Sándwichs de lapping y de lengua, una locura en la boca

Sándwichs de lapping y de lengua, una locura en la boca. NOÉ PORTUGAL

Todo nació de la necesidad de marcar distinción dentro de un mercado gastronómico que constantemente pone a prueba la creatividad de los emprendedores. Bien captó la consigna Andrés Ferrufino, la persona que esta detrás de Chillamicito, uno de los restaurantes más reconocidos por su variedad de piques dentro de la Llajta y por su versatilidad en el juego de sabores.

La cuarentena y las restricciones debido a la pandemia fueron letales para las aspiraciones de quienes venían dirigiendo negocios de comida o pretendían lanzarse a la aventura de ofrecer platillos en el terreno movedizo de la economía. Y para Chillamicito no fue la excepción. El cese por tiempo indeterminado de la atención afectó la buena sostenibilidad en las ventas y sembró cierta incertidumbre en el horizonte.

Andrés, consciente de que el reto era la innovación, pensó en ofrecer productos mucho más simples de consumir, de manera que los comensales pudieran deleitarse con sabores de la cocina tradicional, pero sin invertir mucho tiempo. Fue así que inventó los sándwichs de lapping y de lengua, dos creaciones que resumen el toque criollo con la practicidad. Además de ello, son productos con precios más módicos que los que figuran en las cartillas, cuando de platos completos se trata.

“Terminando la cuarentena, estaba difícil el tema de los restaurantes. Entonces me fui a algo que fuera más práctico para llegar a las oficinas”, narra Andrés. De inmediato, alquiló un local que se encontraba vacío en la calle Colombia, entre 25 de Mayo y España, para que funcionara como una sucursal exclusivamente para la venta de sándwichs.

“Ahí fue cuando saqué el sándwich de lapping. Quería buscar algo innovador, pero que mantenga nuestra característica de lo que es el Chillamicito”, explica el gerente propietario del negocio cochabambino, haciendo énfasis en el toque especial de los jugos del lapping, como base del pique que elabora su casa gastronómica.

Esta propuesta consiste en una carne de lapping sazonada con el mismo preparado que el pique. No obstante, esta se encuentra rodeada por dos piezas laterales de pan toco criollo especial y una suerte de ensalada que caracteriza al plato de lapping, el famoso k'allu.

“La respuesta de la gente fue estupenda. Les ha gustado a todos. Es muy agradable. Ha hecho que otras personas nos copien. De esta manera se han creado otros ingresos para las personas. Sin embargo, fui el primero en hacerlo. Va a ser un año. El 24 de septiembre de 2020 he comenzado”, recuerda Andrés.

El sándwich de lengua también cuenta con su público y es toda una sensación para quienes sienten fascinación hacia ese órgano de la vaca.  No obstante, el nacimiento de la idea se dio en un contexto de diversión. Estaba Andrés junto a unos amigos, disfrutando de una reunión, cuando de pronto surgió el tema de la comida, específicamente, la mexicana.

“México se caracteriza por poner todo dentro de una tortilla. Allá hay tacos de lengua, de pómulo, tacos de sesos… ¡de todo, como aquí las tripitas! Entonces dijimos que podríamos inventar un sándwich de lengua, pero sin distorsionar la esencia del picante de lengua en Bolivia, sin desvirtuar el sabor que uno quiere encontrar. Uno desea sentir el ají amarillo, su picantito, que es muy tradicional en nuestro país. Eso lo hemos querido transformar en un sándwich”.

Pero a diferencia de un plato de picante de lengua, el producto que presenta Chillamicito es acorde para degustar al paso, para probarlo en la oficina o en casa, sin la necesidad de tener que poner la mesa para el cometido.

Así, este sándwich es ideal para comerlo en las mañanas, marcando una pausa entre los quehaceres y obligaciones de la cotidianeidad.

“La idea es que puedas disfrutar ese pedacito de lengua con su ají y su salsa, su ensaladita, que es la tradicional, la que viene con tomate, quirquiña y cebolla”.

¿Con qué se encuentra el consumidor cuando pide un sándwich de lengua? El creador detalla que la experiencia es única.

Para comenzar, el comensal se choca con un pan tradicional elaborado por la casa, muy similar a la marraqueta, pero con un agregado de queso que realza el sabor.

Luego, las sensaciones explotan en la boca con el picor del ají en vaina. El ají también es preparado desde cero. “No lo compramos”, asegura Andrés.

El proceso toma tiempo. Los cocineros deben destinar, al menos, ocho horas a la cocción de la lengua. La ensalada, aunque funciona como acompañante de la carne, tiene la función de refrescar el paladar. El tomate y la cebolla cumplen con el objetivo.

El restaurante Chillamicito se  encuentra ubicado en la avenida Villazón, casi calle Santiago Morales (acera norte). Allí, los clientes podrán probar los cinco tipos de piques especiales de la casa: el pique macho, el pique Chillamicito, pique borracho, pique a la brasa y pique de surubí,

La sucursal situada en la calle Colombia, entre 25 de mayo y España, ofrece solamente los sándwichs.

Los interesados pueden realizar sus pedidos al número 79789462. Este mes, Chillamicito estrenará otra sucursal, que estará emplazada detrás de Burger King, cerca de El Prado.

Los pagos mediante transferencia bancaria, tarjetas o código QR también están disponibles, además de la cancelación en efectivo.