de ellas. 

La psicoanalista Damasia Amadeo señala que “las redes sociales son más bien un lugar de poner en juego una performance, lo que uno quiere contarle al otro y, al mismo tiempo, armar un personaje de sí mismo”.

¿Restringir? ¿Regular? ¿Qué acción realizar? Hagan o no hagan algo los padres, esto tendrá un efecto, por ende, habrá que acompañar al adolescente en la construcción que haga con toda esta temática, apuntando constantemente a asumir su accionar y consecuencia, transmitiendo orden y no juzgando, esto desde la escucha y no desde la sanción.