Supongo que nunca nadie se va del todo

Diego Degratti, Psicoanalista.

Cuando alguien se va de nuestra vida? por extraño que parezca, una vez que alguien entra a nuestra existencia difícilmente se vaya del todo. Claramente que este “ir o no estar” no es cualquier forma, sino ahí donde se existe en realidad, en nuestros recuerdos, perdón que insista, pero lo único que somos para el otro, un simple y complejo recuerdo.

El estar o no físicamente es una cosa y otra, es el soporte de ese estar. Para ser recuerdo, para ser parte en la existencia del otro, se impacta con la presencia y con su correlato emocional. Es ahí donde dejamos el surco en la memoria del otro, lo dificultoso es cómo seremos ese surco en el otro. Esa huella, está colmada de afectos y esos afectos son los que provocamos en el otro y que por momentos podemos intuir o saber algo de lo que podemos representar pero lo imposible es saber realmente que fui, soy y seré para el otro, ese vacío de no saber, nos puede llevar a una angustia brutal a un suponer que tal vez calme nuestra angustia de no saber.

Dejar ir, soltar, elaborar el duelo, en sí es saber hacer con esas emociones que hemos asociado a una presencia física, sin embargo en este proceso, no olvidamos o borramos el archivo de aquella persona que por diversos motivos dejó de estar en nuestra vida. Sino más bien le vamos a dar otro correlato en nuestro mundo afectivo, transformamos no el recuerdo sino su valor afectivo. Y tratamos de ahí construir un recuerdo, un no-estar que sea soportable, aceptable y comunicable.

Ser un hermoso, lindo, pésimo o indigno recuerdo, depende por una parte a nuestro actuar, sin embargo, hay otra parte en el cual será el otro que le de el tinte afectivo final. Ahí seremos un recuerdo colorido o uno desdibujado, o tal vez, un recuerdo sin pena ni gloria. Ese estar en la memoria hace de uno un fantasma que brindará sosiego, o bien, agobio.

En fin, la existencia es un recuerdo sobre nosotros con otros, de uno-con-otro, somos presencia que se transforma en afecto y deja huellas que se caminarán en la ausencia del cuerpo, para encontrar en su recorrido un hermoso lugar para ir y volver frente a la realidad de no tenerse, incluso dónde el adiós dejo su huella!

Nota: Cualquier comentario sobre la columna a Claudia Mendez del Carpio, psicologa encargada. Celular 62620609. Correo electrónico claudiamen@hotmail.com