Vapear no es mejor que fumar, ambos son dañinos
Se venden como productos más “saludables” que ayudarán a las personas a dejar de fumar, pero los estudios disponibles muestran que los cigarrillos electrónicos no ofrecen ninguna ventaja para la salud y sí más consumidores.
Aunque su venta no se ha legalizado en muchos países, cada vez es más frecuente toparnos con ellos: cigarrillos electrónicos de distintos colores, diseños, medidas y sabores que han llegado al mercado con la promesa de ser más seguros que fumar cigarrillos y que ayudarán a los fumadores a dejar de fumar. Sin embargo, la evidencia muestra algo diferente.
Los cigarrillos electrónicos son dispositivos que utilizan una batería para quemar un líquido (como agua, propilenglicol y glicerina vegetal) que el usuario inhala en forma de aerosol. Dado que este acto se conoce comúnmente como “vapear” se tiene la idea errónea de que lo que se inhala es vapor de agua, cuando en realidad los aerosoles suelen tener distintas sustancias tóxicas como aromatizantes o metales pesados; además muchos de ellos contienen nicotina.
Al vapear no hay combustión del tabaco ni se fuma la nicotina directamente como sí ocurre con el cigarrillo, por lo tanto, las empresas que producen y promueven estos productos afirman que los cigarrillos electrónicos son potencialmente menos dañinos que fumar tabaco.
De acuerdo con un texto de Michael Blaha, director de investigación clínica del Centro Johns Hopkins Ciccarone para la Prevención de Enfermedades Cardíacas, existe una percepción de que hay “menor daño” en los vapeadores debido a que contienen menos sustancias químicas tóxicas que un cigarrillo.
Blaha explica que mientras los cigarros normales contienen 7.000 sustancias químicas, muchas de las cuales son tóxicas, no se sabe con exactitud qué sustancias contienen los cigarrillos electrónicos. Pero él, como muchos otros especialistas, insiste en que una cosa es que los vapeadores puedan tener menos sustancias tóxicas en comparación con un cigarrillo, y otra, muy distinta, es que no sean dañinos.
Un artículo de 2018 que analizó 29 estudios sobre vapeadores, reportó haber identificado 22 sustancias tóxicas, diferentes de la nicotina, en los cigarrillos electrónicos y sus emisiones. Hay reportes clínicos en los que asocian estos dispositivos con lesiones en los pulmones y en el corazón. Además, varias investigaciones revelan que tienen resultados limitados para ayudar a las personas a dejar de fumar y muestran que, por el contrario, están funcionando como una ruta para atraer a consumidores más jóvenes, que son quienes tienen más probabilidades de convertirse en fumadores de por vida.
1. No son inocuos. A pesar de que son productos muy nuevos en el mercado y que aún no hay estudios de largo plazo, hay algunas investigaciones sobre el posible efecto que tienen los vapeadores en las personas que los utilizan.
Por ejemplo, Peter Shields, investigador de la Universidad del Estado de Ohio, lideró un estudio para identificar los cambios biológicos que ocurrían en 30 personas que, sin haber fumado antes, empezaban a usar cigarrillos electrónicos por un corto tiempo. Utilizando la broncoscopía (cuando se inserta un tubo delgado a través de la nariz o la boca para ver las vías respiratorias), el grupo de Shields observó que tras solo cuatro semanas de usar el cigarrillo electrónico (sin nicotina ni sabores) ya había inflamación en los pulmones, lo cual puede derivar en cáncer de pulmón u otras enfermedades respiratorias. Si eso sucede con dispositivos sin nicotina y en solo cuatro semanas, hay que pensar en lo que podría pasar si se extiende su uso y se utilizan los que contienen nicotina y sabores.
En febrero de 2020, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) publicaron un reporte en el que confirmaron un brote de lesiones
pulmonares relacionadas con el uso de cigarrillos electrónicos en 2019. La organización confirmó 2.807 casos de lesiones pulmonares y 68 muertes atribuidas a esa condición.
2. No son la solución para dejar de fumar. Aunque estos dispositivos se venden como una ruta exitosa para abandonar el tabaco, varios estudios muestran que no hay diferencias significativas entre quienes los usan para dejar el hábito y quienes no lo hacen.
Uno de esos estudios lo realizaron investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, quienes entrevistaron a miles de personas durante cuatro años para saber si aquellos que habían usado los cigarros electrónicos para dejar de fumar realmente lo habían conseguido. De los 2.770 fumadores que decidieron dejar de hacerlo, 23.5% utilizó cigarrillos electrónicos. Al año siguiente, cuando volvieron a entrevistarlos encontraron que solo 9.6% de ellos se había abstenido de fumar los doce meses anteriores; otro 9.5% lo había logrado sin usar el dispositivo y 10.2% también había dejado de fumar sin utilizar cigarrillos electrónicos ni medicamentos.
3. Sí atraen nuevos fumadores. Uno de los aspectos más preocupantes que advierten varios especialistas es que los cigarrillos electrónicos sí pueden ser una ruta para que las personas que nunca han fumado empiecen a hacerlo. Así lo muestra una investigación dirigida por la Universidad Nacional de Australia (ANU), en la que revisaron 25 estudios sobre el comportamiento de no-fumadores al entrar en contacto con estos dispositivos.
"Encontramos pruebas claras de que los no fumadores que utilizan cigarrillos electrónicos tienen unas tres veces más probabilidades de empezar a fumar de forma convencional que sus compañeros que no utilizan cigarrillos electrónicos", dijo la investigadora principal y profesora de la ANU, Emily Banks.
Probablemente lo más preocupante es que estos dispositivos están atrayendo cada vez más a los jóvenes. Tan solo en Estados Unidos, de acuerdo con datos de la Campaña para Niños Libres de Tabaco, de 2017 a 2019, el uso de cigarrillos electrónicos entre los estudiantes de secundaria se duplicó, y la mayoría de ellos (85%) dijeron utilizar productos con sabor.
No hay forma de justificar el uso de los cigarrillos electrónicos. La evidencia hasta ahora muestra más riesgos potenciales que beneficios en la salud. Y aunque muchos optan por ellos para dejar el tabaco, lo cierto es que eso no sucede así. Por eso, si una persona quiere dejar de fumar, la mejor opción es solo dejar de hacerlo.