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  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
  • Actualizado 17:26

‘Succession’, el fenómeno que devolvió el prestigio a HBO

La última temporada de la serie de HBO sigue sorprendiendo. Se espera que su último capítulo se emita a finales de mayo. Es considerada la heredera de la mítica “Los Soprano”. 

La aclamada serie “Succession” se dirige hacia su final./ TWITTER
La aclamada serie “Succession” se dirige hacia su final./ TWITTER
‘Succession’, el fenómeno que devolvió el prestigio a HBO

La aclamada serie “Succession” se dirige hacia su final. Hace poco se hizo oficial que su cuarta temporada, emitida a través HBO Max, concluirá la saga de la familia Roy para siempre. Sin embargo, no todo es malo. El fin prematuro de una serie de éxito arrollador contrasta con un escenario en el que todos los éxitos y las grandes franquicias tienden a estirarse de forma rutinaria, y transmite la idea de que la plataforma aún es consciente de su prestigio y no se doblega a vender su calidad por un año más de buenos resultados de audiencia.

Fue el propio creador y showrunner de “Succession”, Jesse Armstrong, quien confirmó a The New Yorker que el último capítulo de la serie llegaría en mayo de 2023. "El propio título es, en sí, una promesa. Nunca pensé que la historia pudiera seguir para siempre. Definitivamente, es el final. Como puede ser incómodo tener que  disimular como un político durante mucho tiempo, no me gustaría mentir. Creo que, si yo fuera espectador, me gustaría saberlo con antelación".

Que haya un autor con el poder de cerrar el grifo de contenido de éxito a un gigante como HBO cuando le resulte conveniente es algo poco común en plena burbuja de la ficción, pero “Succession” no es una serie cualquiera, y más allá de la audiencia que consiga, justifica y refuerza el pedigrí de la cadena que inventó "la edad de oro de la televisión" cuando apostó por “Los Soprano” en 1999. Aquella fue una propuesta más adulta, contenida y compacta que sus contemporáneas, que seguían el modelo clásico de temporadas de 22 capítulos y unos arcos narrativos siempre a corto plazo. No faltan voces que elevan “Succession” a digna heredera de la obra maestra de David Chase.

“Succession” no abandona en ningún momento su carácter de gran sátira y se proyecta a sí misma como una forma de ridiculizar al poder y, a diferencia de otros relatos épicos de familias poderosas como “Dallas” o “Falcon Crest”, no se deja seducir por el amor y el lujo a la hora de transmitir que los ricos también lloran. Su trama es consecuencia de una atmósfera política global de desconfianza en las instituciones y antipatía hacia la burguesía, alimentada en generaciones que han vivido varias crisis económicas. 

El relato de vida de la familia Roy retrata los excesos en el estilo de vida de ricos y famosos sin la complicidad de participar en su avaricia. Bajo sus tribulaciones por la herencia de un legado millonario se atisba una representación distorsionada de las guerras de sucesión de los Murdoch al frente de Fox News, cuna del fenómeno Donald Trump. Armstrong no desaprovecha la ocasión para diseccionar escándalos reales, reflejar las turbulencias políticas actuales y exponer las entrañas del poder neoliberal y el juego de ajedrez entre hienas que deriva en decisiones que afectan a millones de personas.

La importancia de “Succession” no radica solo en su éxito de crítica, o en el reconocimiento de los Emmy, con 13 de los galardones más destacados en sus distintas temporadas, sino en cómo ha creado una nueva tendencia en cine y televisión: ya no se admira a los ricos, se les ridiculiza. 

Todas las cintas relacionadas a eso sustituyen el "comerse a los ricos" por reírse de ellos, en la expresión de una conciencia de clase que ha dejado de romantizar el capitalismo y prefiere sentarse a ver una serie que luchar por una meritocracia imposible. “Succession” muestra un juego lleno de trampas para los mortales, un mundo creado para que los más incompetentes puedan aspirar a presidente de EEUU y los malcriados tengan siempre una oportunidad. Pero también presenta un mundo sin afectos, donde el poder sustituye a las emociones humanas, por eso todos sus despiadados personajes son, a la vez, víctimas.

El fin de “Succession” será el de la ficción televisiva más representativa del desencanto social de nuestra época.