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  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
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Una radiografía a la industria del software en Cochabamba

La mayoría de los desarrolladores trabaja para empresas del extranjero. La ausencia de dólares afecta al capital humano y prevén una "fuga" de personal. 
La industria del software es un sector económico que se dedica al desarrollo, diseño, producción, distribución y mantenimiento de programas informáticos./ GETTYIMAGES
La industria del software es un sector económico que se dedica al desarrollo, diseño, producción, distribución y mantenimiento de programas informáticos./ GETTYIMAGES
Una radiografía a la industria del software en Cochabamba

Cochabamba tenía el potencial para convertirse en el Silicon Valley de Bolivia. Entre 2010 y 2020, incluso, la ciudad se ganó el denominativo de Cocha Valley, ya que hubo un auge de la industria del software, pero hoy los expertos ven al sector en una situación crítica.

El centro tecnológico Silicon Valley es un símbolo de tecnología a nivel internacional, un lugar situado en el Valle de Santa Clara, California (Estados Unidos), donde se aglomeran las empresas tecnológicas más importantes del mundo: Google, Microsoft, Adobe, Amazon, Intel, Tesla y Meta, entre otros. Este era el prototipo de la Cochabamba con la que soñaban muchos, pero hoy por hoy el software es uno de los más afectados por la situación económica , explica el consultor en Tecnología Marcelo Durán.

Describe que, al menos el 70% de los desarrolladores de Cochabamba trabaja para empresas del exterior y recibe su sueldo en dólares. Pero, la falta de la divisa y la devaluación del boliviano ha llevado a que muchos de estos profesionales consideren irse de Bolivia. "Hay una frustración en la industria", lo que, en criterio de Durán, puede desencadenar en una fuga de talento.

Por otro lado, Durán explica que este segmento, de manera paralela a su fuente laboral, invierte en bienes raíces y este es un indicador de que no pretende consolidar proyectos más grandes de software.

Antecedentes 

Para entender toda la movida del software, José Luis Barroso, investigador del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) y docente en Unitepc, dice que, en los primeros años del siglo XXI, Bolivia experimentó una bonanza económica muy pocas veces vista en su historia, en gran medida gracias al contexto  internacional favorable que demandó del país materia primas. No obstante, esta bonanza no logró transformaciones en la estructura productiva ni cambios en la calidad de empleo de la población en su conjunto.

La economía regional de Cochabamba vio mermada su contribución en el Producto Interno Bruto (PIB), debido a que el departamento no lograba definir su vocación productiva. La Llajta agrícola, otrora granero de Bolivia, quedó en el pasado.

Según Barroso, desde los años 80 Cochabamba ha intentado desarrollar una nueva vocación y viene explorando nuevos sectores, como la gastronomía, salud, educación, "empero, en este contexto surge silenciosamente una industria a la que nadie le da la importancia ni la relevancia que merece, quizá por el desconocimiento de este sector, pero que a su vez crece y se desarrolla sola". Se trata del rubro del software.

Durán acota que la industria tuvo tres etapas en Cochabamba. Entre los años 1995 y 2010 surgió una generación de ingenieros que viajó al exterior para trabajar y luego trajó sus experiencias a Bolivia -citó el caso de Jorge López (presidente y fundador del Grupo Jala)- pero, a la vez, identificó deficiencias en la formación académica boliviana. Esta suerte de "internacionalización" de los ingenieros visibilizó la excelente mano de obra nacional. En esta primera fase se establecieron dos a tres empresas importantes en Cochabamba. "Antes de ellas, probablemente no era tan popular. No se entendía que hacía un ingeniero de software".

Durán continúa y refiere que una segunda etapa fue entre 2010 y 2020. Entonces, Cochabamba brilló en la industria del software, ya que se abrieron varias empresas bajo un mismo modelo: "(un CEO) abre una oficina en Estados Unidos, gana un par de clientes, cobra un precio muy conveniente, pero contrata gente en Bolivia". Generalmente, según Durán, un ingeniero en Estados Unidos gana seis mil dólares al mes, pero, en Bolivia se le paga algo de dos mil dólares a un profesional, lo cual "es un tremendo salario". En ambos casos, explica, la calidad es la misma, la diferencia es que en el país del norte se debe cubrir con otros gastos. 

Esta época de oro movió a las autoridades a impulsar una Ciudadela Tecnológica en Cochabamba, la idea era construir un centro de capacitación de ingenieros, mejorar la conectividad de internet, entre otros proyectos. "Todo quedó en buenas intenciones", puntualiza Durán.

La debacle de este rubro, en criterio de Durán, fue durante la cuarentena por coronavirus. "Para la industria del software parecía conveniente porque así tenía a todo su personal trabajando desde casa, tal como lo ha venido haciendo hasta ahora". Pero, sucedió algo curioso, antes de 2020, las compañías de la Llajta invirtieron en infraestructuras modernas -como la de Jalasotf en la avenida Melchor Pérez y Simón López-, las que no pudieron usar debido a la pandemia, pero sí tuvieron que asumir altos costos de mantenimiento. "Ha sido una crisis para los CEOS y gerentes".

Además, fue una oportunidad para que los ingenieros tomen contacto con compañías del exterior. "Yo te diría que 7 de cada 10 desarrolladores trabajan para empresas del extranjeras.

En la última  década, el sector del software ha crecido al doble  de la tasa de todas las industrias./ GETTYIMAGES
En la última década, el sector del software ha crecido al doble de la tasa de todas las industrias./ GETTYIMAGES

perfil de los desarrolladores

El experto del CERES dice que en este ecosistema las empresas de software demandan mano de obra muy calificada y esto obliga a los trabajadores de este sector a estar actualizados constantemente para poder ser protagonistas en un mercado altamente competitivo.

Las compañías de este sector se caracterizan por ser de tipo unipersonal y sociedades de responsabilidad limitada. Entre las entidades más representativas de Cochabamba destaca Jala Soft, que es la pionera y sirvió de base y ejemplo para que otras compañías emergieran con éxito en este rubro.

Dentro este mercado, "las habilidades y destrezas son las que importan", a diferencia de otros mercados en los que se advierten muchos prejuicios y discriminación, ya sea de género, procedencia o de otro tipo. No obstante, el personal que trabaja en software es predominantemente masculino, aunque "se advierte grandes oportunidades para el desarrollo profesional de las mujeres". Para Barroso, este un trabajo inclusivo. 

Los empleados de este sector se caracterizan por ser personas innovadoras, creativas, que deben actualizarse de forma permanente para competir en el mercado. Barroso puntualizó que un alto porcentaje de estos proviene de padres que desarrollan actividades de sectores populares con alta informalidad como el comercio, los servicios y el transporte. Además, desarrollan una rutina de vida y actividades sociales distintas al común de los trabajadores de otros rubros porque quizás sus clientes se encuentran en mercados externos, pero, en promedio, trabajan la misma cantidad de horas con ingresos económicos muy superiores, estima que el triple en relación a sus pares de otros sectores. 

Oferta

En criterio de Barroso, la industria de software posibilitó que la oferta de formación académica en el área crezca. Cochabamba en la actualidad tiene un amplio abanico de opciones educativas: desde títulos a nivel licenciatura hasta las carreras técnicas, "no obstante, se percibe que el capital humano que se forma actualmente no está respondiendo a las necesidades del sector". Esto deriva en que las empresas de software tomen la decisión de proporcionar formación complementaria a su personal para responder a las exigencias de un mercado externo competitivo. "Sin duda, la formación de recursos humanos para este sector es una tarea aún pendiente".

El software es una industria que crece sola en Cochabamba y por iniciativa del sector privado. Requiere que su ecosistema tenga garantizada mucha seguridad jurídica, así como una alta estabilidad social y política para estimular la inversión privada. 

Es más, dice que su contribución en el PIB es equivalente o superior a muchos sectores tradicionales en el departamento, "pero lo que llama la atención de la industria del software es su acelerado y potencial crecimiento exponencial tanto en número de empresas como en contribución a la economía regional y a las exportaciones".

Barroso sugirió que se generen incentivos impositivos como la liberalización de impuestos a la importación de equipos tecnológicos para las empresas cuyo objetivo sea la producción de software para la exportación, incentivos para la construcción de infraestructuras adecuadas al software, desarrollo de cursos internacionales liberados de impuestos, entre otras medidas.