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  • Diario Digital | viernes, 19 de abril de 2024
  • Actualizado 13:26

Testimonios que recortan lo traumático

Jorge Bafico, Psicoanalista- Doctor en PsicologÍa, Miembro de la AMP 

Montevideo-Uruguay
Jorge Bafico, Psicoanalista, Doctor en Psicología.
Testimonios que recortan lo traumático

PARTE 1

"Actualmente no vivo en la montaña, aunque no puedo sacármela de encima", Canessa.

"Durante muchos años la cordillera fue un trauma, me encerré y no conseguía hablar de ello... Me costó mucho tiempo hacer la catarsis de todo lo que había sufrido. Solo me sentía bien con el grupo de sobrevivientes porque hablábamos el mismo lenguaje emocional", Mangino.

"De los Andes salí –a otros les sucedió lo mismo– muy rígido, muy frontal, muy frío... Recuerdo haber maltratado a mis padres y hermanos cuando me venían a visitar... yo solo quería dormir o comer, estaba cansado y no quería que me molestaran", Algorta.

"Cuando regresé a la vida, demoré muchos meses para volver a dormir como lo hacía antes del accidente. Porque allá arriba pasaba las noches en vela, durmiendo a intervalos, donde el sueño nunca es sueño del todo", Pancho Delgado.

Una experiencia imprevista, terrible o considerada traumática no necesariamente deviene en un acontecimiento traumático. Varias personas expuestas a un hecho conmocionante no lo registran del mismo modo, ni sus efectos son los mismos en todos. Siempre se pone en juego lo particular de cada uno. Se trataría entonces con qué recursos subjetivos cuentan las personas para enfrentar determinadas situaciones. En buena medida de ello depende que en ciertas circunstancias esos acontecimientos sean vivenciados o no como traumáticos. 

Para que haya trauma, el mismo tiene que producirse en dos niveles: uno que esté comprendido en una dimensión física. Se trata necesariamente de una irrupción, ese es el primer nivel. 

El segundo nivel tiene que ver cuando se intenta transmitir el acontecimiento traumático; ahí las palabras no tienen valor. Muchas veces, el sujeto frente a la irrupción de esa terrible contingencia, queda imposibilitado de simbolizar el acontecimiento. Carece de las herramientas necesarias para poder brindar una explicación. Solamente se manifiesta en un retorno tortuoso. Un trauma implica una detención del tiempo. ¿Por qué?, porque en ese lugar las palabras perdieron su validez. 

En enero de 1973, en una entrevista que se le realizó a uno de los sobrevivientes de los Andes, Alfredo Delgado, aparece claramente lo mencionado: 

"- Por empezar, algo muy vago: ¿cómo estás, cómo te encontrás?    

- Todavía no estoy, todavía no me encuentro.    

- ¿Cómo es eso?

-Ocurre que todavía estoy flotando, no he podido hacer pie, no he vuelto a mi vida de antes. Los reportajes, el viaje a Montevideo, el recibimiento, el encuentro con los familiares, cada encuentro con cada amigo es un nuevo sacudón. Me está costando bastante volver a mis cosas, siempre hay algo que viene y me acude, un abrazo, un saludo, un encuentro. No hay caso, no termino de despertar”. 

Continuará…

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez del Carpio (psicóloga), responsable de la columna, al correo [email protected]  o al  teléfono/WhatsApp  62620609.

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