Vamping, cuando el uso del internet roba el sueño

El hábito de quedarse despierto hasta altas horas de la noche utilizando el celular y otros dispositivos electrónicos./ FREEPIK

Es el hábito de quedarse despierto hasta altas horas de la noche utilizando el celular y otros dispositivos electrónicos. 

En su habitación, con la luz encendida o mejor si está apagada, lejos de la mirada de sus padres, los adolescentes aprovechan los últimos minutos del día para mirar stories de Instagram, ver algún video de TikTok, curiosear a sus influencers favoritos o contestar mensajes de Whatsapp. Actualmente, estos son comportamientos frecuentes antes de dormir de chicos y adultos.

Hay muchos estudios que han concluido que, en todas partes del mundo, los adolescentes duermen hasta una hora menos que hace un siglo. Existen varias causas, pero una nueva razón que contribuye a esta tendencia es tecnológica. Se trata del vamping.

Florencia Alfie, licenciada en Psicología explicó a Infobae que este término proviene del inglés vampire (vampiro) y texting (envío de mensajes) y se refiere a la práctica de quedarse despierto hasta altas horas de la noche utilizando dispositivos electrónicos (celulares, tablets, computadora, play station).

“En el adolescente se da mucho más fácil porque es el momento cuando la familia no puede controlar el uso de un dispositivo o de una pantalla, que es durante la noche y sobre todo en las vacaciones. Si sucede cuando el adolescente está en una etapa escolar o universitaria aparecen consecuencias complicadas en la atención, el cansancio y, por supuesto, los trastornos físicos que puede traer el vamping”, afirmó el médico pediatra Fernando Burgos. 

Alfie describió esta conducta de los jóvenes: “Decimos que los adolescentes son noctámbulos, y tenemos que tener en cuenta que la noche representa para muchos el momento propicio para lograr intimidad en su casa, lejos del control y la mirada de sus padres.

Las consecuencias del vamping

• Cambios en la personalidad: “Nos volvemos más irritables a causa de no dormir lo suficiente o no hacerlo bien”, expresó Burgos y añadió: “Existe gran relación entre la ansiedad provocada y los cambios en la conducta personal”.

• Problemas de atención: Para realizar procesos sencillos, lentitud en el aprendizaje y alta falta de concentración en las tareas diarias.

• Fatiga visual: “Nuestros ojos cansados se ven perjudicados con la luz de las pantallas y a largo plazo pueden provocar problemas de visión”, indicó Burgos.

• Dolores musculares y de cabeza: Debido a las posturas que adoptamos al mirar la pantalla mientras estamos tumbados en la cama o mal sentados en el sofá. 

• Afecta las defensas y el sistema inmune.

• Produce cansancio, debilidad, fatiga, estrés y dificultad para concentrarse.

• Nomofobia: “En cuanto a salud mental, el vamping puede contribuir al aumento de los niveles de ansiedad, cambios de conducta y adicción a nuevas tecnologías, llamada ‘nomofobia’: el miedo irracional a estar sin el celular”, expresó Alfie.

Qué deben hacer los padres

La recomendación de los expertos a los padres para acabar con el vamping o para evitar que aparezca es clara: controlar el uso de las pantallas y predicar con el ejemplo.

“Cuando como padres le decimos a un adolescente que no haga vamping es correcto pedírselo si nosotros tampoco lo hacemos. Muchas veces los padres también estamos conectados toda la noche a una pantalla, viendo televisión o una serie y el adolescente al percibir ese ejemplo lo repite”, advirtió el pediatra.

“Hay que ser un buen ejemplo”, recomendó el doctor Burgos. “Los niños imitan lo que ven en sus padres, si ellos hacen vamping es muy probable que esos pequeños cuando crezcan sigan los comportamientos de sus padres”.

Por último, el experto recomendó tratar de cumplir las 8 horas de sueño básicas.