"Prueba del maíz" revela qué tan veloz es el sistema digestivo
¿Nos hemos puesto a pensar qué tan rápido pasa la comida por nuestro cuerpo?
Y la respuesta a esa pregunta es muy importante, debido a que la velocidad en que los alimentos se mueven por nuestro sistema digestivo afecta la salud y el bienestar de muchas maneras.
Una vez que uno ha masticado y tragado toda la comida, esta comienza su viaje a través de tracto gastrointestinal: un largo y enredado camino que inicia en la boca y termina en el ano.
A lo largo de ese proceso, pasa por órganos especializados que digieren (estómago), absorben nutrientes (intestino delgado) y absorben el agua y las sales (intestino grueso).
El movimiento de la comida a través del tubo digestivo es conocido como motilidad intestinal.
Este proceso es controlado en parte por las miles de millones de bacterias presentes en nuestro intestino.
Tiempo de tránsito
El tiempo que le toma a la comida pasar del principio del tubo gastrointestinal hasta el final se llama tiempo de tránsito intestinal.
Este tiempo varía de persona a persona. Estimaciones recientes señalan que puede tomar entre 12 y 73 horas que la comida pase por nuestro cuerpo.
Esta variación en el tránsito intestinal explica algunas de las diferencias en el microbioma interno observadas entre las personas y, en consecuencia, su salud intestinal.
Muchos factores pueden afectar el tiempo de tránsito, incluidos la genética, la dieta e incluso el propio microbioma.
Si el tránsito intestinal es muy largo y a la fibra le toma mucho alcanzar el intestino grueso, estos habitantes microbiológicos tienen que buscar otra fuente de alimento. Entonces buscan la proteína.
Ese cambio puede resultar en la producción de gases tóxicos, que pueden conducir a problemas de salud como hinchazón e inflamación.
Un tránsito intestinal lento puede causar además que la comida parcialmente digerida se quede atascada en el intestino delgado.
Esto puede traer otras consecuencias en la salud, como el crecimiento excesivo de las bacterias en este lugar del cuerpo, que derive en dolores abdominales, náuseas e hinchazón.
Ahora, el tránsito digestivo veloz también tiene sus problemas asociados.
Hay muchas razones por las que una persona puede experimentar un tránsito intestinal rápido.
Por ejemplo, la ansiedad, la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) y el Síndrome del Intestino Irritable (SII) pueden provocar una disminución del tiempo de tránsito e incluso causar diarrea.
En los casos de tránsito rápido, las heces resultantes son blandas y con un alto contenido de agua.
Esto indica que la materia fecal no ha pasado suficiente tiempo en el intestino, lo que impide una absorción suficiente de agua y nutrientes. En los casos de EII, por ejemplo, esto puede provocar deshidratación.
PROCESO
Por suerte, existe una prueba casera muy sencilla que puedes hacer para comprobar la motilidad intestinal.
Se llama "la prueba del maíz dulce". Y sí, es lo que estás pensando.
Primer paso: no comas maíz dulce durante siete a 10 días (la fase de "limpieza").
Luego, estarás listo para comenzar la prueba. Anota la fecha y la hora y come un poco de maíz dulce: una mazorca o un puñado de maíz cocido es suficiente.
Como la cáscara exterior del maíz no es digerible, pasará por el tracto gastrointestinal con el resto de los alimentos que hayas ingerido y, finalmente, será visible en las heces.
Lo que deberás hacer es estar atento a las próximas deposiciones y anotar la fecha y la hora en que observes las cáscaras amarillas.
Cabe señalar que esta prueba casera no es definitiva, pero sí representa una medida del tiempo de tránsito que, en promedio, arroja resultados similares a medidas más sofisticadas.
Si expulsas el maíz en 12 horas o menos, tu intestino es rápido.
Si no lo expulsas durante unas 48 horas o más, entonces tu intestino es lento.
ACCIONES
Si es constantemente rápida, lo mejor es que visites a tu médico para ver si hay una causa subyacente.
Si va un poco lento, pero no pareces tener ningún otro síntoma gastrointestinal como hinchazón, dolor abdominal, falta de apetito o náuseas, la recomendación es que comas más frutas y verduras para aumentar la fibra que le proporciona alimento a las bacterias intestinales beneficiosas, bebas más agua y hagas ejercicio.
Seguir una dieta equilibrada ayudará a mantener tus intestinos en movimiento y saludables.